Destinado a ti

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Capítulo XVII

Hola, lo que sale entre paréntesis es la traducción de la oración al castellano.

Espero les guste

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Al entrar en la casa, Lucien y Lily trataron de hacerlo de manera silenciosa para no delatar que ya habían llegado, lo menos que querían era que todo el mundo los viera en entrar ese momento. Cinco horas después de haberse perdidos y con la ropa echa un desastre.

La cosa es que no ocurrió así.

Todos y cada uno de sus “queridos” familiares estaban esperándolos en el salón que da hacia la escalera. Ellos siguieron caminando perdidos en su idilio de amor. Pero un carraspeo les avisó que no estaban solos.

Tanto Lily como Lucien se giraron ante el sonido. Parecía que habían cometido un delito por la forma en la que todos lo miraban. —Uno aquí preocupado porque sus hijos están desaparecidos pensando que les podía haber ocurrido algo, pero los muy dignos se habían escapado de manera adrede. —Robert Morgan los miraba a ambos y éstos estaban al borde del colapso. Lucien sabía lo que el padre de Lily estaba pensando, no debe de ser muy lindo ver a tú única hija llegar hecha un desastre por andar retozando con un hombre, incluso si es su marido.

Así que decidió tomar las riendas de la situación. Agarró una mano de Lily entre las suya para darse fuerzas. —Pido disculpas por haberlos hecho preocuparse. Pero ambos estamos grandecitos para tomar nuestras decisiones. Si nos disculpan, iremos a descansar. Buenas noches.

Se retiraron, y tanto los padres de Lily como los de Lucien se miraron divertidos. —Listo, ya cayeron. No hay forma de que se separen ahora. —Comentó risueña Daphne.

Pero quien tenía una clara felicidad era William Ross. Su plan había funcionado a la perfección. —Es que estaba claro. Nosotros siempre lo supimos, pero ellos lo negaban. Ambos estaban destinados a estar juntos.

***
 


Al entrar en la recámara de ambos. Lucien se quitó su chaqueta y la tiró sobre una silla, todas sus demás prendas siguieron el mismo destino y terminó poniéndose un batín negro.

Lucien esperó que Lily estuviese viendo la escena, pero no, ella estaba absorta mirando por la ventana. Él se acercó por detrás y le dio un beso en el cuello. — ¿Por qué la vergüenza? —susurró.

Ella tembló bajo su toque. —Aún no estoy acostumbrada a ese grado de intimidad, Lucien.

Lucien volvió a darle un beso pero luego se retiró. Ella no sabía dónde se había metido. Admiraba su capacidad de escabullirse sin hacer ruido.

Un batallón de lacayos traían agua caliente y una tina de metal muy grande. Ella miró a Lucien sin comprender pero antes de preguntarle qué estaba planeando, una doncella entró dejando comida y una botella de vino.

Lucien cerró la puerta con llave y de nuevo se devolvió a ella. —Tienes que bañarte, pequeña.

Lo encaró. — ¿Es que huelo mal, acaso? —increpó ella, toda enfadada.

Lucien solo se rio de ella. A Lily no le parecía tan divertido porque no tenía idea de la gracia que tenía la situación. —Mejor arreglo la oración antes de que me asesines. Nos bañaremos juntos. Te mojaste con agua de lluvia y eso no es bueno. —le extendió su mano. —Ven, acompañame.

Nunca antes había imaginado algo así. Si antes, en su mente se hubiese formado una imagen de ese tipo, estaba segura de que pensaría de que estaba loca. Pero ahora quería compartir todas esas cosas con Lucien. Su único amor.

Aún no podía creer que hacía unas horas, se había entregado completamente a un hombre, había compartido más intimidad de lo que dos personas podían tener en la vida.

Se acordó de la conversación que había tenido con Abigail antes de casarse. Hacer el amor con Lucien había sido una de las experiencias más bonitas que había tenido. Y ella había tenido totalmente la razón, esa intimidad entre ambos era una manera de conversación que iba más allá de palabras, era una conexión de almas, de espíritu.

Tomó su mano y lo siguió hasta el borde la bañera. Él comenzó a quitar cada una de las piezas de ropa que traía puestas, mientras los hacía, le acariciaba cada parte de su piel. Sentía como si una parte de ella estuviese hechizada por las sensaciones que le hacía sentir.

Al quedar sin nada de ropa, Lucien se quitó su batín y lo dejó caer conjunto con su ropa. Había algo tan íntimo en ese gesto —su ropa junto a la de él —algo que no podía describir con palabras, pero que amaba sin cesar.

La ayudó a entrar en el agua y él se metió después de ella. Estaban sentados uno frente al otro.

La mirada de Lucien decía tantas cosas a la vez. Había tanto en ella que no sabría cómo expresar lo que miraba en sus ojos. La veía con candidez, pero también con pasión. Con ternura y deseo. Podría jurar que hasta el amor se podía vislumbrar en sus irises avellanados.

—Eres tan hermosa. —musitó acariciando su mejilla. —Tan bella y con un hermoso corazón.—tocó su pecho en el sitio donde debía estar el corazón.

Su cerebro parecía haberse achicharrado porque no le salían palabras. —Merci (Gracias) —Lucien la volvía tan loca que olvidaba hasta su lengua natal.

Él la miró divertido. — Tu vas me parler en francais? (¿me vas a hablar en francés?).—contestó hablándole en el mismo idioma.

Ella se ruborizó toda. —Je suis distrait, c'est une langue que j'adore. Beaucoup plus que l'anglais. (Me distraje, es un idioma que amo. Mucho más que el inglés).

Et bien j'aime t'écouter le parler. Ça m'excite. (Pues amo escucharte hablarlo. Me enciende).

Si hace rato Lily estaba roja, ahora su color tendía al morado. —Oh Lucien, s'il te plaît. (oh Lucien por favor).

Pero Lucien ya estaba llevando a la acción su plan, sentó sobre sus piernas a Lily, que por inercia ella abrazó su torso con las suyas. —Je vais vous faire crier mon nom. Ma princesse. (Te haré gritar mi nombre. Mi princesa)—Y rato después ella comprobó esa teoría, pero lo que más les gustó fue escuchar sus nuevas palabras favoritas, en su idioma favorito. Je t'aime



Paola Valentine

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En el texto hay: humor, amistad, regencia

Editado: 01.05.2019

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