Destinada al Oeste

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 3

 

Nos llevaron a nuestras habitaciones, mi hermana quedó al lado de la mía, al entrar vi que la decoración era demasiado ostentosa, no es que no fuera bonita, era como una majestuosa versión de la recámara de la Reina de las hadas. Mañana solicitaré cambio, les dije que no quería tratos diferentes y menos por mi rango.

—Que duerma alteza, mañana le mostraremos el lugar.

—Milnay.

—Señora —cerré mis ojos y respiré profundo.

—Hoy duermo en esta habitación, mañana trasládenme con las mujeres del grado en el que estaremos.

—Pero alteza.

—¡Ni alteza, ni mi Reina, ni su majestad! —me crucé de brazos. Ella comenzó a negar.

—Que pase buena noche —dijo.

—Yelena —dije, ella arrugó su frente, Yajaht la esperaba, habíamos dejado a Sharon en el cuarto igual de bello a este, un poco más pequeña nada más—. Mi nombre es Yelena.

—¿Quiere qué la llamemos por su nombre? —abrió su boca—. Jamás se ha llamado a nuestra soberana por su nombre.

—Así me bautizaron, así me pusieron mis padres, me llamo Yelena Hugman, en ningún documento dice Reina, no me irrespetarás al llamarme por mi nombre, además ustedes son mayores, aprendo de ustedes —había que ver el rostro de las dos personas que acataban mi decisión.

—Supongo… tenga un poco de paciencia mi señora… disculpe, Yelena.

—Gracias.

—Que pase buenas noches… Yelena.

—Igualmente —estaba sola, oscuro, Milnay se había llevado lo que nos proporcionaba luz, no veía nada, estaba agotada y con un dolor en mi pecho. Como pude me metí debajo de las cobijas, eran muy suaves y comencé a llorar…

 

A la mañana siguiente, pasaron por nosotras muy temprano. Me llevaron a conocer un poco “la ciudad del Este”, Sharon seguía a espalda de Yajaht y sé que es una situación incómoda para ella. Desde las alturas no veía casas, ni el internado o el observatorio. Al acercarnos más a la tierra divisé las casas, parecen… ¿árboles?, son grandes cortezas de árbol. Bajamos y llegamos a un camino empedrado muy lindo, entramos a una de las cortezas, era pequeña hasta que entré en ella, después de bajar las escaleras internas se desprendía una inmensa sala, comedor y cocina—abrí mi boca, realicé un par de señas y Milnay no ocultó su risa. Mi hermana por el contrario no ha cerrado la boca.

—Parece magia —comentó Sharon, me miró y con los labios me dijo—. Harry Potter —mordí mi labio interno para no reírme.

—Ya veo, ¿todas son así? Me refiero a que ¿no hay leyes de espacio en este lugar?

—No es así realmente, la casa está construida debajo de la tierra, la entrada es un tronco, pero la casa es en el suelo. La Energía puede hacer todo lo que tú quieras aquí Yelena siempre y cuando no destruya o afecte la naturaleza. Y hay diferentes casas, en una montaña, al lado de ella, sobre un árbol, en las raíces de uno, en las rocas, dentro de ellas. Es un regalo, ella se amolda a tus necesidades y deseo, la luz es solar, nuestra alimentación es cultivada por nosotros mismos en el huerto que tenemos en cada casa, es a base de vegetales, legumbres, frutas, extractos de frutas y miel.

—¿Nada de carnes rojas, blancas o filetes? —no aguanté ver la cara de mi hermana y me reí—. La abuela preparaba una comida deliciosa.

—Claro que sí, pero no es constante, para eso van a la escuela, para que comprendan un poco nuestro estilo de vida. Siempre estamos conectados a la Energía.

—Somos Avatar —no pude y solté una carcajada. Nuestros anfitriones se quedaron sin entender, mientras que yo no podía contenerme. Al parecer las películas de mi mundo son inspiradas en el planeta Alma.

—Espero entender algún día el chiste —Sharon se sonrojó, desvió la vista de su antiguo galán.

—Continuemos. Tu hogar te es entregado el mismo día en que te entregan tu medio de transporte, uno será tu compañero hasta el día de tu muerte y tu casa puede cambiar. Ambos se crean con tus deseos y gustos muy personales.

—El cambio es mientras eres soltero —intervino Yajaht—. Al contraer matrimonio y unir sus vidas eternamente, la Energía borra la actual y tus pertenencias como las de tu pareja pasan a la casa matrimonial.

—¡Increíble! —dije riendo.



Eilana Osorio Páez

#38 en Ciencia ficción
#391 en Fantasía

En el texto hay: extraterrestre, amor, misterio

Editado: 25.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar