Destiny - Libro Bme #2

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Bang

Después que Nam Joon se había ido. Ho Seok estuvo nuevamente por caer en un profundo sueño, pero como a veces la mala suerte le caía como anillo al dedo. Recibió una llamada desde el Clan en Busan y estaba de camino junto a otros. Habían recibido la alerta de un posible ataque, ya que su superior estaba en mal estado y posiblemente querían apoderarse del Clan.

Jackson estaba allí junto a él en el vehículo. Llevaban unas cuantas armas en la parte trasera, preparados para todo lo que sucediera de ahora en adelante.

-Creo que esto es un plan del gobierno.- expresó el castaño con una bolsa de papas sobre su regazo. Ho Seok volteó sus ojos a él. Esa manía de Jackson era increíble. Hasta en los momentos más críticos hacia eso.

-Y yo creo que estoy arto de toda esta confrontación. Quisiera que todo terminara ya.- contestó el pelirojo bufando.

-Nunca terminará. Hasta que esos bastardos no dejen el poder. Nosotros somos los que deberíamos estar dominando el contrabando y demás cosas ilegales, no ellos.

-Pues entonces deberías seguir forjando alianzas con los demás clanes. ¿No crees?

-Quizá lo haga. Pero no me menciones a Seok Jin, por favor.- Ho Seok soltó una sonora carcajada. Jackson realmente era un caso serio. El castaño hizo una mueca ante la risa de su compañero y masticando una papa, miró al frente.

Pisó más a fondo el acelerador. Empezaba a recordar su pasado, mientras se adentraban a la gran ciudad con edificios metropolitanos de altos pisos y revestidos en cristal. Busan era realmente una ciudad hermosa, pero también mantenía su lado duro y oculto como todas las demás.

Todos decían a su alrededor que Corea era uno de los países más seguros del mundo y no mentían. Aunque el gobierno y demás se alababan por esto, él había vivido en carne propia aquellas cosas. No era el gobierno que los mantenía a salvo, eran los clanes. Aunque muchas veces también se encontraban rebeldes, pandilleros y bandidos, los clanes muchas veces eran los que defendían su territorio. Aunque eso dependía de su jefe más que nada, pues si uno era despiadado, no le importaba lo que sucediera a su alrededor.

Se adentraron en un lugar que parecía estar abandonado. Pasando por un subterráneo hasta salir al exterior, donde un edificio se extendía esplendorosamente. Resguardo el vehículo, los otros se aparcaron junto a él y empezaron a sacar las armas.

-En realidad no entiendo para que traer esto.- musitó un hombre tras ellos. El sonido de una balacera empezó a extenderse por todo el territorio, dejando a unos cuantos aturdidos.

-Por esto- respondió Jackson. Ho Seok empezó a mirar a todos lados, viendo entonces a unos hombres con trajes blancos y las caras cubiertas con cubrebocas azules. Empezaba a creer que eran parte del Clan Lee en Seúl. Se cubrió tras el vehículo, mirando a su compañero.

-¿Ya viste quienes son?- preguntó mirando a Jackson, mientras preparaba los peines y colocaba en la base dentro de la chaqueta.

-¿Será que ellos quieren el territorio de Park?

-No lo dudes. Este Clan es muy grande. Si ellos lo logran terminaremos muy mal, Jackson.- expresó el pelirojo.

-Pues entonces, evitemos que suceda.- contestó el castaño, incorporándose de su escondite, para empezar a disparar en dirección a los enemigos.
Ho Seok le siguió el paso y apretaba el gatillo cada que uno de los entrajeados aparecía. El sonido de las armas disparadas y las balas encrustadas, era como una melodía cargada de furia ante los oídos de los allí presentes.

Cuando Ho Seok dio el último disparo que quedaba en su glock, sacó el único peine de su chaqueta para colocarlo por debajo del arma. Accionó la parte superior con rapidez.

-Necesito entrar al edificio. Cúbreme.- le dijo al castaño y empezó a correr entre los autos para protegerse de los impactos posibles. Se introdujo al edificio, viendo la entrada principal repleta de hombres en vestimentas blanco y negro. Trató de ocultarse tras uno de los muebles, sacó el peine para observar las balas disponibles y lo volvió a colocar en su lugar.

Las balas volaban por todo el lugar, chocando con lo que se encontraban, piernas, brazos, pechos, paredes, muebles... Ho Seok lo único que podía pensar en ese momento era proteger a Park Go Min.

Necesitaba buscar una forma que lo permitiera subir al piso donde estaban las habitaciones. Meditó en la posibilidad de arrastrarse por el suelo o enfrentarse a aquel grandulón que estaba frente al ascensor, pero era demasiado para él. Solo le quedaban cuatro balas. Unos brazos lo rodearon por el cuello, mientras un arma se apuntaba en su cabeza. Con un movimiento rápido se safó del agarre contrario y sin meditar en ello empezó a disparar a su dirección, llegando así a la puerta que conducía a las escaleras. Que era su única alternativa.

La adrenalina corría por sus venas como cuando empezaba uno de esos bailes. Tragó saliva sosteniéndose en la puerta de emergencia y apareció en el pasillo que conducía a la habitación del líder. Cerró los ojos unos segundos, calmando el sofoque que sentía por haber subió tantas escaleras y elevó su arma, extendiendo sus manos para mantener la puntería.



Hye Gun

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En el texto hay: suspenso, bts, hoseok

Editado: 24.09.2018

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