Desafiando a la muerte.

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|Capítulo 27|

NOTA:

No olviden dejar sus votos, comentarios y seguirme... Les recuerdo que el final será publicado mañana, bonitas, ¡estén al pendientes de todo en mi IG (novelas_kitzeliv)!

 

 

 

Llegamos a la vinoteca, uno de nuestros lugares favoritos, pues Matías organizó una reunión con los chicos del instituto para informarles sobre nuestro compromiso, ¡me voy a casar!

Y siendo sincera nunca estuvo en mis planes, nunca fui la niña que soñaba con vivir un cuento de hadas como los que solían mostrar en Disney, nunca anhelé tener un bonito vestido blanco, mirar a mi novio con un formal traje en color negro y mucho menos dar mis votos de amor ante la ley y la iglesia.

Nunca pude idealizar un momento así teniendo a Beatriz como ejemplo; siempre me hizo saber que no era suficientemente bella para que alguien se fijara en mí, que era muy cursi y patética como para que alguien quisiera compartir su vida conmigo, que los hombres no querían nada serio y que sólo les interesaba lo que las mujeres tenemos debajo del ombligo y entre las piernas, siempre me hizo saber que los hombres únicamente servían para fallar y follar y que ningún hombre iba a ser tan estúpido como para iniciar una relación con una niña tan poco especial como yo. 

Lo peor de todo no es que me lo haya dicho, sino que por muchos años creí que eso era verdad.

Todas las dudas y los traumas que tuve en mi niñez fueron obra de Beatriz; nunca pude aferrarme a un sueño porque ella se encargó de hacerme saber que no era suficientemente buena para lograrlo, nunca me ilusioné con un chico del colegio porque ella me decía que siempre habría alguien con mejor cuerpo, cara y actitud que yo, nunca me idealicé terminando mis estudios básicos porque siempre me decía que terminaría dedicándome a lo que ella hacía, nunca me consideré bonita porque cada día de mi vida me hacía saber lo fea que era con mi barbilla partida y mi nariz pequeña para la gran proporción de mi rostro y nunca pude sentirme feliz mientras estaba con ella porque cada que algo me salía bien se encargaba de arruinarme hasta la propia existencia.

Siempre he pensado que los peores traumas son los de la infancia pues no todos corremos con la suerte de ser maduros a tan temprana edad y pequeños raspones se convierten en enormes cicatrices que jamás desaparecerán.

—¿Amor? —pegué un saltito ante la llamada de mi novio.

—¿Sí? 

—¿Estás bien, cielo? ¿En qué pensabas, bonita?

—Ajá —besé su mejilla —en nada importante.

—Debes confiar en mí, debes confiar en tu futuro esposo —lo dijo con seriedad, pero sus palabras me hicieron reír.

—Uyy, eso sonó muy formal, chiquito —despeiné su hermoso y suave cabello.

—Vete acostumbrando a mi formalidad, futura esposa —reí con más intensidad.

—Te amo y ni se te ocurra decir que tú me amas más —gruñí.

—No lo diré, pero sabes que esa es la realidad, pequeña —me besó.

Los chicos ya estaban esperándonos y sus rostros delataban intriga.

—¡Por fin llegan! —exclamó Adan cuán bestia.

—Que desesperados —recibí un beso en la mejilla de todos los integrantes.

—¿Es normal encelarme por esa acción? —cuestionó mi novio.

—¡No! —exclamamos al unísono y después reímos.

—¿Ya nos dirán porque tanto misterio? —fue Manuel el que habló.

—Primero pidamos algo de tomar —sugerí y accedieron a regañadientes.

Me pedí una gaseosa de fresa sin vodka, no quería saber de alcohol durante mucho tiempo, los chicos pidieron una cerveza y Abby un gintonic como de costumbre.

—Ustedes más que nadie saben lo mucho que he amado a Kathleen desde que la miré.

—Sabemos las interminables veces que te dejó en la friendzone —completó Marcos y reímos al unísono.

—No fue intencional, Mati —me colgué de su brazo y reposé mi cabeza en su hombro mientras que todos hacían gestos de asco.

—Sé que no lo fue, pequeña —me vio con tanto amor que por un momento pensé que era la joya más preciada del universo.



ItzelIv23

Editado: 06.12.2019

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