Desplazados

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Frontera Sur

CAPÍTULO I

Nuevos Aires

 

 

 

Corre el mes de agosto del año 2031, el mundo se encuentra en alerta roja ante el comienzo de lo que se cataloga como la tercera guerra mundial, tras semanas de tensión Korea del Norte ha sido identificado como el responsable de un atentado en París durante un encuentro extraordinario para tratar el acelerado deshielo polar,  en el atentado fue asesinado el presidente de los Estados Unidos junto a toda su comitiva, el Primer Ministro Británico y el Presidente de Bélgica; Por lo que EE.UU le ha declarado la guerra, la misma fue inmediatamente apoyada por los gobiernos de Francia, Alemania e Inglaterra. Por su parte los gobiernos de Rusia, China y Japón no demoran en dar su apoyo a Korea del Norte, alegando que todo es una estrategia de Norteamérica para intervenir al país asiático y dejarlo sin sus imponentes reservas de uranio.

 

El planeta se tambalea ante una inminente guerra nuclear y en menos de treinta días las principales ciudades de Francia son reducidas a escombros por bombas Norcoreanas. A pesar de haber  blindado sus accesos aéreos y marítimos EE.UU es sorprendido por el avance de tropas japonesas que sin ser previstas logran invadir Hawái, EE.UU y sus aliados están tan ocupados resistiendo la ola de ataques en tierra que descuidan un terreno fundamental, las estaciones espaciales y los satélites que por décadas apoyaron la comunicación en el planeta fueron atacados por un virus desconocido hasta el momento llamado TDM, que podría haber causado un desastre mayor de no haber sido por la rápida actuación de los alemanes que sugirieron  desactivar manualmente todas las armas controladas de forma remota, dejándolas sin otra utilidad que simples armas de corto alcance, el planeta está en peligro, las armas de EE.UU y sus aliados no sirven de nada sin comunicaciones, todo lo que queda es resistir y esperar que sus científicos logren desarrollar una solución, o un software militar inmune al virus. El planeta entero parece volver a los 40’s, la comunicación digital es resumida a pequeñas zonas cubiertas por redes de información principalmente destinadas a fines gubernamentales, las redes sociales dejan de existir causando desesperación en todos los confines del mundo, el olor de la guerra asecha, vigila y acosa como un depredador esperando que su presa muestre su lado más vulnerable, acaso ¿habrá mayor frustración que después de haber vivido la era de la información verse cubierto con la venda de la ignorancia y justo cuando realmente se necesita estar informado?

 

Ante los últimos acontecimientos el mundo ha dado la espalda a Sudamérica, todo  suceso que tenga lugar entre México y Argentina pasa a ser de poca o ninguna importancia, las fuerzas aliadas y las ONG´s se encuentran tan ocupadas por salvar el primer mundo, que el tercero pasa a ser menos que eso, gobiernos como los de Cuba, Ecuador y Bolivia implementan políticas extremas de exterminio contra cualquier persona de posición contraria, mientras que Colombia y Venezuela son severamente atacados por grupos terroristas que años atrás ocuparon todas las esferas del poder desde Caracas y ahora desde la clandestinidad atacan en pro de lo que llaman “El Regreso del Socialismo”.

 

Nunca como ahora la humanidad ha estado tan hundida, vulnerable  y desamparada, los viajes espaciales, la longevidad, la robótica y todo lo que se creía que ayudaría a la humanidad en estos tiempos parece haberse convertido en un sueño futurista, un efímero sueño utópico que nació en mejores tiempos y se ha ido con el pasar de los años, con el detonar de las bombas y con la sangre que se cuela entre los escombros de lo que alguna vez fue próspero.­ 

 

Por los parajes selváticos donde converge la frontera entre  Ecuador y Perú, camina Alexander, un joven de unos veintitrés años, tez blanca y ojos claros, mide 1,70 metros de estatura y de contextura delgada, anda a ritmo cansado, arrastra sus pasos temblorosos; Sobre el cuello verde oliva de su camiseta cae el sudor de su rostro, que recoge el polvo rojo amarillento que el viento le ha ido dejando, su ropa rasgada y sucia y en su pierna una rama atravesándole, sujeta una especie de herramienta cilíndrica como aferrándose desesperadamente a ella, sus brazos lucen heridas como rasguños de alguna bestia feroz, luego de un profundo suspiro como buscando dentro de si las fuerzas que no logra alcanzar cae sobre sus rodillas.

         

–Vamos, por favor resiste.  

 

Susurra  como último esfuerzo de darse ánimos, sin espabilar y con lentitud su cuerpo termina de tocar el suelo, quedando acostado sobre un montículo de vegetación, el entorno húmedo, sus ruidos, el viento y todo lo que se pueda sentir desaparece para el, nada puede distraer los recuerdos que se comienzan a pasar por su mente, los momentos más remotos y que creía olvidados parecen proyectarse frente a sus ojos, repasando en los próximos momentos toda su vida. Las imágenes y los olores de sus primeros meses de existencia pasan rápidamente frente a el, el rostro, las manos y el olor de su madre ocupan la mayor parte de estos, en un parque de extenso césped recién cortado corre Alexander junto a sus padres, entre risas, estos le dan ventaja hasta que su padre lo atrapa y lo eleva, se siente volar por los aires, libre, seguro y feliz.



Lisandro Brito. G

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En el texto hay: guerra, suramerica, exterminio

Editado: 20.10.2018

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