De Sonrisas y Egoísmo

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parte única

¿Que tan roto tenia que estar, para que esa sonrisa te rompiera tanto por dentro?

¿Cuándo fue la última vez que lo viste sonreír así? Meses? Capaz fue más…

Y no te queda más que sentirte una mierda, porque esa sonrisa te dice que podrías haberlo intentado, podrías haberlo escuchado cuando te dijo que no se sentía bien. Cuando dijo que no era físico. Podrías haber sido vos quien cause esa sonrisa. Pero no, ya no, y nunca más lo vas a ser.

Y seguís sin poder entender, que lo llevó a eso. No parecía alguien triste, pocas veces lo veías mal, y ahora te remuerde la conciencia, porque paso en frente tuyo, y no te diste cuenta, o lo que es peor, lo ignoraste. Dejaste que pasara. Y sentís angustia, o algo así, y te carcome por dentro, como recordándote todas las veces que te dio una pista de que eso era algo planeado, lo veías mirando a la nada, más pensativo de lo usual. Planeaba dejarte. Y dejaste que pasara . No importa que todos digan que no fue tu culpa, que son cosas que no puedes controlar, que el amor se va, que las personas cambian, que las metas cambian. Que esa sonrisa dejó de ser para vos.

Y la verdad que no quieres abrir esa putisima carta con tu nombre, escrito con su caligrafía desordenada, no queres saber que dice. No queres una justificación, no queres saber porque sonreía como te sonreía a vos, como te sonreía al principio al menos, no queres saber lo roto y vacío que estaba, y cómo lo pasaste por alto. No quieres saber qué le pasó por la cabeza para pensar que no lo podían solucionar, para creer que la única solución era irse, dejarte. Porque al final de todo volves a caer en el egoísmo.

Porque no se fué. Te dejo. A vos.

Y una parte de tu cerebro te dice que no es justo que hagas eso, no lo podrías atar a tu derecha en la mesa todos los días, no podías obligarlo a vivir el resto de tu vida a tu lado porque lo ibas a extrañar. No podías.

Pero la otra parte está dolida, y retoma una y otra vez la idea de que ahora vas a tener que recordarlo a diario, los besos de buenos días, los viernes de películas, esas frases pseudo filosóficas que decía a veces, cuando menos lo esperabas pero más lo necesitabas. "Somos nuestro propio veneno" te decía seguido.

Pensas que esa sonrisa con los labios cerrados, un poco inclinada a la derecha, esa sonrisa que te parecía la más hermosa y real, ahora te va a atormentar el resto de tu vida, porque no la veías hace mucho, y lo pasaste por alto, ni lo notaste, porque la última vez que la viste él parecía tan en paz, parecía tan feliz, y eso contrastó todas las veces que no lo estuvo, porque no era feliz hace mucho, y siempre estuvo para vos a pesar de eso , siempre que lo necesitabas estuvo, y la única vez que te necesito ni siquiera contestaste el teléfono.

Porque por no contestar el puto teléfono, porque querías estar en paz, porque llevaba días raro, y ya no lo soportabas. Porque fuiste egoísta y no querías soportar sus problemas.

Por todo eso, la última vez que viste esa sonrisa preciosa fue tarde, la última sonrisa que dio fue sólo, en el piso del baño, con los brazos rajados de arriba abajo, y con el puto teléfono al lado.

Y ni todas las personas diciendo que no fue culpa de nadie te va a ayudar. Porque sabes bien que no fue tu culpa.

Pero también sabes que podrías haberlo evitado.

O no, pero ya no quieres saberlo. Miras la carta una última vez, y la relegas al fondo de un cajón de tu escritorio. Porque no queres saber que dice.

No contestaste el teléfono. Y no vas a abrir la carta.

Porque sabes que sos egoísta, y si la carta dice lo mismo que te quiso decir por teléfono, no quieres saberlo. No queres que te afirme que podrías haber ayudado, ni que te asegure que no podías hacer nada.

Porque mientras más tiempo pasa, las lágrimas que soltaste a cataratas cambian por ira, no podes creer que te haya dejado. Que haya sido tan egoísta como para irse.

Capaz que al final los dos eran egoístas.

Pero preferís no pensar más en la jodida carta, y dejar que la bronca aumente, por la idea de que esa sonrisa que sólo tenía que dedicarte a vos, se la dedicó al él mismo.

Capaz que vos sos más egoísta. Pero ya no importa. Él se fue. Y vos vas a tener que vivir con eso.

 

Tam



Tam

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En el texto hay: despedida, lagrimas, dolor odio y resentimiento

Editado: 07.10.2018

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