Del otro lado del cerco

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Capítulo 2

Narra Isaac

Como todos los días, nos levantaron a las cuatro de la mañana y, a punta de pistola, nos obligaron a trabajar. Pero, como de costumbre, logré apartarme de los demás; normalmente mi padre me ayuda a apartarme un poco para poder descansar.

Me distancié lo suficiente para que los guardias no pudieran verme, pero no lo suficiente para estar tan alejado de mi padre. Me senté en el suelo y comencé a observar mis alrededores, logrando divisar a un chico que se acercaba, me le quedé observando mientras se acercaba. De repente levantó la mirada logrando cruzarla con la mía, se acercó un poco más al cerco, rápidamente fui hasta donde estaba él cuando vi que acercaba su mano.

-No lo toques, está electrificado-se apartó un poco del cerco asintiendo, para luego mirarme de pies a cabeza.

-¿Esa es la ropa que llevan los granjeros?-negué rápidamente con la cabeza.

-Esta es la ropa que llevamos todos aquí, nos la dieron cuando nos trajeron-contesté, él solo asintió. Ninguno sabía qué decir o cómo actuar, tampoco es como que tuviéramos mucho de qué hablar ni que hacer.

-¿Hace cuánto estás aquí?-rompió de repente el silencio que se había formado.

-Hace un par de meses-comencé-nos trasladaron hasta aquí a mi padre y a mi desde Berlín-asintió para luego mostrarme una pequeña sonrisa.

-Yo también vengo de Berlín, mi padre es general, así que nos trajeron hasta acá-volvió a sonreír. 

-¿Tu padre pertenece al partido Nazi?-asintió provocando que mi temor comenzara a crecer poco a poco. Soldados del ejército de Hitler destruyeron mi casa, mataron a mi madre y nos trajeron hasta aquí a mi padre y a mí quien sabe para qué fin. Retrocedí un par de pasos-e-eres un Nazi-mi voz tembló al pronunciar esas tres palabras.

-¿Nazi? Oh hablas del partido de Hitler. No, no lo soy, no soy un Nazi, solo mis padres y mi hermano lo son, yo no entiendo mucho sobre eso-me quedé mirándolo unos segundos sin nada que decir; parecía hablar en serio, parecía no entender mucho de lo que estoy viviendo.

-¿Lo dices de verdad?-asintió, solté un suspiro aliviado.

-Por cierto, aún no nos hemos presentado, soy Noah-sonrió, pasó su mano con cautela a través del cerco.

-Soy Isaac-estreché su mano sonriéndole también.

De repente, escuché la voz de mi padre llamarme a la lejanía, era tiempo de que volviera con ellos, me despedí de Noah y me dirigí con mi padre. Una vez que volví con mi padre, me giré a ver hacia donde estaba, Noah me saludó con la mano y comenzó a alejarse. Solté un pequeño suspiro; salvo por mi padre, volvía a estar solo, ese chico parece realmente agradable, aun así, no me fiaré de él.

Como todos los días, nos levantaron a las cinco de la mañana para comenzar a trabajar, llevando escombros de un lado al otro. Cuando tocó el mediodía, luego de que nos dieran un trozo de pan y un poco de agua que nos dan cada dos días, me dirigí nuevamente a donde Noah y yo nos encontramos ayer. Para mi sorpresa, él ya se encontraba sentado junto al cerco, cuando me acerqué, levantó la mirada y me mostró una sonrisa.

-Hola-dijo-creí que estarías aquí a la misma hora que ayer. Creí que no podría verte hoy-extendió su mano a través del alambre de púa electrificado e intentó darme un sándwich-ten, come, mi madre me dio de más-sonrió, lo miré dubitativo-anda tómalo-solté un pequeño suspiro, lo tomé y lo examiné unos instantes-¿no tienes hambre?-asentí para luego comenzar a comer, saboreé todo lo que pude el sándwich; hace tanto que no como comida decente.

-Gracias-dije aún con la boca llena-n-necesitaba algo más que solo pan-me extendió otro sándwich que tomé rápidamente y comencé a comer.

-¿Solo pan? ¿No comes nada más que eso?-negué con la cabeza.

-No nos dan mucha comida, a veces ni siquiera nos alimentan-terminé el sándwich y me senté colocando mi espalda contra una roca no muy cómoda.

-¿Por qué no te alimentan?-él realmente no entiende todo esto de la guerra y si le digo algo, seguramente se vuelva en mi contra; tener de amigo a un nazi no es una idea brillante, menos cuando el padre de este gestiona todo el campo de trabajo. Por otro lado, tal vez nos ayude a mi padre y a mí a escapar, no parece ser como los soldados que nos miran con repudio cada que cruzamos frente a ellos.

-Escucha-dije en tono serio acercándome un poco más al cerco consiguiendo que él también se acercase-los Nazis son quienes nos trajeron aquí, han atacado a los judíos desde que Adolf Hitler llegó al poder-su semblante cambió a uno más serio provocándome cierto temor; tal vez estoy jugando con fuego-han matado a muchos de mis amigos y familiares, incluso a mi madre-comenzaron a resbalar por mis mejillas un par de lágrimas al recordar el rostro de mi madre cuando se la llevaban.

-No llores, Isaac, no tendrás el mismo destino-lo miré incrédulo-me tomará algo de tiempo, pero te sacaré de aquí-extendió su mano entre los alambres de púa-confía en mí, trataré de que las cosas cambien-tomé su mano sintiendo mi cara arder; se sentía extraño que alguien me dijera cosas así. Me le quedé viendo por unos instantes, él me sonrió como lo hizo el día que nos conocimos.

De repente, escuché a mi padre llamarme desde la lejanía, solté rápidamente la mano de Noah rezando que no nos haya visto. Me levanté y, como ayer, me despedí de él y volví con mi padre. Volvimos a trabajar hasta que la oscuridad ya no los permitiera, es entonces cuando nos llevaron a las duchas y nos obligaron a meternos bajo el agua fría. Luego nos llevaron a punta de pistola hasta las pequeñas cabañas donde dormíamos. Éramos cuarenta personas, pero solo había veinte camas, las cuales eran ocupadas solo por niños y ancianos, los adultos decidían dormir en el suelo para ceder el lugar. Me acosté en mí cama y me dediqué a contemplar el techo; estaba cansado, pero no podía dormir, no dejaba de pensar en Noah y en que quería sacarme de aquí.

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Yaoi-Hands-Mio

Editado: 17.08.2019

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