Demonio guardián

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CAPÍTULO 22

Enredo sus pelos entre mis manos haciéndolos rulos. Me echo hacia delante en el sofá viendo sus ojos cerrados.

Hemos estado hablando muy poco tiempo ya que se sentía cansada. Se tendió poniendo su cabeza en mi abdomen y su cuerpo extendido.

Aaron y su hermano desaparecieron en cuanto llegué al salón y comencé a hablar con Payper.

Escucho pasos acercarse y miro hacia detrás viendo a Owen. Me mira a mí y luego a mi hermana. 

— Se ha quedado dormida.— dice afirmándo.

Se acerca con pasos lentos y se agacha a su lado poniéndole la mano en la frente. La mantiene por unos segundos y luego se la quita para levantarse de nuevo.

— Ya que no nos conocemos, mi nombre es Owen.— lo miro atenta. 
En el físico será muy parecido a Aaron, pero en la forma de ser es completamente diferente.

— Daisy.— digo en voz baja pero lo suficientemente alto como para que pueda escucharme.

Sonríe de lado y asiente con la cabeza.

No puedo parar de mirarlo. Al tiempo te das cuentas que parece un poco más mayor que Aaron, pero aun así es joven. Sus ojos son del mismo color, al igual que su pelo. Él parece tener el cuerpo un poco menos tonificado que su hermano. Lo único que consigo diferenciar es la barba de pocos días que tiene Owen, ya que Aaron no tiene.

— Owen.- lo llamo requiriéndo toda su atención. Me mira tranquilo esperando a que hable.— ¿Por qué Aaron no me habla como lo haces tú? ¿Le hice algo?— no podía callarme esas preguntas.

No dice nada. Se queda callado pensando bien lo que decirme.

— Yo no soy el que deba decírtelo.— me sonríe de lado. Suspiro resignada.

Podría haber conocido a Owen en vez de Aaron...

Antes de que pueda hablar y formular otra pregunta, Aaron entra al salón fijando su mirada en mi.

— Morena.— lo miro seria.

Gira su cabeza señalando las escaleras. Niego. Su rostro se vuelve más serio aún, por lo que cansada me levanto quitando la cabeza de Payper de encima mía con cuidado.

Lo sigo escaleras arriba. Para delante de una puerta y se gira para mirarme.

— Quiero que veas algo.— saca una solitaria llave del bolsillo de su pantalón.

La abre y me adentro en ella con la luz apagada. La enciende luego de unos segundos haciéndo que frunza el ceño. El cuarto está repleto de foto... Mías.

Por instinto me acerco a una de ellas en la que estoy con Tara jugando en el jardín. Quito la chincheta que la sostiene y la observo con asombro.

Subo la cabeza encontrando otra de mis padres, Payper y yo por medio de la calle cuando teníamos aproximadamente diez años. Otra en un parque jugando en la arena, con mi pelo repleto de ésta.

Payper tiró un cubo de arena en mi cabeza llenandomelo por completo...

— ¿Cómo es que...— no soy capaz de acabar de hablar.

Estoy completamente asombradaaterradaparalizada...

— Allí hay más.— señala unas cajas al final de cuarto cerradas con cinta aislante negra.

— No puede ser verdad...— susurro haciendo muecas con mi cara.

Siento mi boca sin saliva. Las manos me tiemblan haciendo que la foto caiga al suelo sin ser recogida. Mis piernas parecen gelatinas, y mis ojos se encuentran tan abiertos que hasta incluso me duelen.

— Os seguían y vigilaban. Os echaban fotos sin que se dierais cuenta.— se acerca a un trozo rojo de pared y quita una foto de éste. Las paredes son de un color grisáceo claro, y solo hay un trozo en rojo.— Él fue el primero.

Me pongo a su lado fijando la mirada en la foto de un hombre serio. De pelo y ojos negros. Barba algo larga y nariz achatada.

Pero lo que más me extraña, no es el hombre, si no la gran cruz roja tachando al hombre.

La imagen se ve algo vieja, lo que me da a entender que hace algunos años del primero.

— Muerto.

Cojo la imagen de sus manos con rapidez y sin pensarlo, la rompo en trozos dejando que éstos caigan al suelo.

Noto su mirada fija en mí, pero yo no lo miro. No porque tenga miedo o algo parecido, sino porque ahora en lo único que pienso es en destruir.

— Vas aprendiendo... dice al ver mis manos formadas en puños.— Destruir es mi verbo favorito.

Encuentro una caja vacía. Comienzo a coger todas las fotos de los hombres tachados y comienzo a llenar la caja con ellas.

Aaron se lleva todo el rato mirándome, cruzado de brazos sin decir nada.



Marta

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En el texto hay: daisy

Editado: 31.03.2018

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