Destino

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Venganza

Si sus sentidos estaban algo aletargados hasta el momento, que mencionara a Patricio la puso en alerta. 

-¿Y qué tiene que ver él con todo esto?- preguntó.

-Todo.

Ana frunció el ceño. 

-¿Conoces a Patricio?

-Algo así.

De repente, tomó una salida de la carretera y continuó por una calle más angosta que llevaba al pueblo y al bosque. Ana tragó saliva, aunque sentía la boca seca, se le acababa el tiempo. 

-¿Cómo lo conociste?

-Era joven cuando lo vi la primera vez.- fue todo lo que dijo.

Ana notó que estaba comenzando a ponerse tenso. Hablar de aquello parecía molestarle, pero era importante para lo que estaba pasando en ese momento, era el por qué de todo.

-¿No es una venganza por el incendio entonces?

Vio cómo el hombre se aferraba con fuerza al volante, llevaba unos guantes de cuero que crujieron con la fuerza. Ana se imaginó que las tendría igual de lastimadas que la piel de su cara. 

-Es una venganza por todo. Pero sobre todo por...

Ana aguardó, pero no terminó de hablar. Iba conduciendo pero su mirada no parecía estar atenta al camino, sino a algún recuerdo que lo había afectado. Sus manos comenzaron a temblar nuevamente, sentía que era momento de actuar. Debía hacer algo antes de que llegaran al lugar. Luego no tendría oportunidad. Aprovechó su distracción y saltó sobre él, aferró el volante y lo hizo girar. Lo oyó gritar y ella se sumó al grito del miedo que sintió. El automóvil salió de la carretera y luego dio un trompo cuando el hombre apretó el freno de golpe. Ambos saltaron con el movimiento y Ana quedó prácticamente en la parte delantera del auto. Llevó rápidamente una mano al tablero y oprimió el botón que destrababa las puertas. El hombre la sujetó de la muñeca pero con su brazo libre y toda la fuerza que pudo ser capaz de reunir, le dio codazos en la cara mientras intentaba zafar del agarre de su mano. Cuando lo logró, se dejó caer en el asiento trasero y abrió la puerta. 

Saltó y salió corriendo a toda velocidad sin mirar atrás. Miró rápidamente a su alrededor, algún lugar donde ocultarse. Sólo había árboles, las casas aún estaban muy lejos. Saltó el zanjón que había al costado de la ruta y se metió entre los árboles. La noche comenzaba a caer y pronto iba a estar todo a oscuras. 

Le ardía la garganta y sentía dolor a un costado mientras corría, adentrándose cada vez más en el bosque. Se detuvo detrás de un árbol de tronco ancho y trató de controlar su respiración para poder oír. Nada. Se atrevió a mirar, no había rastro del secuestrador. Volvió a girar y hubiese gritado, pero una mano enguantada le cubrió la boca y le impidió hacerlo. ¡Era él! Tenía una mirada enloquecida y furiosa en el rostro y respiraba agitadamente. ¿Cómo no lo había oído?

-¿Te crees que puedes escapar de un hombre lobo?

Bajo su mano, Ana gimió, le estaba apretando con fuerza el rostro y le dolía, sobre todo en la mejilla que tenía hinchada. Entonces el hombre miró a su derecha y olfateó. Maldijo en voz baja.

-Parece que tenemos compañía cerca. Voy a tener que cambiar mi plan y hacerlo menos dramático. No será en la parte quemada.

Sin soltarle el rostro, con su otro brazo la sujetó del cuerpo y comenzó a arrastrarla en dirección contraria adonde había sentido el olor. ¿Habría olido a otras personas? ¿Tal vez gente que estaba buscándola en el bosque? Sin poder defenderse, dejó que las lágrimas cayeran y mojaran el guante que la sujetaba. 

 

Patricio llegó al pueblo. Allí todo parecía calmo, excepto en la casa de Ana, allí se estaban reuniendo los vecinos, preocupados por lo que estaba pasando. Los padres ya habían hecho la denuncia y estaban desesperados aguardando alguna noticia. La policía continuaba buscándola. Patricio evitó ir allí, sólo iban a retrasarlo más. Quería salir a buscarla. Sintió el olor de otros de su manada cerca, provenía del bosque. Estacionó cerca y cuando se aseguró de que nadie lo veía, se tranformó para recorrer el área con más velocidad. 

 

El hombre la soltó a Ana de golpe, haciéndola caer en el suelo. Lo miró y le suplicó en un intento desesperado de conseguir más tiempo.

-¡Por favor! Antes de morir por lo menos explícame por qué quieres vengarte de Patricio. ¿Qué te hizo?- la voz le salía aguda.



Akane

Editado: 16.08.2019

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