Demonio guardián

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CAPÍTULO 33

Sus ojos me observan de arriba a abajo por unos largos segundos. Le muestro una amplia sonrisa, pero no de alegría, si no de decepción.

— Sal.— mueve su cabeza haciéndome señas. Niego.

Al ver que yo no sedo, vuelve a hacer lo mismo, pero ahora con Nathan, el cual sí le hace caso. Pero antes de salir, ayuda a Payper a cargar con el herido Owen.

Victoriosa, me siento en la cama querido ver más de cerca y con atención el espectáculo que darán.

— ¡Qué de tiempo hijo!— finge alegría Nyll.

Muevo mis pies hacia delante y detrás de manera descoordinada. Muerdo mi labio inferior alegre.

No sé por qué me comporto de ésta manera. Pero me gusta. Basta de ser la chica miedica que teme todo y a todos.

— Nunca me ha gustado la ironía, así que déjala a un lado.— gruñe avanzando Aaron.

De pronto, mi sonrisa se borra. Creo que me estoy volviendo igual de bipolar que él, o incluso más...

Nunca me han gustado éste tipo de escenas. Odiaba las peleas y me entraba una inmensa fatiga al ver sangre, pero ahora, todo es diferente.

Aaron lo consiguió...

Él quiso destruirme, y acabó victorioso.

Levanto la cabeza viendo como Nyll propina un fuerte golpe en la mandíbula del moreno.

Siento como si me estuvieran estrujando el corazón. Pero no hago nada.

Intenta darle otro, pero es más rápido y lo esquiva. El moreno cruje su cuello dando pequeños saltos en el suelo. Los dos sonríen.

Me levanto de la cama y me acerco a la mesa de noche. Abro el primer cajón encontrando ropa interior de chico, abro el segundo y encuentro lo mismo, pero al abrir el tercero, me sorprendo.

Una pistola.

Siento como alguien tira de mí y me pasa el brazo por el cuello. Me empuja y me pone frente a Aaron.

Nyll.

Acomodo la pistola en mi mano. Solo el moreno se ha dado cuenta del arma. Le sonrío de lado.

— Rindete ahora, o la mato.— dice en mi oído. Cierro los ojos y hago una mueca.

— ¿Y qué te parece si yo te mato a ti?

Cargo la pistola haciendo un leve ruido. Me giro con rapidez apuntándolo.

En vez de ver preocupación en su mirada, solo consigo ver una sonrisa irónica. Escucho al moreno gruñir.

— ¿Tú?— me señala riendo a carcajadas.— ¿Matarme a mi?— se señala con su dedo índice. Niega.

Miro de reojo al moreno, él mantiene sus manos formadas en unos grandes puños.

— Deja de hacerte la fuerte Daisy, eres la más débil de todos... sus palabras llegan a mí como un balde de agua fría.

Siento como por mi cuerpo comienza a entrar un inmenso calor.

Puede que sí, que sea la más débil, pero él no tiene derecho a decírmelo. No puede venir aquí y acabar con todos. ¡Yo no le he hecho nada!

— Como des un paso más, te juro que disparo.— digo con demasiada confianza.

Estoy cabreada de que siempre me tomen como la más débil. La chica más débil puede llegar a ser la más fuerte, ¿Por qué yo no?

Yoyo.... Yo maté a Yacobpodría hacer lo mismo con él.

Imágenes de aquellos momentos vienen a mi cabeza produciéndome un escalofrío.

— ¿Qué pasa? ¿Te has imaginado tu muerte?— mi atención vuelve a él al escucharlo hablar.

En estos momentos, me siento extraña. Parece como si mi mente estuviera en otro lugar.

Yacob...

— ¿Te fastidia que ahora tu hijo mediano sea feliz?— la voz de Aaron sale dura.

Lo miro de reojo. ¿Feliz? ¿Él se siente feliz? Pues entonces no se como será cuando esté totalmente cabreado...

— No.— su rostro se vuelve serio. Siento la mirada de Aaron puesta en mi, pero yo no lo miro.— Quiero que sepas que todo lo que hago lo hago por ti.— sus palabras me confunden. Parece que lo dice con sinceridad.

— Callate...— gruñe el moreno a mi lado.

Antes de que pueda reaccionar, siento como Nyll me quita la pistola de las manos con brusquedad y me tira al suelo pasando una de sus piernas entre las mías y echándome por el hombro hacia detrás.

El golpe no ha sido muy fuerte ya que ha ayudado en la caída.

Me llevo las manos a la cabeza sintiendo un leve pinchazo. La pistola.



Marta

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En el texto hay: daisy

Editado: 31.03.2018

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