Destinada al Oeste

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Capítulo I

 

Mi nuevo transporte alado aterrizó frente a una gigante casa incrustada en una montaña, construida con… ¿corteza de árbol? Es madera, pero no está tratada. Sonreí, ¡es una casa fabulosa!, los ventanales no parecen hechos del tradicional vidrio que conozco. Milnay se sorprendió al verme descender del caballo. Me bajé, por inercia toqué las paredes. Sharon giró su rostro al ver la expresión de la comandante, esperaban en la azotea, los ojos se le salieron de sus orbitas, me la imagino tratando de comprender al ver un caballo con alas. Es extraño, desde que subí a Asallam, el dolor minimizó, me trasmitía la energía del Rey del Oeste y al sentirla me reconfortaba. Este era mi único salvavidas y al que he elegido aferrarme para soportar la locura en qué se convirtió mi vida. Hoy quiero dejar atrás mi destino.

Miré la cara de mi hermana, aún no lo asimilaba. De donde provenimos los caballos carecen de alas, esa parte es sólo para los cuentos de hadas y los libros de fantasía. Reconozco que me asombró este lugar, parece el mundo de esas pequeñas criaturas aladas de la fauna y la flora. Sonreí. ¡El lugar me encanta!, no sé si era la energía que se percibía o tal vez es Asallam quién minimizaba el hueco de mi pecho generado en mi planeta de origen, sin duda era menor el dolor, no puedo ser egoísta, mi hermana tiene una tristeza similar, ella dejó plantado a su novio en el altar por seguirme, de no ser así no lo resistiría, ella es mi soporte real, mi otro salvavidas. Caminé hacia ellas.

Miré a mi alrededor, tratando de escanear el mágico planeta de Alma, ahora siento como se conecta la naturaleza entre sí y nosotros con ella de una forma diferente. Es como si la vida principal fuera la tierra. Al quedar frente a frente acariciaron mi caballo. El sol se ocultaba y el atardecer no es tan diferente al que conozco. Deseché el recuerdo que intentó aflorar, aún no, más tarde.

—¿De dónde sacaste ese caballo? En nuestro lado no existen… bueno desde tres mil años no se ven —sonreí, me encogí de hombros, Sharon en silencio acarició las alas y Asallam inclinó su cabeza, le dio un leve golpe en el pecho a mi hermana y vi con claridad que una membrana la envolvió.

—El dolor disminuyó —dijo, entonces no son ideas mías, el caballo tiene un don especial.

—En el Oeste sí. Es un detalle enviado por el líder de este lugar.

—Es el monarca, majestad. Siempre debe referirse a él de esa forma, de lo contrario será tomado como irrespeto, recuerde que será su esposo y eso tiene una connotación superior —arrugué mi frente—. Pronto sabrá la historia —tal vez, pero siento una sumisión en el tema relacionado con quien será mi esposo. Por ahora analiza, pon en práctica lo que tanto te inculcó tu abuela.

—Me lo entregó Jupnuo… —fui interrumpida otra vez por Milnay, Sharon arrugó la frente, sé que piensa lo mismo, los nombres aquí son diferentes.

—¿Viste al guardián del Oeste? — ¿por qué se asombra? —. Hija, recuerda que es el guardián del Rey encarnado. Es su abuelo, pertenecen a la dinastía sagrada, la luz se iluminó en el nacimiento del nuevo miembro de la monarquía —no comprendí nada—. ¿Has leído alguna hoja del libro que te entregó Laxylya? —negué levemente antes de mirar a Sharon quien seguía al lado del caballo, debí preguntarle más a mi abuela—. Ese libro fue una especie de biografía, narraron los últimos meses de tu vida, el tormento que vivieron al regresar del primer planeta.

—Si querías darme un incentivo para leerlo lo conseguiste —no respondió.

—Debiste leerlo antes —me habló recriminándome.

—¿Cómo se llama? —preguntó mi hermana.

—Asallam. Lindo ¿cierto? —afirmó. Contestaré las preguntas que me había realizado inicialmente—. Sí, dijo que era amigo de la abuela —debo ser honesta, como decía ella, con la verdad nadie discute—. Y, siempre se interponía una eventualidad cuando me disponía a leer el libro —Asallam llegó a mi lado, abracé su cuello y el descargó su gran cabeza en mi hombro, comencé a acariciarlo con mi mejilla. Es como si tuviéramos una conexión de años y no de minutos.

—Sí, eran muy unidos —su expresión cambió—. Sin duda eres la verdadera Reina, solo que en otro cuerpo.

—No sé de qué hablan —Sharon suspiró.

—Milnay. Tal vez esté escrito y quiero aclararte algo, en este momento de mi vida no tengo corazón para otra persona. No quiero comentarios incómodos.



Eilana Osorio Páez

#54 en Ciencia ficción
#480 en Fantasía

En el texto hay: extraterrestre, amor, misterio

Editado: 25.10.2019

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