Demonio guardián

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CAPÍTULO 8

Acaricio la cabeza de Tara. Ella la mueve hacia los lados por las cosquillas que le produce.

— Ya eres muy viejecita mi amor...— susurro mirando sus intensos ojos marrones. Se tiende en el suelo boca arriba para que la siga acariciando. Sonrio de lado viendo su gran pelaje gris y negro.

— Daisy.— giro un poco mi cuerpo buscando al causante de esa voz.— Saldré.— miro a una Payper arreglada con ropa de fiesta. Niego levantándome y dejando a Tara tendida en el suelo.

— No saldrás. Ya sabes lo que dijeron nuestros padres, y no me haré cargo de nuevo de lo que te pueda ocurrir.— paro de andar hasta quedar delante de ella y me cruzo de brazos retándola.

— ¿Cuándo te vas a enterar? ¡Solo tengo un año menos que tú! Ser mayor que yo no te da derecho a mandar en mi vida. Yo hago lo que me dé la gana, donde me dé la gana, y cuando me dé la gana. ¿Entendido?— hace muecas con su cara al hablar en un tono muy elevado. Me quedo mirándola sin hacer ninguna expresión. Pareciera como si fuera una figura que es imposible de mover.

— ¿Ya olvidaste lo que pasó la última vez que saliste?— muevo un poco la cabeza hacia delante sin darme cuenta. Sonrío irónica bajando la cabeza.— ¿Sabes?— alzo los brazos en el aire y fijo la mirada en sus oscuros ojos negros.— Haz lo que quieras, luego no vengas pidiéndome ayuda, no haré nada por ti. Ya estoy harta de estar siempre encargándome de ti.— digo sin ninguna emoción en mi voz.

— ¡Ese es el problema!— doy un paso hacia detrás al escuchar su grito.— Siempre habéis estado protegiéndome y alejándome de todos sin daros cuenta de la verdadera realidad...— gruñe con la mandíbula tensa. Escucho un débil sollozo, pero no la puedo ver ya que tiene la cabeza gacha. La sube a gran velocidad enseñándome su cara totalmente roja.—A los quince años me invitaron a una fiesta.— me quedo mirándola sin entender a que viene ahora ese tema.— Me dieron alcohol y yo bebí sin importarme nada. Me había escapado de nuevo, como solía hacer continuamente. Al poco tiempo comenzó a nublarse mi vista. Alguien me agarró por la cintura y me llevó a un callejón algo alejado de la fiesta. Nos comenzamos a besar y... Ya... Ya puedes hacerte a la idea de lo que pasó.— me llevo las manos a la boca intentando no gritarle varias cosas que debería haberle dicho mucho antes, pero sigue hablando ignorando mis rostro pálido.

— Cuan...—

— No sigas...— susurro intentando controlarme y no hacer algo de lo que luego me pueda arrepentir.

—Tengo que contártelo.— dice con las lágrimas aun cayendo por sus mejillas.— Cuando me desperté estaba tirada en el callejón muerta de frío. Fue extraño, pero me acordaba de todo. El chico... Lo hizo lento, con cuidado, como si me conociera o supiera que nunca antes lo había echo. Pero el punto es que quedé embarazada.

— ¡QUÉ!— doy un paso hacia detrás chocando con la pared. Me llevo las manos al cabello tirando levemente de él. No me lo puedo creer. No puedo creer que Payper pudiera quedar embarazada a tan corta edad, y mucho menos a causa de una violación.

Pero una pregunta llega a mí. ¿Qué pasó con el bebé?

— Aborte. No tuve al bebé en mis manos y ahora me arrepiento de haberlo hecho...— susurra llevándose las manos a los ojos y resfregarselos con fuerza.— Todas las noches pienso en como hubiera sido mi vida si lo hubiera tenido. Tener esa pequeña criatura entre mis brazos, darle el pecho como una madre normal... Pero no podía ser, tan solo tenía quince años y lo único que haría sería arruinar mi vida, y además no era consciente de lo que hacía.— las lágrimas empiezan a caer. A veces la escuchaba por la noches llorar y cuando me acercaba y le preguntaba que qué le pasaba, solo me decía que nada, y si seguía insistiendo se ponía a pegarme voces como si fuera una puta asesina.

— Debiste decírmelo...— es lo único que consigo decir. No sé como ha podido pasar todo eso y no me enteré de nada.

Ahora sí me doy cuenta la mierda de hermana que he sido para ella.

— ¿Qué hubieras hecho o pensado sobre mí? Ni yo misma podía creermelo. Pero ahora hay otro problema.— mi ceño se frunce esperándo lo peor. No es por nada, pero ya me espero cualquier cosa de Payper.

— Vuelvo a tener esa pequeña cosita dentro de mi.— lo dice rápido haciendo que casi ni lo pueda escuchar. Pero cuando capto lo que ha dicho... Mi corazón se para, realmente mi corazón se para.

Comienzo a tocer con fuerza al sentir mi garganta picar y sentir aire entrar por mis fosas nasales. Payper al notarlo se acerca dándome palmadas en la espalda.



Marta

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En el texto hay: daisy

Editado: 31.03.2018

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