Destino

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Pelea

Ana bajó las escaleras con Patricio detrás de ella sintiendo los nervios de punta. Apenas llevaban una semana saliendo y le parecía muy pronto para estar presentándolo a sus padres y ahora sus amigos, pero tampoco iba a negarlo. 

Abajo la esperaban casi todos sus compañeros de clase. Sabía que la mayoría estaba allí realmente por la fiesta en vez de ella, pero de todas formas se alegró de verlos. Vio a Lucía junto a Camilo, su novio. Se acercó a saludarla con un abrazo. La expresión de ambos no era muy alegre e intuía que algo había pasado antes de ir a su casa. Cuando tuviera la oportunidad iba a hablar con ella. 

Como predijo, todos comenzaron a burlarse de su sonrojo, el cual no tardó en aparecer cuando lo presentó a Patricio al grupo. Lucía la sacó del apuro guiándola al exterior donde ya habían colocado unos equipos de música. El resto las siguieron y se acomodaron en el jardín donde comenzaron a beber, conversar y algunos a bailar al ritmo de la música. 

Algunas chicas y chicos miraban con curiosidad a Patricio, otros ya lo habían visto trabajando en la panadería, pero la gran novedad era que fuera pareja de Ana. Otros miraban a su exnovio, Nahuel, quien también había ido a saludarla y se hallaba lejos de ellos, y conversaban por lo bajo. A Ana lo que más le molestaba eran las miradas lascivas de algunas de sus compañeras con Patricio. Éste parecía ajeno a toda esa atención y sólo tenía ojos para ella, pero de todas formas le molestaba. Obviamente, jamás se lo admitiría a él porque sabía que eso sólo inflaría su ego. 

Más allá de eso, todo iba de maravillas hasta que llegó Lucas. Ana no esperaba que apareciera por allí y miró algo enojada a Patricio a su lado.

-Yo no fui.- levantó ambas manos en el aire.

Entonces miró a Lucía al otro lado, quien hizo gestos de disculpas. 

Lucas saludó a su amigo, a Ana y a Lucía e ignoró por completo a Camilo, quien también fingía no verlo. Pero que en cuanto acabaron con los saludos, la sacó a bailar. Patricio se llevó a su amigo a un rincón y lo retuvo allí, hablando seriamente con él. Lucas no le quitaba los ojos de encima a Lucía y parecía furioso de ver cómo su contrincante aprovechaba para bailar demasiado pegado a ella. 

Viendo que no iba a poder bailar con Patricio como había deseado, Ana se dedicó a conversar con los demás hasta que se cruzó con Nahuel y con él comenzó a charlar sobre el casamiento de su prima. Ya se había reunido con ella en la semana y habían hablado sobre el evento. Ana estaba muy ansiosa. Iba a tener lugar el próximo fin de semana. Su primer trabajo.

Nahuel entonces la invitó a bailar pero ella dudó. No quería hacer sentir mal a Patricio, intuía que lo iba a hacer quedar como un tonto si en la fiesta en la que acababa de presentarlo como novio, se ponía a bailar con su ex. Lo buscó con la mirada y lo vio parado detrás de Lucas, quien se había acercado a Lucía y Camilo, y parecía estar discutiendo con el muchacho.

-Ay, no.

Caminó apresuradamente hacia el grupo. Lucía parecía a punto de llorar mientras intentaba interponerse. Camilo era famoso por perder el control de sus emociones fácilmente. Ya había pasado en el bosque cuando se incendió. Para cuando Ana los alcanzó, Camilo se había lanzado sobre Lucas y ambos se unieron en una fiera pelea de la cual Lucía había quedado en el medio. Todo se volvió un caos. Gritos se oían alrededor. Ana vio entonces que un codo iba derecho a su rostro, cerró los ojos esperando el impacto, cuando sintió que alguien tiraba de ella hacia atrás. Abrió los ojos y vio que era Nahuel. 

-No te metas.- le dijo serio.

Patricio y él los separaron a ambos, quienes habían caído al suelo. Camilo había salido obviamente perdiendo. Tenía todo el rostro golpeado. Lucas en cambio... Ana abrió los ojos al ver que se habían vuelto amarillos y una ola de miedo recorrió su cuerpo. ¿Iba a transformarse? Pero éste los cerró enseguida y dejó que Patricio se lo llevara hacia la calle. Lucía comenzó a llorar. Ana la abrazó y la consoló. 

La fiesta se acabó entonces. Por lo menos en su casa. La mayoría se fueron a continuarla a otro lado. Otros se quedaron para hacerle compañía a Ana y Lucía. Su padre se enteró de todo, salió en cuanto oyó los gritos y les había quitado las bebidas a todos, amenazándolos con mandarlos a su casa si no se calmaban. 

Ana sentía un nudo en la garganta también. No era como había querido que resultase su cumpleaños y lo peor era que no sabía qué había pasado con Patricio y Lucas. ¿Se habrían ido al bosque a transformarse? No sabía que podían perder el control de aquella manera. Horas más tarde, estaba sentada al fondo de su casa, abrazada a Lucía a quien todavía le caían algunas lágrimas silenciosas. Tenía una bolsa de hielo en la frente, para deshinchar un golpe que había recibido al quedar en medio de la pelea.



Akane

Editado: 16.08.2019

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