Desafiando Tokio

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CAPITULO 26

—Ryo está descontrolado —dijo Daisuke, mientras Meiko asentía con la cabeza.

—Hace dos días que no sabemos nada de Mía, si fuese Meiko la desaparecida yo estaría igual o peor —contestó Hikaru.

Desde que Mía no daba señales, Ryo había volcado cada minuto del día en ocupar su mente organizando a su gente en las calles y buscando a Aku, pero este sabía que si no se escondía de Ryo descargaría toda su rabia contra él. Por el día Ryo se ocupaba del jardín de Mía en el invernadero, había mandado quitar algunas plantas para hacer más grande ese lugar, Sayumi le ayudaba en lo que podía.

—Me da miedo que acabe haciendo alguna tontería —dijo Meiko preocupada.

—Esperemos que entre en razón a tiempo —comentó Hikaru mientras cogía el teléfono móvil, pidió silencio, quien le llamaba era por algo importante.

Tras unos minutos que parecieron eternos, Hikaru colgó y volvió al salón donde había dejado a Meiko y Daisuke.

—Buenas noticias, acaban de llamarme para decirme que Mía viene hacia aquí en un vuelo que salió desde Rusia y en una hora —explicó Hikaru.

—¿Y viene sola? —preguntó Meiko.

—Eso es lo extraño, que Michael llega diez minutos después en un vuelo procedente de Australia.

—Voy a llamar a Ryo —dijo Daisuke, sacando el móvil de su bolsillo.

Cuando Ryo estuvo avisado, Daisuke, Hikaru y Meiko se fueron directos al aeropuerto para encontrarse con Ryo y esperar a Mía y Michael juntos. Asako quería ir también, pero Hikaru temía por el estado en que podía llegar Mía y no quería que la niña pudiera verla mal.

Cuando llegaron a la terminal, Ryo ya estaba allí esperando, impaciente. En su cara se reflejaba la preocupación y desesperación, no podía dormir bien y claramente necesitaba volver a ver a Mía.

—¿Y bien? ¿En qué vuelo llega? —dijo Ryo nada más reunirse con los demás.

—Pues debería llegar en menos de diez minutos, preguntemos ahí —dijo Hikaru, señalando el puesto de información de la terminal— y que nos indique por dónde saldrán los pasajeros

Se acercaron a la joven que estaba atendiendo a pasajeros y familiares despistados. Le indicaron los vuelos y ella les dijo por qué puerta debían salir, al ser vuelos internacionales las puertas de desembarco eran contiguas, lo que facilitaba la tarea de búsqueda.

El vuelo de Mía aterrizó, los pasajeros comenzaron a salir uno a uno, la impaciencia iba creciendo en Ryo, cada vez que la puerta se abría aguantaba la respiración como si eso fuese a asegurar que Mía aparecería, pero tras más de veinte minutos esperando vieron que no quedaba nadie más. Ryo intentó colarse por la puerta, pero unos tipos de seguridad le impidieron el paso. Ryo se enfureció tanto que tuvieron que intervenir Hikaru y Daisuke para que no lo arrestaran.

—¿Ese de allí no es Michael? —dijo Meiko, señalando a un chico que abrazaba a una chica morena con efusividad mientras la elevaba por el aire.

Ryo se zafó de los policías y corrió sorteando las maletas que llevaban los viajeros, cuando llegó cogió a la chica del hombro y la giró.

—Pero, ¿qué haces? —preguntó Michael, sin darse cuenta de quién era Ryo.

—Tú no eres Mía —dijo Ryo decepcionado.

Meiko, Hikaru y Daisuke llegaron hasta donde se encontraba Ryo.

—¿Y Mía? —preguntó Meiko.

—¿Aún no ha llegado? —preguntó Michael, un poco confundido.

—¿Cómo que aún no ha llegado? —preguntó Ryo enfadado.

—Ya debería estar aquí —dijo Michael—, bueno, no os preocupéis, dejadme un teléfono y en seguida os lo averiguo.

Hikaru le tendió su teléfono y Michael sacó un papel del bolsillo con un número apuntado, se alejó un poco y puso el teléfono en su oreja tras marcar.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Meiko con curiosidad.

—Me llamo Naisha, soy... amiga de Michael —explicó la chica.

—¿Y qué tienes que ver tú con Mía? —preguntó Daisuke, intentando enlazar los hechos.

—Quizás no la conozca, seguramente se encontró a Michael aquí de casualidad —contestó Ryo sin dejar de mirar a Michael.

—En realidad sí conozco a Mía, la vi hace dos días.

—¿Que la viste hace dos días? —preguntó Ryo, alterado, cogiendo a Naisha por los hombros—. Dime dónde por favor, tengo que ir a buscarla.

—Bueno... Yo... No sabría decirte ahora.... —contestó Naisha aturdida.

—Ryo, suéltala —ordenó Michael—. Acabo de llamar para saber de Mía, van a llamarme en cuanto localicen a quién la tenía que traer, así que, por favor, vayamos a otro lugar y os explico todo.

Hikaru ofreció su casa para hablar tranquilamente. Daisuke se fue en el coche con Ryo, para que no hiciera el loco conduciendo, Michael y Naisha se fueron con Hikaru y Meiko. Poco antes de llegar a la casa de Hikaru, Michael recibió la llamada que esperaba, comenzó a gritar en un idioma que ni Meiko ni Hikaru entendían, pero, por el tono, estaba claro que no era nada cordial esa conversación.



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В тексте есть: instituto, japoneses, tirondepelos

Отредактировано: 14.02.2018

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