Destinado a ti

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Capítulo XII

Bonjour Lucien

Me voy a Francia por lo que debo practicar mi francés. Estoy tan emocionada. No puedo creer que pronto estaré trabajando en una de las casas de moda más asediadas de ese país, nunca pensé que la amargada de mi jefa me haya recomendado para trabajar allá. Y bueno estoy feliz. Quisiera compartir esto contigo. 
Te extraño y quisiera que vinieras a la despedida que me hará tu mamá. Sería el mejor regalo del mundo... 
Fragmento de carta de Lily para Lucien 
30 de diciembre de 1815
 


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Bonjour Lily ¿Comment vas-tu? 
Estoy emocionado por ti y que cada uno de tus sueños se están cumpliendo. Por supuesto que estaré encantado de ir. 
Te veré pronto, te lo prometo.
Te quiero con todo mí ser….
Respuesta de Lucien para Lily 
Carta no enviada
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Lucien caminaba de lado a lado en el salón de fiesta de su hogar de infancia, lugar en donde se iba a llevar a cabo las nupcias. Su padre estaba al lado de él y se veía mucho mejor. La piel amarillenta se le había quitado y no estaba transpirado como lo había visto días atrás. Su plan había funcionado y su progenitor estaba mejorando.

Le daba un trago a un brandy que le había servido su padre “para que se relajara” y no estaba haciendo ese efecto para nada. Estaba asustado de que Lily no apareciese, ahí si la iban a poner e iba a quedar como un estúpido.  
Lily aún no había llegado, pero sabía que su tía y las esposas de sus amigos estaban con ella, preparándola. Era triste que su amiga se estuviese casando con él por esas circunstancias, ella merecía una boda por todo lo alto. Un hombre que la amase y que todo fuese real, no a esta burla a la que la había arrastrado.

Pero ya no había nada que hacer, él se encargaría de proteger a Lily de habladurías luego de la anulación del matrimonio. Además no podría tener aventuras durante ese tiempo, eso era colocar el nombre de Lily por los suelos. Otra cosa que debía hacer y una de las más difíciles era que iba hacerla permanecer casta esos tres meses de matrimonio, así tuviese que bañarse con diez baños de agua fría diariamente. Era lo menos que podía hacer por ese enorme favor que Lily le estaba llevando a cabo.

Sus amigos se le acercaron, todos estaban sospechosamente emocionados por sus nupcias. Era una cosa bien rara, pues la mayoría de los hombres (solteros y casados) huían de esos temas, pero al parecer estos no. Estaba seguro que Cristianno se hallaba emocionado porque habría más mujeres para él ya que Lucien estaría fuera del mercado y los casados (Sebastián, Ethan y Alejandro) se encontraban extasiados porque uno más se unía al redil.

Era de chiflados

—Yo siempre lo supe. —Cristianno comentó como si hubiese lanzado una epístola mejor que alguna de Aristóteles.

— ¿Qué sabías? —inquirió apretando la copa con notoria fuerza. Mejor la dejaba de lado porque en vez de casamiento terminaría en velorio. O se desangraba por culpa del vaso o mataba a Cristianno y su sonrisa de suficiencia.

—Que amabas a tu amiga Lily, esas cartas que compartían no eran comunes. —Lucien se aguantó de asestarle un puñetazo. Se lo estaba ganando.

—Cállate, di Giacomo. —espetó y salió de la vista de todos ellos. Pero cuando iba caminar fuera del salón, escuchó la voz de su madre anunciando la llegada de la novia y Lucien se quedó plantado en el suelo, sin poder creer lo que mostraban sus ojos.

***
 


 

Lily veía a su madre, tía y amigas cotillear emocionadas ante el acontecimiento, mientras que ella tenía los nervios a flor de piel. Se iba a casar, se iba a casar, se iba a casar. Por más que se lo repitiese mil veces, no le entraba en la cabeza.  
 


 

Quería agarrar la falda de su vestido y salir volando de esa casa. Faltaban minutos para cometer uno de los mayores errores de su vida, por no decir que era el más grande porque lo era. 
 


 

Trató de inhalar y exhalar pero parecía que no había ni una gota de aire en el salón. Todavía no había visto a Lucien, pero agradecía eso porque no sabía cómo mirarlo, estaba aterrada y no quería que él viese eso. Ella era fuerte no una debilucha, pero ahora estaba a punto de que le diera un pronto. 
 


 

Era horrible. 
 


 

Su padre se acercó a ella le tomó una mano enguantada y le dio un beso en el dorso de la misma. —Mi princesa, estás hermosa. —al verle los ojos a su padre, notó que los tenía brillosos por las lágrimas contenidas. Eso hacía que se sintiera peor que una cucaracha, porque estaba mintiéndole a todas las personas que amaba. Pero todo era por su tío, se repitió. 
 


 

—Gracias, papi. —lo abrazó y se enjugó una lágrima que se le había escapado sin su consentimiento. 
 


 

— ¿Estás lista? —ella asintió. —Vamos. 
 


 

Abrieron las puertas del salón y vio a Lucien que caminaba al final del salón donde se hallaba el párroco que iba a llevar a cabo la ceremonia.  
 



Paola Valentine

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En el texto hay: humor, amistad, regencia

Editado: 01.05.2019

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