Desafiando Tokio

Размер шрифта: - +

CAPITULO 10

—Que sí —le dijo Daisuke a Ryo—, que Mía te está esperando en casa, cuando nos metimos al taxi ella se fue directamente para allá.

—Pero no me coge el teléfono, eso es raro en ella, siempre tiene el móvil cerca. Voy a llamar a casa y que me la pasen, quiero oír de su boca que está bien.

—A ver —contestó Daisuke quitándole el móvil de las manos—, hay que esperar tus resultados, te han dado un golpe muy fuerte en la cabeza, cuando los tengas vamos a casa y ves por ti mismo que todo está bien.

Ryo no se quedó muy convencido, pero era de madrugada como para llamar a la mansión y asustar a todo el mundo. Llevaban casi cuatro horas en el hospital, la mitad de ellas Ryo había estado inconsciente por el golpe y los calmantes. Tenía una brecha en la frente que le habían cosido con puntos, y le habían hecho un escáner por si había algún trauma interno. Daisuke no se había separado de él salvo para ir a llamar, aunque a Ryo le decía que iba al baño. En realidad llamaba a los chicos de su banda, que estaban buscando a Mía, y hasta el momento no había señal de ella.

Ryo estaba esperando al médico en el box de urgencias que le habían asignado, no paraba de llamar a Mía y, aunque daba tono, no lo cogía. Su nerviosismo iba en aumento, y las escapadas de Daisuke al baño no le encajaban. Eran demasiadas veces y ni siquiera había bebido un vaso de agua desde que recuperó la conciencia. Tumbado en la camilla no veía la hora de irse de allí, tenía hambre y había mandado a Daisuke a preguntar a los médicos si mientras esperaba podía comer algo.

Empezó a oír el sonido del móvil de Daisuke, lo había dejado olvidado encima de la camilla cuando sacó todo de sus bolsillos para comprobar que llevaba dinero en caso de que Ryo pudiera comer algo. Ryo se estiró a sus pies para cogerlo y descolgó.

—No la encontramos por ninguna parte —dijo cansado el chico del teléfono—. Llamaba para saber si alguien tenía alguna pista porque es como buscar una aguja en un pajar.

—¿Quién se ha perdido? —preguntó Ryo sin saber lo que pasaba.

—¿Daisuke? —Se oyó al otro lado del teléfono.

—No Shin, soy Ryo, pero contéstame. ¿A quién buscáis?

—¡Mierda! —contesto Shin y colgó.

Ryo busco en la rellamada el número para que le explicara qué pasaba. Mientras lo hacía, Daisuke apareció tras la cortina con las manos llenas de comida basura de una máquina del pasillo. Cuando vio a Ryo con su móvil en la mano se tocó el bolsillo del pantalón esperando que no fuera ese, pero ahí no había nada y Ryo tenía cara de saber algo que no le gustaba.

—Era Shin —dijo Ryo mostrándole el móvil a Daisuke—, que aún no la han encontrado, ¿se puede saber qué pasa? ¿Y a quién no han encontrado? Porque allí solo estaban Meiko y Mía. Si Mía está en casa, ¿es Meiko la que se ha perdido?

Daisuke se acercó lentamente a la cama, acercó la silla que había cogido de la sala de espera y se sentó. No iba a ocultarle por más tiempo la situación, pero no iba a ser fácil explicarla.

—No, no es Meiko, ella se fue a casa hace horas —dijo Daisuke con la cabeza agachada mirando al suelo.

—Menos mal —contestó aliviado Ryo—, si algo le pasa seguro que Mía no me lo perdona. Entonces, ¿quién se ha perdido? Explícame porque no entiendo nada.

—Bueno, necesito que te tranquilices y que me escuches con atención —dijo serenamente Daisuke.

—No me gusta nada como empieza esto —replicó Ryo antes de dejar que Daisuke se explicara.

—Cuando te golpearon, tuve que cogerte y meterte en un taxi. Aku nos seguía, intenté pararlo, pero no se pudo. Ante esto a Mía se le ocurrió cabrearlo aún más, ya la conoces.

—¿Cómo que cabrearlo? —preguntó ansioso Ryo.

—No me interrumpas, por favor, deja que acabe —prosiguió Daisuke muy serio—. Hizo que él tuviera más ganas de cogerla que a ti, así que salió corriendo en dirección contraria hacia donde estábamos Meiko, tú y yo... y Aku la siguió. Eso es lo último que se de ella.

Ryo estaba procesando la información como podía, estaba enfadado, llevaba horas tumbado mientras Mía estaba en algún lugar sola, o peor aún, con el animal de Aku. Cuando asimiló todo, Ryo cogió fuertemente del pecho a Daisuke y lo acercó a su cara bruscamente.

—¿Cómo has podido dejarla sola? —le preguntó Ryo enfadado.

—Era la única opción, nada más dejarte aquí con Meiko volví a buscarla pero ya no estaba. Cuando regresé al hospital dejé a los chicos buscándola, pero no está por ningún lado.

—Si le pasa algo me olvidaré de que eres mi amigo e iré a por ti, ¿lo sabes, verdad? —dijo Ryo furioso.

Intentó levantarse de la cama, pero se mareó y Daisuke tuvo que tumbarlo de nuevo, contra su voluntad. Quería ir a buscarla a toda costa, pero Daisuke no se lo iba a permitir.



RACHELRP

#42 в Joven Adulto
#132 в Novela romántica
#47 в Chick lit

В тексте есть: instituto, japoneses, tirondepelos

Отредактировано: 14.02.2018

Добавить в библиотеку


Пожаловаться




Books language:
Interface language: