Debe besar a la novia *terminada*

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Decisión

 

Decisión

Isabella:

Si de algo me había percatado era de que Rodrigo a veces podía llegar a ser muy inmaduro. Nada iba a cambiar eso y yo por mi parte tenía que hacer una elección. ¿Cómo decirle que no al hombre que había estado para mí cuando me encontraba sola? ¿Cómo ignorar el deseo de un abuelo por conocer a su nieta?

La decisión ya estaba tomada y no era cuestión de pensarlo mucho. Me dolía en el alma la posibilidad de perder a Rodrigo, pero también me dolía que él fuese tan intolerante. ¿Se suponía que sería así? ¿Qué intentaría prohibirme cosas? Porque a mi parecer, en eso no consistía una relación.

En una relación la pareja debe apoyarse, incentivarse y motivarse. Rodrigo no era ni sería mi dueño como yo tampoco sería su dueña. Ambos éramos personas muy distintas, pero se suponía que teníamos que complementarnos, no privarnos.

—Debo ir con él, pero tú puedes venir también, solo tendría que…

—No iré. Ni siquiera me lo has preguntado, ya tomaste tu decisión.

—Y tú ya tomaste la tuya. La de no apoyarme por lo que veo. —repliqué cruzando los brazos.

—Hoy es Navidad. Todo es muy precipitado. —explicó Ro encendiendo el auto. Condujo hasta mi casa en silencio, se sentía tensión en el aire; pero no quería decir nada.

Cuando llegamos, sentí que nuestra relación era tan frágil como un papel. Pero, aun así, no quería que se rompiera. Quería estar con él.

—Piénsalo. Ian me dijo que el vuelo sale a las dos de la tarde. Por favor Ro, vamos juntos.

—Me tengo que ir Isabella— dijo evitando mi mirada. Me bajé a paso lento del auto sin poder procesar lo que estaba escuchando. Una vez más, Rodrigo me estaba dando la espalda cuando necesitaba su apoyo.

Apenas ingresé a la casa le conté todo a mi mamá ante lo cual ella me dedicó una mueca de preocupación.

—No puedes evadir lo que está sucediendo, así como tampoco puedes privar a un abuelo de su nieta. Mucho menos cuando este está a punto de morir.

Asentí.

—Eso es lo que pienso yo, pero Rodrigo es un obtuso.

—Quizá simplemente sigue celoso de Ian. ¿Ya le dejaste bien claro que no sientes nada por él?

La observé estática comprendiendo la cuestión. Ro y yo no habíamos tenido la charla. Y con la charla me refería a dejar todos aquellas dudas y miedos en el pasado.

—No, pero supuse que él ya lo sabía…

Mi mamá tomó mi mano y me jaló con ella hasta sentarnos en el mueble.

—Hija, los hombres no se dan cuenta de las cosas a menos que se las digas. Y aún si se las dices no es seguro que las entiendan.

Reí ante su comentario sabio.

—Tienes razón, intentaré hablar con él de nuevo.

Le di un fuerte abrazo a mi mamá y le agradecí a la vida por el simple hecho de tenerla. Ante sus ojos sabios, el camino a seguir parecía mucho más fácil. Cabe destacar que tampoco es que mi progenitora fuera un ente de sabiduría —si tenemos en cuenta que me obligó a casarme con mi vecino—, pero al menos tenía momentos de lucidez.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Rodrigo:

Si alguien estaba metida en aquel embrollo, ese alguien se llamaba Daniela. Al dejar a Isabella en su casa, llamé a la amiga de mi ex esposa, futura novia, esposa por la iglesia a su celular.

—Daniela necesito un favor tuyo.

La susodicha escuchó todo lo que le dije con lujo de detalles y accedió a darme el número de Ian, con una condición. Acepté de mala gana, puesto que su solicitud me iba a hacer gastar parte de mis ahorros; pero si hacía aquello era por Isabella, porque no quería perderla.

Tengo que mencionar, que antes de haber llamado a Daniela, me debatía entre qué decisión debía tomar. No era fácil dejar el orgullo de lado y ceder en pro de la pareja; pero sabía que si quería progresar con Isa tenía que hacer aquello. Después de todo, como esposos o lo que sea que fuéramos teníamos que apoyarnos.

No quería fallarle de nuevo. Se lo debía. Al decepcionarla a ella, me iba a decepcionar a mí mismo. Porque si alguien me hacía ser mejor persona, ese alguien era Isabella.

Le di a llamar al número de Ian y esperé, los segundos se hicieron eternos.

—Aló.

—Hola Ian, es… Rodrigo.

—Hola Rodrigo, supuse que llamarías.

—Sí bueno, lamento lo de tu padre— dije sin saber qué más decir.

—Supongo que llamas para decirme que Isabella no irá conmigo.

—No, llamo para preguntarte si existe la posibilidad de conseguir dos pasajes más. Daniela y yo queremos ir con ustedes. Yo pagaré nuestros pasajes.

Hubo un silencio al otro lado de la línea. Sentía algo de vergüenza al hacer aquello, era como hablar o pedir clemencia al enemigo. Pero, intentaba con todas mi fuerzas ponerme en el lugar de él.



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En el texto hay: boda, romance, relacion amorosa

Editado: 03.09.2019

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