Debe besar a la novia *terminada*

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¡Malditos sueños!

 ¡Malditos sueños!

Isabella: 

Algo no estaba bien conmigo, o al menos eso era lo que creía en ese momento. Tenía todo para ser feliz, estaba en un momento de mi vida en el cual había descubierto que mi esposo me amaba y seguía experimentando un miedo aterrador.

—Algo anda mal— me repetía entre lágrimas, algunas veces cuando me encerraba en el baño —. Algo está muy mal ¡Diablos!

Daniela se mostraba siempre preocupada, incluso pasábamos mayor tiempo juntas como forma de apoyo moral. Pero a pesar de eso, no era capaz de contarle lo que pasaba por mi mente. Decir las cosas en las cuales pensaba podía significar volverlas realidad; y eso no podía permitírmelo jamás.

¿Con quién podía compartir lo que me pasaba? ¿A quién podía decirle ese pequeño secreto? Estaba claro que había empezado como un pequeño secreto, pero a medida que pasaban los días se volvía más y más grande.

Me repetía que no podía ser, que era imposible; pero tras evaluar el transcurrir de las cosas mi cuerpo temblaba de terror.

Rodrigo por otra parte, se mostraba tolerante y atento; a pesar de que le rehuía, siempre que podía me buscaba. Los momentos que pasábamos juntos siempre eran maravillosos; solo él me hacía olvidar todos mis temores.

Ro me había dicho que me amaba, después de eso habíamos dormido juntos y en ese momento fui tan dichosa. Quería que no acabara, aun no quería reconocer lo mucho que me importaba por el temor a perderle.

—No quiero perderte— susurré contra su frente mientras lo veía dormir. Parecía estar tan tranquilo y dichoso. Su rostro era tan delineado, la línea de su mandíbula le daba un aspecto tan varonil. Aquella mandíbula con forma cuadrada parecía sacada de una película. Era, al menos para mí, perfecto.

Pase una mano por su cabello liso y castaño y me maravillé con lo suave que era. Por un lado era desconcertante que tuviese el cabello más lindo que yo, pero por otro me hacía sentir orgullosa. Me estaba creando un sentido de pertenencia de Rodrigo que no era nada normal.

Y lo peor era que no comprendía cómo había pasado aquello; menos en tan poco tiempo. Reflexioné en lo que me había dicho y me pregunté si yo desde siempre estaba enamorada de él ¿Lo estaba? No podía responderme, en aquel momento tenía ideas que me aterraban y necesitaba... Comprobarlas.

—Eres muy importante para mí Rodrigo— murmuré viéndolo dormir plácidamente y cerré los ojos. Aquella noche no tuve pesadillas.

—Tienes que quitar esa cara de amargada y peinarme bien— me regañó Daniela mientras se veía en el espejo. Mi amiga tenía una cita con Richard y quería lucir radiante. Gracias al cielo la situación de aquellos dos "mejoró", Daniela había dejado las drogas; incluso había dejado también de venderlas y lo mejor de todo era que había perdonado a Richard.

Si me preguntan, a pesar de comprender lo que él hizo, quizá yo siendo ella no lo hubiese perdonado; pienso que todo se pudo arreglar con una simple conversación, no tenía por qué ser tan extremista. ¿Así resolverían sus problemas de pareja? ¿Enviándose a la cárcel?

Daniela se quedó en mi apartamento porque sus padres se habían enterado de las drogas, y pensaban que estaba en un centro de rehabilitación. Yo misma me percataba de que estuviese el menor tiempo sola, y la vigilaba por si atisbaba cualquier indicio de drogas en su organismo. Hasta la amenacé diciéndole que si notaba algo raro la enviaría a un centro psiquiátrico —era divertido—. Bueno quizá no tanto.

— ¿Crees que debería casarme con Richard? — me preguntó haciéndome despertar de mi ensoñación.

— Pienso que estás muy joven para eso— respondí como cualquier madre sobreprotectora.

— Por Dios ¡Soy mayor que tú!

— ¿Y eso qué? Yo también era muy joven para casarme, nuestros casos son distintos.

— Sí, pero al final mírate; terminaste siendo feliz con Rodrigo.

Le dediqué una mirada áspera a través del espejo y le jalé un mechón de cabello haciendo que chillará.

—La felicidad cambia de acuerdo al momento Daniela— susurré concentrándome en su trenza y dando por acabado el tema.

—Si quiero casarme me casaré— refunfuñó como una niña.



Sajoraleirbag

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En el texto hay: boda, romance, relacion amorosa

Editado: 03.09.2019

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