Desesperada entre las hojas caídas

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4 "Poderes"

Su cara de vieja amargada se nota desde el otro lado del mundo, no sé cómo es que viene a dar clases todos los días si va a permanecer con esa cara larga todo el tiempo, causando la inquietud y a la misma vez aburrición en los estudiantes que están obligados a escucharla parlotear mientras escribe de una manera alucinante en el pizarrón.

Cuando termina de anotar en la pizarra se voltea, su cara amarga como si hubiera probado un limón, con su vista plantada en mí me hace pensar que tal vez y solo tal vez ella ha evolucionado más que nosotros y ha desarrollado algún poder para leer mentes y ahora sabe todo lo que pienso sobre ella. Dispuesta a hacer una pequeña prueba digo «bruja» mentalmente y espero paciente alguna reacción.

—Pongan sus trabajos en el escritorio y copien esta pequeña práctica. —Señala la pizarra. Abro los ojos exageradamente, ¿será que funcionó y esta es una forma de vengarse de mí de una manera totalmente disimulada? Si así lo es, debo felicitarla, porque ni el más listo del mundo podría prever sus planes tan perversos contra mi persona.

Esa señora está más loca que todos los alumnos juntos, y debo decir que eso es mucho. Esa práctica de pequeña no tiene pero ni la palabra, ¡hay más de cuarenta preguntas! ¿Nos quiere matar o qué?

Me levanto de mi asiento mientras camino a su escritorio tan lento que pareciera que voy al matadero, colocó el folder con mi trabajo y me devuelvo a mi lugar y estoy segura de que su atenta mirada está encima de mí, calculando cada uno de mis movimientos, esperando el momento de atacar a su presa con sus colmillos infectados de veneno.

—Señorita Wilson —su voz rigurosa llega a mi sistema auditivo como un sonido sacado de lo más profundo del inframundo. Levanto la mirada lentamente, como la niña inocente e inofensiva que soy espero atenta a sus palabras—. Usted se quedará al final de la clase.

Ya decía yo, las miradas de cachorro abandonado no sirven con ella, no tiene sentimientos.

Por otro lado, ¿qué será lo que quiere? Hasta donde sé no he hecho nada indebido, he cumplido con sus demandas y no he faltado a clases… aunque las ganas no me faltan. Simplemente me odia hasta al punto de que fastidiar mi vida es parte de su pasatiempo. Pero si quiere ver su mundo arder, con mucho gusto le prestaré mi encendedor.

—Como quiera. —Su ceja castaña alzada es un claro mensaje de que me hará sufrir de una manera inexorable y que rogaré por piedad… o eso es lo que ella cree.

—Ugh… ahora sí que no te salvas de esta —susurra Laura, inclinándose en su asiento para estar más cerca de mí.

—Y yo que aún tenía la esperanza de que ella ignorara mi trasero por el resto del año. —Ella ríe.

—Suerte.

—Gracias, pero en todo caso deberías deseársela a ella. No me voy a quedar callada, si ella quiere guerra convertiremos el aula en una zona de guerra.

Su sonrisa llena de diversión hace que yo también sonría, sabe que yo soy de esas chicas que desayunan, almuerzan y cenan problemas. No tanto al extremo de suspenderme, pero si al punto de que la oficina del director es como mi segunda casa.

Los minutos pasan, los murmullos de mis compañeros cansados de escuchar hablar a la profesora están tan presentes como el sueño que me domina. No sé qué tiene esta clase, pero siempre me entran unas enormes ganas de dormir (quizá sea producto del insomnio por las noches) que hasta me tiento de mandar todo al demonio y echarme a dormir en media clase. Pero tengo unos hermosos y comprensivos compañeros que estoy segura de que apenas cierre un ojo y me recueste encima de mi cuaderno ocultándome detrás de la chica que está delante de mí gritarán al unísono que esta pequeña y hermosa jovencita se está durmiendo en su clase. La señora Wood como la buena señora que es se acercará hasta a mi asiento, me despertará y con una enorme sonrisa siniestra me dirá que explique el siguiente tema, ya que soy tan inteligente no necesito de sus clases y por eso tomo el tiempo para dormir.

Lo sé. Sé lo que maquina en su mente. Sé que planes malévolos tiene contra mí

Y su odio empezó por mis hermanos, esos pequeños demonios le hicieron la vida de cuadritos, y como ahora ella es la que me da las clases entonces trata de desquitarse conmigo, pero ya ha descubierto que jamás podrá vengarse de los Wilson.

Salgo del aula con una sonrisa de oreja a oreja, dejando atrás a una muy enojada señora. No puede contra mí, debería resignarse de una buena vez no es sano para su salud. Camino lentamente por los pasillos mientras me voy topando con los freaky del colegio, no me malinterpreten, ellos me agradan.

Un día por coincidencia choqué con una chica, muy bonita por cierto. Su cabello negro lo llevaba en dos coletas, y no se le veían para nada mal; ella tiene los ojos de color miel, usa unas gafas de marco grueso… como una nerd. Llevaba un vestido azul que le llegaba a las rodillas, y unas zapatillas negras. Tras el choque se le cayeron unos cuadernos y unos posters, sin parecer chismosa los recogí y ahí me di cuenta de que es una amante del Anime (creo que les dicen Otaku), luego de entregarle sus cosas y ella me agradeciera le comenté que hace mucho tiempo tenía ganas de ver esos dibujitos japoneses (no era mentira). Lo hice porque vi en su mirada algo de vergüenza y temor, sé que muchos son discriminados por tener gustos diferentes, y yo no quería que ella pensara que era una de esas personas. Su sonrisa de felicidad y a la vez alivio me informó que había hecho bien, me recomendó ver algunos… Yuri on Ice, No-Rhin, Tokyo Ghoul y otros que no recuerdo. Desde ese día nos hicimos amigas y cada vez que ella me invita voy a su casa a ver algún anime o dorama coreano.



DanBlue

Editado: 03.09.2019

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