Demonio guardián

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CAPÍTULO 28

Quito cada segundo las lágrimas que caen por mis mejillas. Siento calor y noto como me falta un poco el aire.

Llevo alrededor de una hora sentada en la húmeda arena. Llorando como una enamorada cuando ni siquiera he llegado a estarlo.

Se fue sin decirme nada más. Por unos cortos segundo pensé que se trataba de una broma, pero recordé que él nunca bromea.

Empecé a sentir algo por Aaron, pero ahora ese mínimo sentimiento se esfumó tal como lo hace el humo de un cigarrillo cuando lo echas por la boca.

Pensé, que yo para él era diferente, pero como he dicho, solo pensé. No todo lo que se piensa es cierto, y en mi caso, no lo era.

Me tambaleo al levantarme del suelo apoyándome en el tronco del árbol. Siento un poco de mareo y fatiga.

Camino a pasos lentos hacia la casa en el bosque. No tengo ánimos para nada, solo quiero acostarme en la cama y cerrar mis ojos por un largo tiempo.

Encuentro la puerta abierta. Ya está oscureciendo, por lo que ya no hay apenas luz solar.

-¡Daisy!- grita Gyula al verme.- ¿Dónde estabas? Todos nos hemos preocupado. Pensamos que te pasó algo.

- No todos...- susurro caminando hacia el interior de la casa. Ella me sigue detrás.

- ¿Qué?- pregunta extrañada por mis flojas palabras.

- Nada. Déjalo.- digo mostrándole una sonrisa forzada.

Subo las escaleras sin mirar a mi alrededor. Entro en mi respectivo cuarto y me tiro en la cama con fuerza.

En la casa hay cuatro cuartos. Payper y Owen en uno, Gyula en otro, Aaron en el suyo, y yo en este.

Me coloco lateral pudiendo ver a Tara y a sus bebés en una manta en una esquina del cuarto.

Aunque sea ella tiene a sus bebés...

_____________

 

Escucho algunos gritos y me despierto asustada. Miro hacia todos lados. Nadie.

Otro grito.

Me levanto y salgo al pasillo encontrándolo vacío.

Otro grito.

Proviene del cuarto en el que están mi hermana y Owen. No tardo en correr en esa dirección y abro la puerta sin llamar.

Encuentro a Payper tendida boca arriba en la cama. Sostiene su barriga haciendo muecas. Owen me mira asustado a su lado.

- Ya viene.- pronuncia con la voz temblorosa.

¿Cómo va a nacer ya? Todavía no tiene los 9 meses, acaba de empezar en el mes ocho.

Escucho unos pasos detrás mía y luego una respiración agitada. Gyula.

- Joder...- susurra observando la escena.

Me acerco a mi hermana y cojo su mano. Quito el cabello de su frente y le sonrío intentando transmitirle tranquilidad.

Siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con médicos. Cuando era más pequeña veía documentales y un programa de partos.

Con ayuda de Gyula le quito los pantalones y la ropa interior y la tapo hasta la mitad con una manta que había en una silla.

- Respira hondo Payper. Y cuando te diga ya, empuja.- ella asiente.

No se si es buena idea el hecho de que yo sea la matrona, pero un hospital está muy lejos y además, no podemos dejar que nos descubran.

Quito algunas gotas de sudor que se deslizan por su frente. Su pecho sube y baja a gran velocidad.

- Ya.

Su mandíbula se tensa apretando los dientes con fuerza.

Miro a Owen y le señalo a Payper con la mirada. Él, todavía noqueado, agarra la mano que hace segundos yo agarraba.

- ¡Apreta!

Mi cuerpo está completamente tenso. Sus gritos es lo único que se escucha por el cuarto.

Siento un cuerpo a mi lado y miro a Gyula. Ella me sonríe de lado al sentir mis manos temblar.

Nunca he echo esto. No es lo mismo verlo, que hacerlo, y si algo le pasa a alguno de los dos, no me lo perdonaré jamás.

Luegos de unos empujes más, se comienza a ver un poco la cabeza.

Los nervios aumentan por segundos. La fatiga no se aleja ni siquiera un momento.

Mis ojos se abren al ver la cabeza casi afuera. La cojo con cuidado y tiro de ella comenzando a escuchar la melodía de sus llantos.

Al verlo, todos mis ánimos cambian. Una inmensa sonrisa se instala en mi rostro.

Me levanto y lo dejo en los brazos de Payper. Aun lleno de sangre y todo, es hermoso. Su padre coge su manita llorando.

Todos lloramos...

Gyula me abraza con fuerza, y yo no tardo en corresponderle.

Mis ojos se fijan en la salida encontrando a un Aaron mirando al bebé. Luego de unos segundos se gira mirándome a mí.

Mi llanto aumenta al verlo como siempre. Para él, nunca pasó nada. Gyula me abraza con más fuerza.

Tu madre vale más en la cama que ...

Aparto mis brazos de ella recordando que mis manos se encuentran llenas de sangre. Necesito lavarmelas y coger una tijera para cortar el cordón umbilical.

- Ahora vengo.- ella asiente.

Cierro los ojos al pasar por su lado. Pero algo me extraña, se escuchan sus pasos detrás mía.

Bajo a gran velocidad la escalera y entro en el cuarto de baño cerrando con pestillo. Me quedo mirando como gira el pomo de la puerta para poder entrar.



Marta

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En el texto hay: daisy

Editado: 31.03.2018

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