Destino

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Decisión

Ana no supo cómo lo logró, pero hizo unos esfuerzos terribles por contener las ganas de llorar que tuvo todo el tiempo desde que había visto... a Lucas y a Patricio. Lo que de verdad eran. Estaba shockeada. Aún no estaba del todo segura de qué había sido lo que había presenciado exactamente. No podía ponerle nombre. Su familia notó que algo pasaba con ella, pero evadió las preguntas lo mejor que pudo, se negó a cenar y se fue derecho a su habitación. 

Una vez allí, se acostó, se ocultó bajo las sábanas y dejó que las lágrimas que tanto había contenido salieran. Éstas cayeron por sus mejillas, mojando su almohada. En algún momento de la noche, oyó la puerta abrirse. Era Micaela, lo notó por sus pasos. Se sentó en la cama junto a ella. 

-¿Podrías llorar un poco más bajo? No me dejas dormir.- le dijo.

Ana ahogó un sollozo. 

-¿Te peleaste con Patricio?- le pregunto en un tono más suave.

Claro, todos pensaban que entre ellos pasaba algo.  Y es que pasaba... o iba a pasar. Recordó cómo estaba comenzando a ilusionarse, cómo había comenzado a sentir algo por Patricio y su cuerpo tembló con otro sollozo.

-¿Tan malo fue? Tal vez no sea para tanto. Cuando se calmen podrán hablarlo.

Ana era incapaz de articular alguna palabra en ese momento, pero le agradecía a su hermana el intento de consuelo que le estaba dando. Se quedó allí con ella un rato, acariciándole la cabeza y luego volvió a su dormitorio a dormir. Ana no supo cuándo, pero finalmente logró dormir unas horas.

Se despertó con el sonido del despertador y un terrible dolor de cabeza. Cuando se vio en el espejo del baño se asustó de su aspecto. Tenía los ojos terriblemente hinchados y colorados. Se mojó varias veces con agua fría hasta que la hinchazón disminuyó un poco, pero aún así se notaba que había pasado una noche terrible

Desayunó un poco porque sabía que su madre sino comenzaría a armar un escándalo, pero sentía el estómago revuelto. No tuvo más remedio que asistir a la escuela, aunque le hubiese encantado faltar y quedarse en cama el resto del día. Pero no quería levantar sospechas, ni que le hicieran preguntas que no sabría responder. 

Obviamente, Lucía notó que algo sucedía con ella, Ana tuvo que fingir que se había peleado con Patricio. Intentó no ser muy clara con las razones, pero su amiga era una persona insistente. Terminó mintiéndole contra su propia voluntad. No le gustaba hacer eso, pero no quería que ella se metiera en ese asunto tan extraño y peligroso. Mientras mentía diciendo que se había enterado que Patricio estaba en realidad enamorado de otra chica casi se ponía a llorar de nuevo al recordar que Lucas parecía haberse enamorado de Lucía. Estaba decidida a no dejarlo acercarse a su amiga. Agradeció el interminable consuelo que le ofreció Lucía y fingió estar más tranquila, pero no era así.

Pasó toda la mañana con la mente en otro lado, menos en lo que decían sus profesores. Patricio y Lucas eran hombres lobo. Eran monstruos, de eso estaba segura. De lo que no estaba segura era de cómo prodecer. Lucas vivía en otra ciudad e iba allí sólo para visitar a Patricio. Patricio vivía en el pueblo y trabajaba para su madre. ¿Podía alejarlo de su familia? ¿Cómo? Podría inventar algo, su madre lo echaría en cuanto le dijera que Patricio había hecho algo malo, para esas cosas ella era muy estricta y fría. ¿Era ella capaz de arruinar la reputación de una persona que no había hecho nada malo? Porque esa era la verdad. Patricio siempre había sido muy amable con todos. Incluso la había esperado en la panadería durante semanas con una comida diferente todos los días y la había ayudado con sus tareas de matemáticas, sin contar lo que él le había dicho que había hecho como lobo.

Si no lo alejaba, ¿entonces qué? ¿Fingía que nada había pasado y continuaba su vida? Imposible. Cada vez que lo viera de ahora en adelante recordaría lo que él era en realidad. ¿Evitarlo? Era muy probable que en algún momento lo cruzase en la calle, era un pueblo chico. 

Finalmente llegó a una decisión. Antes de que terminara la jornada escolar, le pidió a Lucía un favor. Iba a decirle a su madre que iba a ir a la casa de ella a realizar un trabajo para el colegio por la noche. Tenía que ser por la noche para que ella pudiera ir a la casa de Patricio y charlar con él, y eso no sería hasta que terminara su turno en la panadería. Necesitaba que ella siguiera con la mentira y la cubriera. Su amiga no lo dudó ni un segundo. 

-Yo te cubro. Pero tu madre en algún momento debe aceptar que quieren ser pareja.- le dijo.



Akane

Editado: 16.08.2019

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