Destinos

Tamaño de fuente: - +

sorpresas

⸺¡ALBERTO! grito desde la puerta apuntando con la pistola hacia donde estaba su marido retozando con su amante, en la cara de Louisa se reflejaba cólera y decepción sintiendo como su corazón se había partido en mil pedazos en un segundo.

 

Alberto boquiabierto se quitó de encima a la rubia tirándola a un lado, su corazón latía a mil. − ¿Qué haces aquí? Se atrevió a preguntar.

 

 

⸺ Creí que era mi casa, pero me equivoqué. Respondió, tragándose la cólera como un trago amargo combinándose con su corazón roto alejándose ahí bajando a toda prisa.

 

⸺ ¡Louisa, espera! Le gritaba Alberto, detrás de ella.

 

ella ignoraba los gritos de su esposo saliendo apresuradamente de ahí lo único que quería era desaparecer, una nube negra se estaba apoderando de su alma, llego lo más rápido que al auto ordenando al chofer que arrancara rápido mientras se subía, Elisabeth lloraba al ver a su papi que se acercaba esa noche el destino de la familia Monterrubio Fernández daría un giro inesperado. Fernando, se posiciono enfrente del auto exigiéndole a Louisa, que se bajara pues él conocía a su esposa y pudo ver en sus ojos lo que haría para hacerlo pagar y que mejor arma que sus hijas, ellas eran su punto débil.

 

No voy a permitir que me alejes de mis hijas, sé que lo que hice estuvo mal, pero hazme lo que quieras menos dejarme sin mis hijas. le decía suplicante

 

Louisa, se bajó acercándose le soltó una cachetada tirándolo al suelo por la fuerza del golpe ⸺ ¡Te odio con toda mi alma! Jamás te voy a perdonar por lo que me has hecho eres un ser despreciable. así prosiguió por varios minutos escupiéndole el odio que la había invadido

 

⸺ ¡perdóname! Le repetía una y otra vez ⸺ te juro que no se que me paso yo te amo a ti y a nuestras hijas son lo más importante que tengo.

 

 

⸺ jamás oye bien jamás en lo que me resta de vida te voy a perdonar si me hubieras amado como profesas no hubieras hecho lo que hiciste, en cuanto a mis hijas me las llevo conmigo, ahora quítate que nos vamos.

 

⸺ No puedes alejarme de mis hijas ellas me necesitan. Se acerco a donde estaba Elisabeth quien embozo una sonrisita al ver a su papa extendiendo los brazos para que la cargara él lo hizo la tomo en brazos y ella se abrazo a su cuello con tanta felicidad no ¿me vas a quitar esta felicidad?

 

Ella observo la escena sin responder la pregunta se paso la mano por el cuello segundos después se subió al auto se dejo caer en el asiento cerro los ojos mientras las lágrimas recorrían sus mejillas sin control, le pidió al chofer que la sacara de ahí antes de que se arrepintiera de lo que había hecho , se refería dejara Elisabeth con su padre lo hacia por ella porque sabia lo apegada que era a el y lo mucho que sufría cuando él no estaba.

 

ACTUALIDAD

 

Elisabeth, ¿puedo pasar? Pregunta Alberto.

Si, papi, pasa. contesta sin quitar la vista de los planos que está dibujando.

Necesito hablar contigo.

Te escucho, pero se breve en unos minutos me voy a una reunión. Dejo de lado el lápiz, para escuchar a su padre.

⸺ Hija, hay algo que tienes que saber.

⸺ Deja el misterio dime que ocurre. lo observo curiosa.

Desde hace un tiempo estoy saliendo con alguien que me hace muy feliz y quiero le conozca…

⸺ ¿Qué dijiste? ¿Dime que no es lo que estoy pensando? Pregunto enojada temiendo lo peor.

⸺ Temía que te pusieras así por eso no te había dicho nada, pero ya eres mayor y entiendes las cosas, me siento muy solo y es momento de tener a alguien en mi vida.

⸺ De ninguna manera voy a permitir semejante estupidez, nadie ocupara el lugar de mi madre, te lo advierto, no me provoque que no sabes de lo que soy capaz, por defender esta pequeña familia. Dije colérica, en ese momento solo quería saber quien era esa zorra que había tenido la osadía de retarme, me lo estaba tomando personal, no iba a permitir a ninguna casa fortuna.

⸺ Hija, cálmate, antes que nada, yo estoy bastante grandecito para hacer lo que me plazca … un día tu te iras y yo me quedare solo, entiende necesito a alguien a mi lado.

⸺ como dices una cosa así, jamás voy a dejarte solo y ahora menos, no quiero una madrastra. De espaldas parada junto a la ventana derrame lágrimas, no podía creer que existiera la posibilidad de tener una madrastra, eso significaría perder el amor de mi padre, eso me estaba llenando de rabia.

No tendrás una madrastra, ella puede ser tu amigo… No termino la frase porque ella lo interrumpió.



LIVS

#3500 en Novela romántica
#721 en Thriller
#327 en Suspenso

En el texto hay: amor, amor traicion sangre

Editado: 18.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar