Destinado a ti

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Capítulo X


Me enteré que tienes novia, ¿Sabes como lo supe? Lo supe porque me lo contó una amiga mía. Fuiste incapaz de decirme nada, Lucien. Estoy harta de que te olvides de mi, por Dios Lucien, no sé qué te hice para que me trataras de esta forma. Cada vez que comienzo una carta me repito a mi misma que será la última que escribo, que de igual forma no la contestarás. Pero sigo como una idiota guardando esperanzas de que te acuerdes de que existo y me escribas. 
 


 

¿Qué haces con las cartas que te envío? ¿Las quemas sin siquiera leerlas? ¿La usas para avivar el fuego en tu chimenea? 
 


 

Pero esta será la última, si no respondes, supondré que yo no te importo o que ni siquiera la abriste. No me decepciones Lucien porque sino, te olvidas de que tienes amiga...
 


 

Fragmento de carta escrita por Lily para Lucien
20 de mayo 1818
 


 

Sin respuesta 
 

 

Lily estaba en el estudio de su tío y miraba un abrecartas con intereses nada sanos. Seguramente terminaría clavando el objeto en el cuello a Lucien.

— ¿Por qué le dijiste eso a tío William? Es una sucia y rastrera mentira. —le espetó realmente enfadada. Estaba lastimada como nunca, jamás creyó capaz de sentir odio hacia Lucien pero eso que había hecho se merecía un premio.

—Era eso o lo dejaba morir de dolor. No me interesa Lily, pensé que te preocupabas por la salud de mi padre. —Que le dijese eso a ella era como darle una bofetada.

—Sabes que amo a mi tío. Nunca te creí capaz de decir eso. Es absurdo. —sintió que las lágrimas quemaban detrás de sus ojos.

Se dio la vuelta pero Lucien la atajó tomándola del codo. —Lo lamento Lily. No estaba pensando.

Ella lo increpó. —No lo sientes, Lucien. Sé que querías decirlo. No te reprimas.

—Lily ya basta. Me equivoqué, lo siento. Estoy preocupado por mi padre y digo cualquier sandez.

—Aja, Lucien.— cruzó sus brazos sobre su pecho sin creerle lo que le explicaba.

—Lily, necesito ese gran favor. Haré cualquier cosa para que mi padre mejore. Si lo hubieras visto cuando le dije la noticia, estaba tan emocionado. Estuvo bastante mal, lo sé, pero tu nombre fue el primero que vino a mi mente.

— ¿Por qué no usaste a una de esas mujeres que tu conoces? La última con quien pasaste la noche. Ella debe ser perfecta.

Y Lucien comenzó a reírse con grandes carcajadas, Lily lo golpeó en los hombros. —Estúpido. ¿De qué te ríes?

—Claro que la última con quién pasé la noche fue perfecta. —Lily no quería que se lo restregara en la cara, ya bastante dolor le había causado decir esa oración. —Por la cara que pones, sé que no sabes quién es. Te lo diré. Eres tú Lily, la última con quien estuve fuiste tú. Así que tú misma te echaste la soga al cuello.

Lily no quería admitir que dicha declaración de Lucien la había hecho sentirse mejor, por lo que se guardó esa pequeña victoria para sí misma.—Pero Lucien, no podemos casarnos. No estaría bien. Solo somos amigos.

Él le acarició la mejilla con mucha ternura, cuyo toque encendió en llamas la piel de Lily. —Por eso mismo eres perfecta. No á algo más de este arreglo. Lily necesito tu ayuda. Yo quiero que mi padre mejore y este arreglo puede ser temporal. Luego pediremos la anulación. —eso dejó un mal sabor de boca a Lily. —Ayúdame Lily, por favor.

Ella estaba mal y ella lo sabía. Era una mentira monumental y no sabía qué hacer. Quería ayudarlo. El solo pensar que podía contribuir a la recuperación de su tío con su participación la tenía meditando sus opciones. —Lucien no lo sé. Es muy difícil y arriesgado.

—No tiene nada de arriesgado. —intentó tranquilizarla pero sería muy complicado lograrlo dada las circunstancias. —Lily, el matrimonio será lo más pronto posible. La licencia me la pueden dar mañana y pasado nos casamos, dentro de tres meses todo habrá acabado. Regálame tres meses de tu tiempo. Por favor Lily.

«Por favor Lily»

Con esas tres palabras ya Lucien tenía la sartén por el mango, Lily no sabía decirle que no. Eso era su talón de Aquiles. Quería ayudar a su tío y que Dios la perdonase. Pero debía hacerlo. Tenía que olvidarse de ella y de sus pensamientos y pensar en la vida de esa persona tan especial que era su tío.

—Está bien Lucien, me casaré contigo. —Lucien la abrazó fuertemente.

—Gracias Lily. Sé que soy insoportable pero por tu ayuda te dotaré de por vida de pastel de chocolate.

Ella se rio. —Hubieses empezado por allí y habría aceptado sin tanta trabas.

Ambos rieron a carcajadas. —Lily, eres única.—Lucien tomó su mano y comenzó a mirar su dedo anular con notorio interés. —Falta un anillo de compromiso. —ella negó. —Claro que sí, falta. Ya sé, tengo una idea. —Lucien fue hacia el escritorio de su tío, sacó algo del mismo y luego caminó hacia un cuadro en la pared. Parecía que iba dar de lleno con la misma pero lo que hizo fue quitar la pintura y abrir algo con una llave que tenía en la mano. Era la caja fuerte. Cerró todo y lo dejó como estaba. Luego se acercó a ella de nuevo. —Quizás esto no sea lo ideal pero servirá. —se agachó al frente de ella con una sola rodilla aguantándose.— ¿Lily Morgan aceptas casarte con este horrible ser y soportar mi idioteces? —y abrió una cajita que tenía un anillo con un zafiro en medio, enzarzado con oro blanco. Era precioso. Se veía tan lindo y delicado que tenia miedo de romperlo nada más poniéndoselo en su ordinaria mano. Ella solo asintió sin poder emitir palabra alguna, mientras que Lucien se levantaba para colocárselo. 
Lo puso en su dedo.—Es precioso, Lucien pero no podría aceptarlo.



Paola Valentine

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En el texto hay: humor, amistad, regencia

Editado: 01.05.2019

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