Destiny Moonlight- Destinados

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Destiné

CHAPITRE  11...

 

Mis pasos acelerados por las calles de Nueva York y mi respiración agitada, eran signos de preocupación, de tan solo pensar: que podría llegar tarde a mi cita con Steven.

Mi practica en el teatro de Lincoln Center, había culminado.

Cabía decir que La Universidad Columbia, había ingresado demasiado dinero a la capital de este Teatro para que nosotros simplemente hiciéramos una aparición, en él, como actores.

Sucedía que cada año la Universidad Columbia hacia diferentes ferias, actos y promociones con el fin de recopilar la atención de cada estudiante graduando de preparatoria, quien podría cumplir sus sueños con algo de dinámica, además, este gran evento representaba tanto una diversión, como una nota esencial.

La cual correspondía siempre a él examen trimestral de Artes escénicas por mi parte y para obtener una nota perfecta y no tener que hacer un examen escrito se re quería tener un rol importante en aquel acto, lo cual afortunadamente conseguí, como actuación, abarcaba decir, que tenía cierto don o practica en ello viendo mi pasado.

Subí a toda prisa las pequeñas escaleras del hotel Castell y entre en este, fueron breves palabras que crucé con Dylan, pero, en cuanto la recepción me recibió, Steven con su ceño fruncido y mirada de incógnita se presentaba frente.

- ¿Dónde...? –

Sonreí nerviosa y retrocedí.

Sabía que tenía un compromiso con él, sabía que debía apurarme, pero, mi mente estaba tan ajetreada que solo me limitaba a tira cortos suspiros.

-Lo sé, lo siento, solo... solo dame unos cinco minutos y estaré contigo, solo unos cinco-

Pedí clemencia por la petición de mi novio, queriendo remediar mi atraso.

Pero... simplemente se limitó a sonreír y negar con la cabeza.

-no me trates como si fuese un matón o un villano, Alexa, comprendo porque te fuiste con tanto apuro, no te preocupes, te esperare, siempre lo hare-

Incentivo mi optimismo y le dio un arranque a mi corazón, dándoles motivos para permanecer de buen humor.

Fueron cuestiones de segundos cuando me bañe y vestí, arregle mi cabello y mi bolso, entre al ascensor y me fui con Steven.

Pues... esta noche era eso lo que planeaba hacer pasar una velada romántica con un chico excepcional y una noche llena de comida y estrellas para divisar.

Pues eso era lo que me ofrecía Nueva York y uno de sus habitantes.

Era la segunda cita en el año que mantenía con Steven.

En el gran restaurante Le Marrie, con bufet y unas champañas, lo cual perfectamente era difícil de conseguir a no ser que tengas una reservación de dos meses, aquella noche, Steven había sido muy emocionante, tanto en sus anécdotas de trabajo y sus bromas de chico inmaduro, el fondo de nuestra conversación era adornando con algo de música clásica.

El brillo de la copa en la tenue luz del candelabro sobre nosotros y los murmullos de las personas que reían y charlaban entre sí, las continuas pasadas de los chambelanes o meseros y las interminables miradas de cariño y sonrisas de lado de Steven era lo que continuamente podía apreciar en este lugar, en esta noche tan fría y llena de sorpresas.

-entonces... te fue perfecto-

Chasqueo la lengua y bajo su mirada al plato.

-Si...-

Me limite a decir.

Los platos permanecían vacíos bajo nuestros brazos con unos cuantos trozos de carne o ensalada.

-pensé... que habías salido temprano para tu Universidad, no sabía que estabas aun dentro de tu habitación-

-Steven, estaba cansada, mis parpados pesaban, mi cabeza era un lío, no supe cuando me quedé dormida, solo se... que... Clarissa me despertó-

-si la vi correr a una velocidad increíble-

Sonrió de lado y emitió una sonrisa seca.

- ¿la viste correr? -

-temía preguntarle que sucedía así que la deje pasar-

-bueno, pues, perdí un día de clases, por andar de dormilona-

-vamos Alexa, no es como si hubieras perdido la vida-

Y el hecho de que Steven no entendiera eso, era algo que me traía compasión, su madre fue diagnosticada con esa enfermedad, no tenían dinero, Steven estaba solo, su padre había muerto hace más de cuatro años, no tenía hermanos, sus familiares habían desparecido del radar y estaba solo en esta gran ciudad con su madre, dependiendo de solo su trabajo como botones y recepcionista, tenía una vida subordina, pero, aun así, era humilde y cariñoso.

Le apreciaba en verdad.

-tienes razón, solo fue un día, pero, no es eso lo que me preocupa...-

- ¿entonces? -

Respire hondo y tome una servilleta.

-es solo que... me dejaron demasiadas tareas y ahora... debo hacerlas todas de manera ligera porque si no, terminare reprobando el año-

Sonrió por lo bajo y negó con la cabeza, como si lo que le hubiese contado hubiese sido un gran chiste.

-Alexa, Alexa, lo olvidaba, eres una chica responsable, una chica inteligente, una chica que enserio sabe lo que quiere-

¿lo que quiero?

No era cierto...



Alexa Collins

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En el texto hay: romance, historia juvenil, príncipe empresario

Editado: 12.12.2018

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