Debe besar a la novia *terminada*

Tamaño de fuente: - +

¿Capricho o amor?

¿Capricho o amor?

Isabella:

A pesar de que no distinguía bien lo que sentía había una cosa clara: había amado los besos de Ian. Había sido distinto de la noche anterior. Primero porque sabía que él me amaba, podía verlo, podía sentirlo. Y segundo, porque al saber eso, algo dentro de mí cambió.

En mi mente, nunca había existido esa posibilidad. Una cosa era que le gustara, pero el saber que él me quería me hacía sentir liberada. Yo también lo quería, aquello era lo que quería gritarle; pero no era justo. No cuando horas antes le había prometido amor eterno a Rodrigo.

¿A quién se suponía que quería de verdad? O ¿No quería a ninguno? Negué y me pasé una mano por el cabello frustrada. No quería seguir hiriendo a las personas por mis caprichos. Estaba cansada de actuar de forma inmadura esperando que todo se resolviera a mi alrededor. Cansada de juzgar.

Una cosa es saber que te equivocas, pero otra distinta es equivocarte una y otra vez. ¿Cómo admitir una verdad que te carcome por dentro? Lo más sencillo es continuar. Volver a lo que tienes y fingir que nada pasa; pero todo dentro de mí era una revolución. No necesité pensar demasiado para descubrir aquello que me atormentaba.

Cuando llegué a la casa, sin comer nada y con el estómago rugiendo entré a mi habitación. Una idea se formaba en mi cabeza. Una idea loca, descabellada y sin sentido. Tomé una hoja y comencé a escribir una carta.

Para Rodrigo

¿Recuerdas que hoy antes de dejar tu casa me preguntaste como 5 veces si estaba segura? Sé que te dije que sí, pero todo lo que ha sucedido hoy me ha hecho darme cuenta que no es así. Por ti siento un amor inmenso, un amor enorme.

Nunca pensé que sentiría algo así por el vecino al que tanto odié. Como tan poco llegué a pensar que en algún punto estaríamos casados. Nos acostumbramos a estar juntos, nos hicimos una idea de familia, nos ilusionamos.

Pero, ahora veo que son solo ilusiones. Todo este tiempo nos enviamos señales. Señales que gritaban que estar juntos no era lo mejor. Tú, casi te acuestas con tu ex cuando yo estaba dando a luz. Yo…pues, yo me he ahogado con mis propios sentimientos.

No pienses que te culpo, creo que ahora te entiendo. Entiendo que hay cuestiones que a veces no pueden superarse. Entiendo que a veces simplemente nos dejamos llevar por el momento. Pero, si ambos lo permitimos, si ambos cedimos, creo que es porque nuestro amor no fue suficiente.

Hoy te pido perdón y te perdono por aquel hecho que me dolió tanto. Te pido disculpas por buscarte y regresarte la ilusión de una vida juntos cuando yo siento que se ha disipado lo de antes. Sé que no me vas a entender. Ni yo misma me entiendo. Pero he visto que todo se borró.

¿Es raro verdad? Raro que despiertes un día y te des cuenta que no amas con la misma intensidad a alguien. No sabía que podía pasar algo así hasta que me pasó. Y lo peor es que solo fue necesario que otra persona me dijera que me amaba para que se quitara el velo de mis ojos.

¿Podrás perdonarme? Espero que sí. También espero que esta sea la última vez que actúe de forma egoísta. Cuando leas esto, yo no estaré aquí. Seguiré mis sentimientos, seguiré lo que me grita mi pecho. Y sí, no tiene sentido nada Rodrigo; pero el amor no tiene sentido. Lo descubrirás cuando lo sientas.

No me alcanzarán las palabras para pedirte perdón. No puedo recuperar el tiempo perdido. Pero espero que sientas que el tiempo junto a mí sirvió de algo. Que aprendimos algo. Te deseo lo mejor. Siempre te querré.

Isabella.

PD: Mi mamá me dijo que nuestros papeles de casados no existe (el acta de matrimonio).

Iba a continuar escribiendo otras posdatas cuando la puerta de mi habitación se abrió de un solo golpe.

—¿Qué haces? —preguntó mi mamá evaluándome. Se asomó por encima de mi hombro estudiando el papel entre mis manos.

—He pensado en lo que me dijiste, en lo de apoyar a Ian. Hablé mucho con él y… Siento que quiero acompañarlo. Quiero ir con Anna.

—¿Estás loca? —inquirió— Anna es muy pequeña para viajar. Además, ¿No estabas con Rodrigo? ¿Ahora pensabas irte y dejarle una carta? Primero decide qué es en verdad lo que quieres hacer Isabella. Deja de llevarte por impulsos. Ahora tienes una hija, sé más responsable.

Bufé.

—Lo dice la que se encargó de eliminar mi acta de matrimonio.

—Me sorprende que no sepas que todo en este país está torcido— me regañó. —Mientras tú has vivido sumergida en tu nube de amor, tú padre y yo nos hemos sacrificado por ti. Trabajamos para darte todo, no te falta nada y ¿Qué recibimos a cambio? El país donde vives se hunde en la miseria y tú solo piensas en Rodrigo… O en Ian, ni idea de en quién piensas; pero el caso es, que tienes que ver más allá de tu nariz.



Sajoraleirbag

#821 en Novela romántica
#288 en Otros
#91 en Humor

En el texto hay: boda, romance, relacion amorosa

Editado: 03.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar