Destinado a ti

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Capítulo XVI

Lily, me he sentido extraño. Desde hace días solo lo que hago es pensar en ti. Recuerdo tu risa de niña traviesa, tus bromas para conmigo y la manera tan única y es especial en la que conectábamos, eso que no he sentido con nadie más.
No sé ponerle nombre a esto que siento. Siempre te he querido pero ahora es diferente, no logro explicarlo y tengo miedo de que algo cambie entre nosotros, tú eres de mi familia y me pondría mal que lo que tenemos mude para una cosa que nos lastime a ambos. Pero puedo prometerte algo. Siempre te amaré Lila. Nunca lo dudes.
 


 

Carta de Lucien para Lily
Desde colegio Oxford 
13 de marzo de 1814
21 años
Carta no enviada
 


 

Lucien iba encerrado en el carruaje, mientras maldecía su mala suerte. Lily estaba a tan sólo unos centímetros de él, y no podía tocarla como quería. 
 


 

Y no de la forma fraternal. 
 


 

Si una muy, muy carnal. 
 


 

Cada día que pasaba ella bajo su techo la deseaba más y más. Quería poseerla de todas las maneras habidas y por  haber, quería marcarla como suya. 
 


 

Pero no podía. 
 


 

Ella le estaba haciendo un favor y dudaba de que estuviera al tanto de los pensamientos que tenía Lucien, pensamientos que se iban al lado de la lujuria y no del sentido común. 
 


 

Ese viaje había sido una bendición y una maldición. Bendición porque lo ayudaba en su cometido de proteger a Lily ya que la alejaría de Londres y del asesino, una maldición porque estaba atrapado con el olor de Lily en sus fosas nasales por muchas horas y sin poder sucumbir a sus más bajas pasiones. 
 


 

Ella estaba entretenida con un libro, él habría deseado también estar así de tranquilo pero era imposible. Su cabeza iba a mil por hora. El caso, los recuerdos de Paula y su reciente deseo hacia su mejor amiga no eran un ejemplo de paz. Pero debía ser fuerte y aguantar hasta llegar a Bath. 
 


 

Lily había actuado de forma extraña los últimos días. Lo evitaba a toda costa y solo estaban juntos para cenar. Y cuando lo hacían ella salía corriendo para el cuarto como si él, fuera un leproso. 
 


Y odiaba esa situación.

Tenía que encontrar una forma de recuperar lo que tenían, no podía soportar ni un segundo que su bella amistad se hubiese arruinado por sus tonterías. 
 


 

Pero también debía salvar lo poco que quedaba de su cordura. 
 


 

Lily intentaba leer el libro que había llevado. Habría sido lindo sumergirse en el mundo de la heroína Catherine, pero era imposible. Nada le parecía tan atractivo como el hombre que tenía frente a ella. 
 


 

Él tenía los ojos cerrados, sabía que no estaba durmiendo, que sólo pensaba en sus cosas. Su entrecejo se fruncía de esa manera tan peculiar que sólo él tenía y sus músculos de la barbilla estaba contraídos de manera nada relajada. 
 


 

Quería que él la voltease ver y le dijera todo lo que ella deseaba escuchar. 
 


 

Que la amaba locamente. 
 


 

Pero era bien imposible. 
 


 

Lucien vivía aún anclado a su pasado. El amor de Paula y su posterior muerte lo dejó completamente afectado. Sabía que luego de eso no iba a ser fácil recuperarse y que esos amores tan fuertes, no se olvidan. Había que tener mala memoria y si algo estaba segura, es que Lucien tenía un cerebro brillante que impedía olvidarse de todo lo que sintió. 
 


 

No dejaba de pensar en lo irónica que era la vida. Estaba enamorada de su marido. Cualquiera que lo hubiese escuchado diría que eso estaba bien, pero era lejos de serlo. Porque él no la amaba a ella. En una sociedad que a veces los matrimonios se odiaban, ella tenía la fortuna o la desgracia de amar con quien contrajo nupcias. 
 


 

Señores, la ironía de la vida era bien retorcida. 
 


 

Trató de retomar el libro pero como que era imposible. En otro momento ella habría disfrutado de Jane Austen pero ahora como que la odiaba. Con todos esos amores que siempre terminaban con un final feliz. 
 


 

Porque ella estaba lejos de tener uno para sí. 
 



Paola Valentine

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En el texto hay: humor, amistad, regencia

Editado: 01.05.2019

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