Desterrada

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Capítulo III

Arrebato

 

—¿y qué le pareció? —se mostraba interesada y en espera de mi respuesta

 

—un hoyo sin salida —respondisincera, la peor de mis virtudes, per muros de metros y metros con rosales espinosos creciendo en ellos y guardias en las puertas de salidas no me dejaban mentir.

 

Ella entre cerró los ojos— peculiar descripción —susurró

 

—una de las mejores que vas a conseguir, por lo menos de mi —la escucho murmurar un "espero que no" ahogado

 

Entramos a la habitación para hallar que no está vacía.

 

—buenos días —saludo Amonia

 

El sujeto en la habitación levanta su rostro de un cajón en donde acomodaba ropa, directamente hacia el rostro de mi guía 

 

—buenos días —sonó un bailarín asentó británico—

¿es ella? —me miró al final

 

Ella asiente alegre— Hora de las presentaciones —nos sonríe a ambos

 

—demasiados me llaman Satanás, pueden decirme Ángel

 

— ¿tienes un nombre propio? —Trata de parecer natural pero su acento delata su molestia ante mi intento de humor

 

—los mortales sin gracia me llaman Rebeca, es a gusto —Me mantiene la mirada unos segundos para pronunciar un rápido «Abdon» y vuelve a Amonia ignorándome 

 

—el profesor Jorge me pidió que le avisara que le quería ver —le sonríe amable.

 

—oh, gracias —le sonríe también...así, causándome migramia. Mira por las ventanas— iré ahora, así que... llévadse bien —nos señala a ambos y nunca deja de sonreír. Sale rápido de la habitación. Me giro hacia el que sigue acomodando ajeno a mi

 

—así que... —curioseo y el solo asiente distraído. 

 

«alejate», me susurra la vocecita al ver marcas oscuras trasluciéndose por la camisa del chico, marcas por toda su espalda. La ignoro y me le acerco sigilosamente por detrás hasta casi tocar uno de sus homopaltos por sobre la camisa, pero al instante siento un manotón y veo cómo él se aleja hacia el baño con una remera de mangas largas en mano

 

—no me toques —se queja serio haciendo sonar rasposas las palabras, ya en la puerta del baño cerrandola abruptamente

 

— tranquilo, no sueñes tanto —frunzo el ceño y rió por lo bajo, mas por aburrimiento que por diversión

 

Luego de un largo rato en que lo único que tuve para hacer fue mirar los muros en el exterior, sale el ya vestido con el uniforme. Me mira de nuevo de arriba abajo y suspira.

 

—Amonia guardó sus cosas en el placar —va hacia este y lo abre— su lado está marcado por la placa con su nombre

 

Me acerco y es verdad. Sobre una placa dorada con mi nombre grabado están los demás uniformes. Pero además hay otras dos con los nombres de Abdon y Saoirse sin apellidos

—¿quien es " Saoirse "?

—/Sir-sha/ —me corrigue—, es la joven con la que entró, Amonia

Entorne la mirada pero ignore la inconsistencia por un detalle mas incomodo. 

 

—Tiene polvo —murmure pensando en voz alta. Mi placa era la que tenía polvo y parecía la más...antigua.

 

 

—tratamos de limpiarla, pero al estar desde hace tanto, un poco de mugre se le pego —dice avergonzado

 

 

—no, no es eso. Es que... ¿hace cuánto tiempo está esa placa ahí? —Preguntó adolorida

 

 

El no tarda en responder— está desde antes que yo llegara —se mantiene en silencio unos segundos hasta que comprende que no sé cuando fue aquello— Tres años —susurra apagado

 

 

Y se me hela la sangre, pero aún tengo esperanza— ¿desde entonces ya estaba grabada con el nombre?

 

 

El asiente y mis dientes rechinan por la presión a la que los someto. Mi madre me había inscripto desde mucho antes de... esto

 

 

—¿Sabes si había antes otra persona llamada así? —«no la odies» me sigue la voz

 

 

—no que sea de mi conocimiento 

 

Ni siquiera puedo pensar en dañarla porque mis oídos vibran y mis cienes pulsan.

 

No había luz en la habitación así que al bajar el sol quedo todo a oscuras. Mis compañeros de cuarto aún no llegaban, Armonia desde cuando había salido por el profesor y Abdon desde después del incomodo silencio que se habia formado

 

Me quite el  uniforme quedando en la ropa interior que mama me había dado y me meti a una cama. No estabs acostumbrada a dormirme temprano y aun menos tras haber dormido tanto pero ese dia definitivamente no era un día en el que me gustara continuar, mas halla del terror de lo que me pudiera ocurrir bajando la gardia para descansar, asi que sin poderme contener llore, exausta y dolida, aferrandome a mi pecho y ese molesto ardor, llore en silencio intentando acallar el odio y terror que sentía hasta quedar dormida.



VictoriaAlva

Editado: 05.06.2019

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