De Hielo

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Capítulo 7: Un error

Posó sus labios sobre los de ella, con una suavidad inaudita, como si fueran los pétalos de una flor y debía tratarlos con sumo cuidado.

Apenas se rozaban y ya sentían que iban a colapsar, sus respiraciones se aceleraron y perdieron todo sentido de la cordura.

Ian enloquecido por las sensaciones dentro de su ser, profundizó aquel beso introduciendo su lengua en aquella boca que le sabia a gloria. Un jadeo ahogado escapó de la garganta de la joven al sentir la pasión con que la besaba, nunca había sentido algo así, ni siquiera cuando creyó que estaba enamorada, se sentía perfecto.

Ninguno de los dos supo cuánto tiempo estuvieron besándose, entregándose al otro sin darse cuenta, tocándose, abrazándose como si se pertenecieran desde siempre, hasta incluso, contenían la respiración más de una vez, sin querer separarse.

Cuando la falta de aire se hizo presente, Opal decidió romper el contacto, se separó lentamente abriendo sus ojos y haciendo contacto con los de Ian que estaban desbordados de deseo. Sonrió sin poder evitarlo, entendiendo que ambos habían disfrutado aquello, pero en seguida su cerebro comenzó a funcionar y la realidad la golpeó con fuerza, dándose cuenta de lo que acababa de hacer.

Un empujón fue lo que sintió Ian, se sorprendió pues no esperaba aquella reacción. Buscó los ojos de ella quien en ese momento se veía muy alterada observando para todos lados.

-¿Qué sucede? ¿Qué fue eso? -Preguntó el joven, a él le había parecido algo mágico, pero al ver su reacción, dedujo que no significó lo mismo para ella, y eso le dolió…mucho.

-No tenías derecho a besarme, ¿Quién te crees que eres?, no vuelvas a hacerlo nunca más o te va a pesar -Estaba muy enojada, había pasado todos los límites y no se lo iba a permitir.

-Pues por lo que vi y sentí, a ti también te gustó. No entiendo porque te comportas así, eres una histérica- El volumen en su voz era demasiado alto debido a la música del lugar, tenía paciencia sí, pero no iba a soportar que se riera de él y lo tratara como si no significara nada- Te crees mucho solamente porque eres la dueña de la empresa y piensas que por eso puedes jugar o tratarme como se te plazca, pero estas equivocada, no vales más que yo sólo por tener esa posición… -Una bofetada en su mejilla lo hizo silenciarse, Opal lo había golpeado, ni siquiera daba crédito a eso.

-Cállate, no sigas…no hables de lo que no sabes, aléjate de mí, mantén la distancia…no lo volveré a repetir -Todos sus sentidos estaban alertas, no quería golpearlo y se arrepintió al instante, pero no iba a dar el brazo a torcer, no. Dio media vuelta para marcharse cuando sintió que la tomaban de la cintura y la hacían girar nuevamente. Él no se iba a dejar amedrentar y mucho menos obedecer sus órdenes, por lo que al voltearla no dudó en volver a besarla de manera desesperada, como si su vida dependiera de ello. Una vez más sin pensarlo o quererlo, Opal se abandonó a aquel deseo que la torturaba, que quería saciar, pero algo en su interior no se lo permitía.

-Puedes decir muchas cosas, pero tu cuerpo y ojos me transmiten otras -Habló sobre sus labios. Disfrutó ese sentimiento de victoria al darse cuenta que su cercanía la aturdía tanto como a él. Optó por no dejarla hablar y refutar lo indiscutible. Esta vez fue él quien dio la vuelta y se marchó de ahí con el corazón latiendo fuerte, con su cabeza marchando a mil por hora. Eso no podía ser nada bueno.

La joven aun aturdida por todo lo ocurrido, logró identificar a su amiga en la pista de baile que seguía en su burbuja de amor sin enterarse de nada, caminó hacia ella dispuesta a pedirle que se fueran de ese lugar lo antes posible, pero al ver como sonreía tan alegre se detuvo. No era justo que le arruinara su noche, asique sin pensarlo más, salió de aquel lugar.

De inmediato identificó su auto estacionado a unos metros con su chofer recostado sobre él observando todo. Al verla se irguió de inmediato acomodando su saco. Camino hacia él quien se apresuró en abrir la puerta del auto para que entrara.

-Señorita ¿Debemos esperar a su amiga? -Preguntó su empleado de forma cordial al momento que ella entraba.

-No, ella se irá a parte -Logró decirle ante de que cierre la puerta. Buscó en su bolso el móvil para enviarle un mensaje a su amiga.

 

*Para Liz <3

Niña, no quise interrumpirte al verte tan ocupada metiendo tu lengua en la boca de tu príncipe, por lo que decidí irme. Dile a tu enamorado que te acompañe a tu casa. Nos vemos.

 

Guardó su móvil y tiró su cabeza hacia atrás en el asiento, con ambas manos masajeando su cien, ¿Qué era todo eso que bullía en su interior cuando lo tenía cerca? Jamás había tenido un deseo tan fuerte hacia alguien, no de esa manera. Estaba muy preocupada, no quería verse vulnerable ante nadie, se suponía que era ella quien debía hacer doblegarse ante sí a los demás. ¿Por qué con él era al revés?



Luu02

#13412 en Novela romántica

En el texto hay: dolor, pasión, amor

Editado: 14.06.2019

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