De Un Sueño a la Realidad

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Capítulo veintiséis: Bienvenido a casa, Christian.

Cuando el avión aterrizó, el anuncio del piloto que avisaba la llegada al destino esperado, despertó a Christian de un golpe. Se dio un tiempo para parpadear y moverse completamente; una sonrisa apareció en su rostro, no necesitó de las pastillas para poder dormir. Nada lo atormentó. Se giró, Jamie seguía durmiendo; por supuesto, era un caso poder despertarlo, los Baker se convertían en rocas muy pesadas cuando se trataba de dormir, incluso muchísimo más que Brad.

      Cuando lo logró y todos bajaron del avión, Christian se sintió nervioso. Había un hombre de traje con un cartel donde se inscribía «Instituto de Kladow» apenas entraron. El hombre los saludó apenas se acercaron y luego pidió que lo siguieran, así que lo hicieron. Salieron del aeropuerto y dos autos estaban estacionados, esperándolos.

      —Cool —había dicho Jimmy, sonriendo.

      Se dividieron en grupo de dos y subieron a ambos autos luego de haber acomodado su equipaje. Christian comenzó a sentirse más nervioso cada vez que el auto en el que estaba llegaba a su destino. Era lejos del aeropuerto y también lejos de casa.

      —Disculpe, agente Densmore —preguntó el castaño al conductor—. Tengo una duda. ¿Hacia qué lugar nos dirigimos?

      —Evanston, joven Morgan.

      —¿Dónde está el cementerio? —preguntó Brad.

      —Por supuesto.

      —Ni siquiera sigue siendo Chicago.

      —Sí, lo sabemos.

      Christian y su hermano intercambiaron miradas y luego Brad levantó los hombros con indiferencia. Christian soltó un suspiro, comenzando a pensar cómo sería su reencuentro con Cassandra, ¿cómo estaría ella? ¿Cómo pasaría todo? Eran muchas cosas en su cabeza, no la había visto durante un año, no en persona, al menos. Cuando estacionaron dentro del cementerio, les abrieron la puerta para poder salir. Christian volvió a suspirar, intentando calmar sus nervios, entonces Star se acercó a él y le tomó de la mano con suavidad.

      —Vas a morir de nervios si continúas así —dijo en forma de broma.

      Christian sonrió.

      —Lo siento. Es que una cosa fue verlos por la pantalla de mi teléfono o escuchar sus voces, pero ahora es diferente. Sobre todo, con ella… —susurró.

      —Hey, tranquilo —Star puso su mano libre sobre la de Christian y sonrió—. Vas a estar bien. Sólo vamos, la verás, vas a sentir que todo el mundo se derrumbará y cuando la sientas, ¡bum! Regresarás a la normalidad y de pronto no querrás soltarla —Star dio un pequeño apretón en la mano del castaño y dejó un golpecito en su espalda—. Es así de simple.

      —No suena tan simple.

      —¡Suerte! —exclamó mientras salía del auto.

      Christian apretó la mandíbula y asintió para sí mismo, soltando un suspiro antes de salir del auto. Tomó sus maletas y se reunió con los demás, quienes comenzaron a seguir a los dos agentes que los habían llevado a ese lugar. Todos observaban curiosos alrededor, preguntándose por qué demonios estaban allí. Fue entonces cuando el agente Densmore se detuvo en una lápida grande y larga, se agachó frente a esta y buscó algo sobre el césped, jalándolo. Era algo parecido a una puerta, mostraba unas escaleras que dirigían hacia abajo.

      —¿Vamos a bajar… hacia la tumba de alguien? —preguntó Ariza, mirando las escaleras algo asustada.

      —No, señorita Springfield —sonrió el agente Braiden—. Esta lápida es la única que no tiene un cuerpo enterrado. No tienen por qué preocuparse. Estarán protegidos aquí abajo, se lo garantizamos con certeza.

      —Los demás reclutados han sido traídos aquí la noche anterior. Repito lo que mi compañero dijo, estarán a salvo aquí.

      Christian asintió y se adelantó a todos, poniendo un pie sobre la escalera y comenzando a bajar. Los demás lo siguieron y finalmente, los dos agentes, quienes apenas cerraron la puerta, las luces de las escaleras se encendieron. Cuando llegaron al final, una puerta de metal los recibió. El agente Braiden se acercó a esta y mencionó diversos números hacia un dispositivo ubicado al lado de la puerta, fue entonces cuando se abrió.



Gabs

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En el texto hay: amistad, romance juvenil, primeramor

Editado: 19.02.2018

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