Desafiando Tokio

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CAPITULO 25

Hikaru esperó a que Mía se fuera para devolverle la llamada a Ryo. Subió a su coche, conectó el bluetooth y le dio a la rellamada.

—¿Está contigo Mía? —preguntó Ryo, apurado.

—Ya no —dijo Hikaru calmado.

—¿Cómo que ya no? ¿Y dónde está?, necesito localizarla.

—Si ella no te ha dicho dónde está será por algo, yo no te puedo decir nada por teléfono, pero ven a mi casa esta noche y hablamos —contestó Hikaru, calculando que en ese tiempo Mía estaría llegando a su destino.

—De acuerdo, esta noche nos vemos en tu casa, y espero que me cuentes todo —dijo Ryo, enfadado, y colgó.

Ryo sabía que algo iba mal, no le costó mucho darse cuenta de que la despedida de Mía era demasiado rara como para irse unos días. La llamó al móvil varias veces después de hablar con Hikaru, pero saltaba siempre el contestador, lo mismo pasaba con Michael. Apenas terminó de hablar con Hikaru despachó a Charlotte, ella le suplicaba quedarse, pero él no podía lidiar con sus lloriqueos, estaba realmente preocupado y solo quería que las horas pasaran rápido para ir a casa de Hikaru.

Decidió irse a correr para intentar pasar el tiempo más rápido. Cuando volvió, se dio una ducha larga, se vistió y se sentó en la cama esperando la hora de irse. Se le ocurrió ir al cuarto de Mía, comprobar que todo seguía ahí. Abrió la puerta y se metió dentro, observando cada detalle, no parecía haber nada que dijera que algo no estaba bien. Abrió su armario y comprobó que la ropa seguía ahí, miró en el baño y su maquillaje, sus cremas, incluso su champú seguía ahí. Ryo empezó a pensar que se había preocupado por nada, que estaba exagerando, claramente se había ido por un par de días.

Se sentó en su cama, echándola de menos, y vio la planta que le regaló encima del escritorio. Estaba más grande, la había trasplantado a una maceta mayor y Ryo no pudo evitar esbozar una sonrisa. Se levantó para verla de cerca y notó que había una nota al lado.

«Por favor, Sayumi, riégala al menos una vez cada dos semanas.Mía»

«¿Cómo que una vez cada dos semanas?», pensó Ryo, si pedía algo así es que no se había ido unos días. Cogió la nota y vio algo detrás del macetero, era el móvil de Mía. Ryo comenzaba a ponerse más tenso a cada minuto que pasaba, no entendía por qué había dejado el móvil apagado en su habitación si no pensaba salir del país. Corrió a su habitación y revisó el pasaporte que Mía le había entregado, parecía legal, miró los datos, la foto, el holograma, todo lo que se le ocurrió, parecía que todo estaba en orden. Lo metió en su bolsillo y salió a casa de Hikaru a pedir explicaciones. Cuando le abrieron la puerta, Ryo pasó sin esperar a que anunciasen su llegada, se metió hasta el salón, buscando a Hikaru, y lo encontró abrazado a Meiko, viendo la tele con Asako.

—He venido a por mí explicación, ¿dónde está Mía? —preguntó Ryo, un poco sorprendido por cómo estaban abrazados Meiko y Hikaru.

—¿Por qué no sabes dónde está Mía? —preguntó Meiko, preocupada.

—A ver, tranquilizaos, sobretodo tú, Meiko. Ahora mismo os cuento todo —dijo Hikaru.

Hizo que Meiko se sentara y le pidió a una criada que se llevara a Asako, estaba casi dormida así que no protestó. Una vez que se quedaron solos, cerró la puerta y se sentó en un sillón frente a Meiko y Ryo.

—Hoy he recibido un paquete de Michael, en el que había otro más pequeño que iba para Mía. Se lo he entregado esta mañana en tu casa, Ryo. Al abrirlo, encontró documentación falsa, pasaporte, certificados y un billete de avión a Rusia.

—¿Que Mía está en Rusia? —preguntó Ryo, con los ojos fuera de las órbitas.

—No, es un poco más complicado que eso, así que escuchadme bien y dejadme que me explique hasta el final —pidió Hikaru.

Les contó toda la historia, sin ser interrumpido en ningún momento. Meiko y Ryo escuchaban con atención sin poder llegar a creer que todo lo que estaban oyendo era cierto.

—Así que cuando hablé contigo la estaba dejando en un aeropuerto privado, donde una avioneta la esperaba para llevarla a la India.

—¿A qué parte? —preguntó Meiko.

—Eso no lo sé, no me lo quiso decir.

Ryo se levantó y cogió de la camisa a Hikaru, arrinconándolo contra la pared.

—¿Me estás diciendo que has dejado que Mía se fuese sola a algún lugar de la India solo porque recibió unos papeles que supuestamente eran de Michael? —dijo Ryo, enfurecido.

—Suéltame, Ryo, y cálmate, conozco a Michael y no pondría en peligro a Mía, confía en él —contestó Hikaru, intentado razonar con Ryo.



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В тексте есть: japoneses, tirondepelos, instituto

Отредактировано: 14.02.2018

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