Desde esa Noche

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Capítulo 1

Mi corazón se aceleró al verlo otra vez, con la mirada puesta en el deslumbrante cielo azul; ese compañero de escuela y de clases de piano que tanto me atraía... Su nombre es Luke.

En esa hermosa tarde del sábado me dirigía al cine con Mary y Jane, mis grandes amigas. 
Noté que ellas se percataron de su presencia.
Suspiré, sabía lo que venía.
— ¡Margaret, mira quién anda por ahí! — susurró Jane a mi oído.
— Ya vas a empezar — le torcí los ojos.
— Ve a hablarle — ordenó agarrándome los hombros con fuerza.
— Yo no...
— VE A HABLARLE — gritaron las chicas fuertemente, finalmente captando su atención.
Jane, una persona incomparable e irremplazable, con su liso cabello café; finalizando con unas luminosas puntas, que combinan con sus oscuros y profundos ojos verdes. Suele ser bondadosa, carismática y sencilla, aunque un tanto irritable. 
Y Mary, con sus profundos e inexplicables miedos, algo insensible, envuelta en largos rizos café oscuro, bellos ojos azules y hermoso color de piel, es un poco más baja que Jane y yo. Adicta al delicioso sabor del chocolate y a los burritos, cada día comiendo a montones y para envidia de muchas, nunca aumentó de peso.
— Rayos, ya volteó... — dije, un poco nerviosa.
Como era de esperarse, a mis amigas no les importó que estuviera apenada, así que me empujaron lentamente hacia su dirección.
No podía creerlo, ¡me estaba mirando! Y me di cuenta que se acercaba con lentitud a nosotras. No sabía qué hacer.
— Mejor los dejamos solos — susurraron con malicia mientras se alejaban.
— Oigan espe... — antes de terminar de hablar, Luke ya estaba al frente mío; y por su expresión se notaba que tenía la intención de hablarme, pero terminé siendo yo la que le robó el saludo, devolviendo este con una cálida sonrisa, acción que provocó un pequeño sonrojo en mi rostro.
Luke, mi buen amigo Luke, con su hermoso cabello negro tipo "spiky"; sus radiantes ojos como cristales azules, su mentón varonil, sus músculos fibrosos; que me hacen recordar lo buen jugador de basketball que es; sus grandes, fuertes y suaves manos que sin querer me sorprenden cada vez que sus dedos llevan hasta el final a las miles de teclas de un piano; y ni hablar de lo excelente que pronuncia el francés.
— Y...¿Qué haces por aquí? — pregunté.
— Estoy esperando a Edward, a Alan y a Oliver. Vamos a la casa de Jack, y aquí estamos, comprando algunos cafés y otras cosas — respondió, y yo al fin entendiendo por qué él estaba cercano a la puerta de Starbucks — ¿Y tú?
— Fántastico. Las chicas y yo vamos al cine — respondí escuchando sus escandalosas risas. 
— ¡Genial! 
— ¿Y qué van a hacer? 
— Muchas cosas... — sospeché un poco de esas palabras, así que le pregunté que con esas "cosas" a qué se refería, y sólo me respondió las típicas cosas que hacen los varones en la adolescencia: Música, videojuegos, deportes; entre otras. Solté un pequeño suspiro.
— Típico — dije ocultando mis intensas ganas de irme con ellos sólo para compartir un rato con él.
— Si... — Luke quedó pensativo por unos segundos y al final volvió a dirigirme la palabra — ¿Qué te parece si salimos un rato en la noche? — esa pregunta provocó que mi mente enloqueciera, junto a una expresión de asombro en mis ojos.
Pero antes de responder, sus amigos salieron de Starbucks, sosteniendo en las manos lo que llevarían a su lugar destino, la casa de Jack.
— ¡Hola Meg! — Alan me saludó alegremente.
Jane volteó a ver a los chicos y se dio cuenta de que "cierta persona" salía con un gesto sonriente , al parecer hablaba con Oliver sobre algo que les divertía mucho.
— ¡¿Ese es Edward?! — exclamó Jane fuertemente.
— ¡Sí, vamos a saludarlo! — respondió Mary sonriente —. Pero recuerda que debes ser discreta; sabes que a Edward no le gusta que las chicas anden detrás suyo a cada minuto.
— Claro — asintió —. ¡Ahora sí, vamos! — ordenó entusiasmada jalando fuertemente el brazo de su amiga, como si todo lo que le dijo se le hubiera entrado por un oído y salido por el otro.
— Hola Edward — dijo Jane, ignorando a los demás.
— Hola — respondió mientras acomodaba sensualmente su mechón de cabello hacia atrás.
Mary no apartaba los ojos del rostro de Alan, provocando que éste acabara percatándose.
— ¡Hola bebé! — exclamó con mucha alegría mientras la abrazaba. 
Mary sólo se rió.
Alan es un chico que respira coquetería, tiene el cabello rubio y corto con flequillo de lado, y múltiples mechas claras que me recordaban al maravilloso sol vespertino del hermoso Bibury . Su color de piel entre un claro y un chocolate que nunca he podido describir, pero que contrasta de manera agradable con el verde claro de sus ojos. Es normal verlo todas las tardes en algún gimnasio de la ciudad ya que es un loco aficionado a las maquinas.
— ¿Cómo han estado, mis bebés? — preguntó Alan.
— Súper — respondimos Jane y yo al unísono.
Mary seguía sin hablar, pero demostraba su interés con una extraña carcajada la cual hizo que él la mirara con seriedad. Puede que Alan pensara en lo extraña que era, aunque con lo poco que lo conocía y por lo que había oído de él, me hizo tener la idea que no es ese tipo de persona que va juzgando sólo por una simple acción.
— Eh... — Luke empezó a hablarme, acabando con el silencio — ¿Qué tal si nos vemos al frente de la casa de Jack después de que terminen de ver la película? — preguntó lleno de entusiasmo.
— ¡Claro! ¿Qué te parece a las ocho y media? — pregunté mientras veía el reloj del celular, eran exactamente veinte minutos después que terminara el cine.
— Vale — sonrió.
— Qué lindas parejas — susurró Oliver, aunque pudo llegar a mis oídos. Y al darme cuenta igual a los de mi mejor amiga.
— ¡Cállate! — Jane le pegó en la espalda, escuchando un chillido de dolor por parte de él.
— Y ahora es que opinas... — dije, viendo cómo éste con su mano hacía un movimiento de: "Me da igual''.
Oliver es un chico un poco más alto que yo, o eso creo. Su largo cabello café el cual la brisa le provocaba que sus puntas le rozaran de manera seductora el cuello; Su piel clara, sus ojos marrones, y sus múltiples lunares en su rostro que hacen un juego coqueto con su divertida personalidad.
— Muy gracioso — dijo Jane molesta.
— Siempre — respondió Oliver riéndose mientras chocaba puños con Edward.
Edward es italiano; su luminoso cabello castaño el cual lleva un mechón que le llega hasta su atractiva mejilla, o "raya al lado"; como le dicen en otros lugares. Su hermosa piel café claro que muestra múltiples pecas oscuras; como estrellas en el firmamento. Sus grandes ojos grises y su mirada altiva y cautivante que hasta puede llegar a intimidar al soldado más valiente de la guardia real. También es el brillante e inteligente capitán del equipo de baseball. 
Para ser sincera, Edward tiene un cuerpo magnífico el cual por lo general llama la atención de millones de chicas. 
— Creo que ya nos tenemos que ir — dijo el pecoso con su extraño y agradable acento, una combinación de Italiano e inglés. Estaba mirando la hora, eran las cinco y cuarenta de la tarde.
— Bueno, ya nos veremos en la escuela — dijo Jane mirándolo.
— Nos vemos — respondió, dándole una sonrisa de lado mientras se retiraba, esta acción hizo que el delicado rostro de Jane se ruborizara.
Oliver sólo posó la mano de forma en la cual se despedía.
— ¡Nos vemos! — Alan nos abrazó a las tres, claro, una por una. Luego, se retiró.
— Estamos al pendiente — me dijo Luke mientras se iba, dándome otra esas sonrisas que tanto me cautivaban — ¡Adiós chicas!
No podía creer que saldría con ese chico tan simpático, era la primera vez que me sucedía. Incluso, empezaba a creer que lo que tanto me repite Jane sobre su interés en mí era cierto; recé para que todo saliera bien y no cometiera alguna tontería. Dirigí mi mirada a las chicas y observé cómo Mary molestaba a Jane con una frase que siempre repetía: "Esos ojos grises que tanto me enamoran e intimidan". Haciendo que ella despertara una fuerte actitud y le gritara a Mary que ya fue suficiente. La escena me divirtió y le acompañé a bromearle. Las chicas también me susurraban de forma pícara que saldría con Luke, y por supuesto, que estarían de espías.
 



Isa O.C.

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En el texto hay: amor, misterio, suspenso

Editado: 15.11.2018

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