¿de quién me enamoré?

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Capítulo 1

Era lunes por la mañana, me había pasado todo el fin de semana estudiando. Sobre mis dos exámenes del día, básicamente mi cara estuvo enterrada en los libros más de 48 horas, dormí muy poco desde el viernes hasta hoy, tenía la esperanza de que todo saldría bien.

Caminaba apresurada, para tener tiempo extra de repasar una última vez mis notas, entre al salón y la profesora de contabilidad, me observó por encima de sus lentes — Qué puntualidad— dijo con algo de amargura.

No le di importancia, me límite a responderle con un cortés— Buenos días. — observe mi reloj y faltaban quince minutos, para que comenzará la clase, así que tome asiento y me dispuse a repasar.

Poco a poco algunos de mis compañeros fueron entrando al salón, hasta que finalmente se llegó la hora y ella como de costumbre cerró la puerta. Mi amiga ya había llegado, pero al ver todos los que estaban a mí alrededor, note que faltaban aproximadamente ocho personas. Cuando la profesora estaba por comenzar a repartir los exámenes, escuchamos que tocaban la puerta, vi su cara de felicidad al abrirla y la cara de esperanza de mis compañeros al creer, que ella los iba a dejar entrar.

»Pobres ilusos«

Ella observó su reloj y regreso la mirada a los ojos de los esperanzados estudiantes— Cinco minutos tarde— dijo— Pierden el examen por impuntualidad. — lanzó la puerta en sus caras y sentí pena por todos ellos, de este examen dependía que muchos salvaran el semestre, pero así es en la universidad, no es nuestro problema lo que le pase a los demás (referente a las clases) cada quien tiene la responsabilidad de asumir y cumplir las asignaciones.

Es eso es lo que más extraño del bachillerato, aquellos hermosos momentos en los que los docentes, estaban encima de nosotros pidiéndonos que por favor entregaremos a tiempo los trabajos. Cuando pasaban horas y horas explicando el mismo tema, hasta que todos los alumnos entendiéramos ¡Qué gloriosos momentos! cuando de verdad los profesores se enfocaban en educarnos, pero como todos adolescentes pubertos, no aprovechamos esos gloriosos momentos y ahora nos toca estar en la universidad, intentando cumplir horarios, hacer cinco trabajos al día, cuando tienes suerte sólo dos exámenes, cursar muchas materias para graduarte rápido etc.

Pero en la universidad, los profesores no se sientan durante horas a explicarte el mismo tema, te dan una hora de la clase y si te quedó algo claro bien, si no te quedó, pues te jodiste, busca en YouTube o paga un curso para que te explique lo que el glorioso maestro, no logró hacer en dos horas.

—Comiencen— ella dictó el tiempo para que comenzáramos el examen, revise enseguida la hoja, le eche un vistazo rápido y me relaje, mis largas horas de trabajo habían funcionado. La gran mayoría de lo que había estudiado, estaba allí.

Una hora y media después terminé mi examen, le eche una última ojeada, creía que todo estaba bien, los saldos me habían dado correctamente, todas las cuentas a mi parecer estaban bien ubicadas, así que me puse de pie y entregué mi examen para salir posteriormente del salón, cuando casi salia, justo en la puerta, estaba sentada mi amiga, ella me lanzó una mirada rogante y le sonreí para tranquilizarla, habíamos estudiado lo mismo y sabía que ella saldría bien.

Decidí esperarla en la cafetería; tenía un poco de hambre, así que compré un sándwich de jamón y queso, acompañado por un café extra fuerte y cuando me disponía a comer mi delicioso desayuno sonó mi celular. Rodé los ojos frustrada ¿quién podría estar molestándome en el momento en el que más quería descansar? Obviamente no era mi amiga, ella estaba ocupada, tampoco mis padres sabían que hoy tendría examen temprano, finalmente llegue a una concusión y no, no me equivoqué.

Al ver los mensajes era ¨mi jefe¨ si mi jefe el Sr. Misterio, así me gustaba llamarle, inclusive así lo tenía registrado, antes era ¨Sr. Voz sexy¨ pero cuando comenzó a exigirme más, decidí cambiar por algo menos emocionante, leí el mensaje y para mi sorpresa esta vez no era algún regañó.

De: Sr. Misterio

Buenos días, mi estimada Jessica, espero haya tenido un excelente fin de semana y sus exámenes de hoy, sean aprobados con la mayor nota. Me tomo el atrevimiento de escribirle a esta hora, para notificarle, que tiene un plazo de 2 días adicionales, para que entregue su último envío.

Sin más nada a que hacer referencia, me despido.

Que tenga un excelente día.

- SP.

Sentí una gran emoción al leer dicho mensaje; cada que recibía un mensaje de él, se me erizaba la piel, no sabía la causa, pero el lograba despertar sentimientos ocultos con un simple mensaje. Era algo ajeno de mí, estaba “enamorada" de un completo desconocido.

 Me sentía relajada ya que me tocaba hacer el envío hoy en la noche y ya estaba colapsando. Aparentemente estaban siendo un poco más condescendientes conmigo y eso me tranquilizó, aunque me hubiese gustado escuchar su voz, en vez de esas cecas palabras, se puede comenzar el día de manera satisfactoria.

Quince minutos después, sonó la campana, decidí ir a mi próxima clase, luego de terminar mi comida. Como siempre cada que recibía un mensaje o una nota de voz de mi jefe, quedaba pensando, ¿cuál sería su verdadero nombre? todo el tiempo al final de los mensajes, dejaba dos letras SP, asociaba siempre a que era por el nombre de la empresa ¨Store Perks C.A¨ pero me gustaba imaginar su nombre como Santiago Patterson. Era lo único que se me ocurría y así lo había bautizado, el jamás nos había dicho su nombre, ninguno de los que conocía, que trabajara para él lo sabía; no me molestaba, era de esperarse que cuando un hombre tiene tanto éxito, se evite revelar su identidad y más cuando trabaja con un montón de inexpertos jóvenes universitarios.



K.Pire

Editado: 17.04.2019

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