Destino

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Epílogo

Ana abrió los ojos, pero sólo porque sonaba la alarma de su teléfono. Estiró el brazo y lo apagó de muy mala gana. Si fuese por ella seguiría durmiendo por el resto de la mañana, pero debía levantarse y prepararse para un evento que debía fotografiar. Se giró en la cama al tiempo que se refregaba los ojos y miró el espacio vacío a su lado. Patricio ya se había ido a trabajar pero le había dejado una nota como hacía siempre deseándole buenos días. Ana no entendía por qué simplemente no se lo mandaba por mensaje por celular, pero era un toque romántico que no podía pasar por alto. Se sentó en la cama y sintió frío. Entonces recordó que no llevaba ropa y una sonrisa se dibujó en su rostro al venir a su mente recuerdos de la noche anterior. 

Salió de la cama y fue al baño a darse una ducha. Al salir se vistió como solía hacer cuando cubría eventos de trabajo, unos pantalones negros, chaqueta negra y camisa blanca. Y en los pies unas sandalias chatas, nunca pudo acostumbrarse a los tacos y para lo que hacía necesitaba estar cómoda. Se ató el cabello en una media coleta y se maquilló un poco. Hacía cuatro años que había terminado la escuela y no podía quejarse de las ofertas de trabajo que obtenía. Junto con una compañera del curso de fotografía armaron un emprendimiento para cubrir todo tipo de eventos y ahora se dedicaban a eso. Sin embargo, a Ana lo que más le gustaba hacer era tomar fotografías de la naturaleza.

Las veces que volvió al pueblo a visitar a sus padres, no pudo ir al bosque. Ahora estaba prohibido el acceso por riesgo de ataques de animales salvajes. Por suerte, las veces que se fue de vacaciones con Patricio pudo recorrer lugares fabulosos y conocer gente increíble. Por lo que acumulaba una gran colección de álbumes de los cuales el muchacho se quejaba por el espacio que ocupaban. 

Salió al edificio donde tendría lugar el evento, que era justamente la empresa que manejaba Tomás, el alfa de la manada de Patricio. No era la primera vez que cubría un evento para ellos, lo había hecho meses atrás y habían quedado encantados con el resultado. Ahora le habían dicho que necesitaba cubrir un evento que se realizaba con motivo de una nueva adquisición en la empresa con empresarios muy importantes. Era por el mediodía así que se aseguró de llegar con tiempo de sobra. 

Lucas la recibió en la recepción. Se veía tan diferente de traje. Parecía un hombre más serio. Su relación con Lucía iba de lujo. Ambos se mudaron juntos también a la ciudad ya que ella estudiaba en la universidad de allí y eso facilitó mucho las cosas para el chico. Lucía iba bien con sus estudios también, ya estaba por recibirse, por lo que estaban pensando en una gran fiesta para celebrar su logro al terminar el cuatrimestre. 

Lucas la guió al quinto piso, donde solían tener lugar los eventos más grandes de la empresa, al tiempo que charlaba con ella alegremente. Ana se sorprendió al ver que ya había muchas personas allí. ¡Pero si había ido con tiempo de sobra! Miró el reloj. Luego a Lucas.

-¿Anoté mal la hora del evento?- le preguntó preocupada.

-¡Ana!- exclamó entonces Tomás.

Se giró en la dirección en la que provenía la voz. El hombre, imponente como siempre, iba de traje también, como casi todas las personas presentes allí. La saludó con un cálido abrazo.

-Hola, Tomás. ¿Me equivoqué con la hora?- le preguntó al soltarse.

-No, de hecho llegas a tiempo. Voy a acomodar a todos para que saques una foto grupal, ¿si?

Ana sólo pudo asentir y comenzar a sacar su cámara y a prepararla. Vio algunos rostros conocidos. Personas que había visto trabajar allí y algunos miembros de la manada. Había algo que no le cerraba. Todos los invitados se acomodaron para la foto, los de atrás subiéndose a sillas para poder verse sobre los que estaban parados y los primeros sentados. Parecía una típica foto escolar. Ana notó que todos llevaban unas hojas en las manos. Debía ser algún folleto sobre el evento. 

Observó y acomodó a algunos por altura sin poder dejar de sentir que había algo raro allí. No parecía un típico evento laboral. Miró a Tomás y a Lucas quienes estaban a un lado.

-¿Ustedes no van?- preguntó señalando al grupo que esperaba la fotografia.

-Después, primero sólo ellos.- le dijo Lucas con una sonrisa.

Ana miró a la multitud frente a ella. 

-De acuerdo. Sacaré la foto en tres...- levantó la cámara y observó a través del visor.- dos... ¡Uno!



Akane

Editado: 16.08.2019

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