Desafiando a la muerte.

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|Capítulo 13|

[1 mes después]

Este mes será muy ocupado, estresante y emocionante.

Hoy saldrán los resultados del examen de admisión de la universidad, mañana es el acto académico y pasado mañana es la fiesta de graduación «¡qué nervios!».

Tomé la computadora con mucho temor, la encendí, ingresé al link que nos indicaron, escribí mi matrícula estudiantil y al darle click quise esconderme debajo de mi alfombra, me tapé los ojos por un buen rato, hasta que decidí abrirlos y mirar el monitor para ver si había quedado o no.

—¡Sí! —exclamé y di vueltas bailando por toda la habitación, ¡quedé!

Quedar en la universidad era más importante para mí que cualquier otra cosa.

El resto de mi vida dependerá de la carrera tan hermosa que elegí y eso me pone muy feliz.

Cuando era niña soñaba con ser cantante, anhelaba dar conciertos, que miles de personas me fueran a ver, que me admiraran por mi linda voz y que se sintieran orgullosos de mí.

Beatriz nunca me apoyó en ese sueño, siempre se burló de mí.

"Pareces una ardilla cantando", "romperás las ventanas con tu horrible voz", "¿crees qué alguien compraría uno de tus discos? ¡Es más, ni siquiera tendrías discos! ¡Nadie te contrataría, mocosa!"

Quizás sean simples recuerdos sin importancia para algunas personas, para mí fue un infierno escuchar todo eso a mí corta edad, no debemos dejar que nos traten así, que nos pisoteen tan brutalmente, lamentablemente a esa edad no sabes cómo reaccionar y cuando por fin lo haces es cuando te das cuenta que es demasiado tarde y que esos insultos resonarán en tu cabeza para toda tu vida.

Mamá siempre me ha dicho que tengo una voz de la que debería estar orgullosa, quizás lo dice por compromiso, para que olvide todos los insultos de Beatriz o porque tal vez realmente lo piense, la diferencia es que ella confío en mí desde el primer momento, me dio la oportunidad de ir a clases de canto cuando recién llegué a vivir con ella y fue ahí donde me di cuenta que no tenía la voz, la paciencia y la pasión para llegar a grandes notas o llenar escenarios.

No importa que tan lejos llegues, importan las personas que te acompañan sin flaquear en el camino.

El timbre de mi celular me sacó de mis lagunas mentales, mi tono es "Havana" de Camila Cabello, no soy fan de esa chica pero admito que esa canción tiene ritmo, cada que suena me pongo a bailar, así que la mayoría de las veces tardo un poco en contestar debido a mi baile exprés.

—¿Hola?

—Buenos días, ojitos.

—Hola, cariño.

—¿Cómo amaneciste, amor?

—Malhumorada y despeinada —solté risitas.

—Tal y como me encantas, mi chula —su voz se escuchó más coqueta de lo normal.

—¡Cariño! —reí levemente —¿qué tal dormiste?

—Dormí perfecto, soñé contigo.

—Deja de ser tan chismoso, Mati —rodeé los ojos aun sabiendo que no me miraba.

—No es chisme, amor, soñé que me besabas desenfrenadamente y después utilizábamos uno de los tantos condones de mi colección —mis mejillas adquirieron un color rojo.

—Lástima que solo fue un sueño —bromeé.

—Te amo —soltó una risita.

—Te quiero —mandé un beso.

—Amor.

—¿Sí?

—¿Quedaste en la universidad, ojitos?

—¡Sí! —chillé —y, ¿tú chiquito?

—También, mi cielo.

—¿Sabes cuál es una de las razones principales por las que te quiero?

—¿Por mi manera de hacerte reír, amor?

—Aparte de eso, payaso.

—Entonces no lo sé, pequeña.

—¡Por lo inteligente que eres!

—¿Crees qué soy inteligente?

—No lo creo, lo eres, Matías precioso, chiquito, bebé —comenzó a reírse desenfrenadamente —¿qué es tan gracioso?



ItzelIv23

Editado: 06.12.2019

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