Desafiando a la muerte.

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|Capítulo 9|

Desperté muy temprano, Abby aún dormía y ni hablar de los chicos quienes estaban en su quinto sueño.

Di vueltas por muchos minutos y entendí que sería imposible dormirme nuevamente, así que tomé mi maleta y fui a darme una ducha.

Regresé a la casa de campaña, ordené un poco el espacio en donde me había dormido y escuché música por un enorme rato hasta que Abby despertó.

—Buenos días, Kath.

—Buenos días, Abby.

—¿Cómo dormiste?

—Bien, ¿y tú?

—Más que bien —sonrió —¿cuánto tienes despierta?

—Como 1hra —torcí los labios.

—Y, ¿por qué no me despertaste? —frunció el ceño.

—No quería interrumpir tus sueños.

—Oww, ¡qué linda! —apretó mi mejilla —muero de hambre.

—También yo y no hay nadie despierto aún.

—¿No? —preguntó anonadada.

—No —confirmé —podemos calmar un poco nuestra hambre con esto —saqué las galletas de mi mochila.

—¡Te amo, Kathleen! —reí.

—Ten —le entregué un paquete.

—Hay que dividirlo.

—Es tuyo, aquí tengo más —apunté la mochila.

—¿Quieres explicarme porqué tienes tantos paquetes? —me miró mientras comía.

—Necesito a las galletas para vivir, además me gusta prevenir.

—Son mis favoritas —dijo con la boca llena.

—Las mías también.

—¿A qué hora despertarán todos aquí? —preguntó frustrada.

—Ni idea —levanté mis hombros.

Comimos nuestras galletas en silencio, hasta que la casa de campaña comenzó a moverse de un lado a otro.

—¿Tanto viento está haciendo? —preguntó.

—Parece que sí.

La casa cada vez se movía más rudamente.

—Mira eso —susurré y apunté en una dirección, se miraba la sombre de uno de los chicos.

—Intentaban asustarnos —tapó su boca para que no se escuchase su risa.

—Son unos bobos.

—Me pregunto que harán al darse cuenta que no nos asustamos.

—Van a frustrarse, ya verás —solté risitas.

Los chicos cada vez movían más la casa y nosotras cada vez ahogábamos más nuestra risa.

—Quizás fueron a bañarse y nosotros aquí moviendo la casa como imbéciles —dijo Manuel.

—Deben de estar aquí.

—Vamos a asustarlos a ellos —rio Abby y apuntó un pequeño hueco en la casa de campaña por donde se podían mirar los pies de los chicos —hagámoslo.

—¡1...2...3! —jalamos sus pies logrando tirarlos.

—¡Joder!

Abby y yo salimos rápidamente de la casa y estallamos de risa al ver los rostros pálidos de los chicos.

—Suerte para la próxima, chicos.

—¡Nosotros debíamos asustarlas!

—¿Cómo notaron nuestra presencia?

—Se miró su sombra, tontos —acaricié mi estómago que me dolía de tanto reír.

—Nos vengaremos, ya verán, malvadas —nos amenazó Manuel y asentimos incrédulas.

—Buenos días, ojitos —dejó un tierno beso en mis labios.

—Buenos días, Mati —besé su mejilla.

—¿Acaso siempre despiertan tan hermosa e impecable, pequeña?

—No dirías eso si me hubieses visto antes de bañarme —levanté mi ceja.

—Lo diría hasta en tus peores días, ojitos —me abrazó con fuerza.

—Que tierno —acaricié su mejilla.



ItzelIv23

Editado: 06.12.2019

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