Deseos Navideños

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Capitulo 2

Los pierdo nuevamente ya que hablan sobre a quién le tocó el mejor juguete. La pequeña beba ya está dormitando de nuevo y juro que me recuerda a mi frente a mis hermanas.

Siempre fui la más tranquila, la que menos llamaba la atención y la que más costaba sacarle una palabra. Y viéndolos a los tres es como un deja vu. 

-Voy a cambiar a esta Lindsay en el baño chicos, quédense aquí si -agarro el bolso fucsia y me dirijo al lavabo. La apoyo en el cambiador armandome de valor para cambiar su pañal, es traicionera tiene una linda carita, sonríe mientras la miras pero abres esta cosa y hasta Jesús se aleja.

-¡Joder cariño! -hago la cara hacia un lado escuchando sus risitas- Te diviertes haciéndome llorar, estoy segura de que esto es más peligroso que una bomba.

Una vez que termino salgo para buscar a los niños, nos los veo en la mesa donde les dije que se quedarán. Me pongo el arnés para tener las manos libres con la beba. Mi celular dice que están en el lugar, se están moviendo cerca del área de juegos.

Guardo los juguetes, me cuelgo los bolsos mientras cargo sus abrigos. Empiezo a mirar por todos lados hasta que a mi izquierda escuchó gritos entre padres.

-¿Por qué no le enseñas a tu hijo a no pegarle a los demás irresponsable? Mis niños no le hicieron nada a ese mocoso tuyo, yo los estaba viendo -esa voz aunque suene enojada como el infierno yo la conozco.  Es Bonnie.

Los gemelos están a su lado pero Ezra está llorando con un Ethan muy enojado. Bonnie los mantiene detrás de ella mientras discute con su padre.

-Si sus muchachos son unos blandos de mierda no es mi culpa vieja molesta -vocifera en su rostro.

Oh no, claro que no. Nadie le grita a mis niños y mucho menos a Bonnie. Le doy a la pequeña susurrando que se aleje un poco. 

-¿Quien te pensas que sos para gritarle a unos niños y una mujer? Idiota -indago enfadada.

Me da una mirada apreciativa de cabeza a pies, sus comisuras tiran con una sonrisa estúpida en su rostro. Ya puedo ver el pobre engranaje en su cabeza escupiendo alguna estúpida frase.

-Si eres así de hermosa después de tres niños -se acerca a mi oído y susurra- no me molestaría arreglar las cosas de otra manera, ya sabes.

Mi rodilla va a su entrepierna y lo veo caer sorprendido mientras abuela Boo como le dicen los gemelos está festejando. Me giro para ir con ellos pero me toma del brazo jalandome bruscamente, cierro los ojos y apretó la mandíbula esperando un golpe. Sin embargo lo único que siento es que me abrazan, una maravillosa colonia masculina me da la bienvenida.

-Le levantas la mano a mi mujer y te juro que no vives para contarlo, enseñale modales a tus hijos. Ahora vete o te voy a dar clases de educación por acercarte a susurrarle -empuja su mano llevándome pegada a él.

Mi yo interno se está meneando de alegría, es decir, Ray hermoso Becher me vino a defender porque seguramente nadie más que Ray estúpido Becher es el único que puede molestarme.

-Aún no olvido esa promesa Mad, ya sabes si soy más alto que tú podemos casarnos entonces -dice apegandome a él con su brazo en mi hombro. 

Bonnie nos está mirando con una sonrisa mientras tomó a Lindsay de sus brazos. Más te vale no decepcionarme Boo, moriría si escucho esa oración salir de tus labios.

-No sofoques a la pobre niña -dice tomándome del brazo- mejor habla con los gemelos de hombre a hombrecitos...ellos lo necesitan.

Desvío mi mirada hacia Ray que me mira como quisiera hablar conmigo pero al final sólo abriga a los niños y toma sus manos mientras habla con ellos a nuestras espaldas, cuánto más nos alejamos del lugar Ezra toma más de su valentía pérdida.

- Te acompañaremos Maddy así no estás sola como siempre -sonríe mientras Lindsay toma su dedo en sus manitas.

Es precioso verlas a ambas interactuar, cada vez más siento ese tirón en mi, anhelo.

Quiero una familia, alguien que me quiera tanto como yo a él, que pasemos bonitas tardes junto a nuestros hijos pero sigamos tan divertidos y molestos como unos niños.

Desvío mi mirada cuando pasamos por la joyería de nuevo. Como me siento observada vuelvo a lo mío guiando al grupo hacia una tienda de ropa para niños. 

Los gemelos eligieron camperas a juego que los hacían mucho más felices. Compré también algo para la beba así estaría en un glamoroso y bonito vestido esta noche en la cena.

-¿Que hora es hijo? -indaga Boo ladeando la cabeza. Me giró encontrándome con su mirada, una sonrisa de lado me da un escalofrío de los buenos haciendo que mire hacia adelante de nuevo.

Maldito seductor.

- Son las cinco de la tarde, sabes mamá Mad aún no ha cumplido su promesa -dice mirándome fijamente.

-¿Cuál? -dice distraída.

-Dijo que se iba a casar conmigo cuando fuéramos más grandes, después cuando sea más alto que ella, luego cuando tuviera un título y ahora ya no puede retrasarlo más. 

-Si quiera estaba lúcida cuando preguntaste eso- me río nerviosa.

-Pues...si es con ella no tengo quejas -dice admirando objetos de porcelana.



Lana Black

Editado: 02.12.2019

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