Destrucción Deliberada

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Capitulo 6

Imagine Dragons - Demons

Andrew me había venido a recoger a eso de las siete, me había enviado un mensaje diciéndome que estaba esperando por mí abajo y yo salí sin ganas de ir. Me había puesto unos boyfriends oscuros con unos converse blancos y un crop top del mismo color, lo típico de cualquier chica a mi edad, mi cabello semi rubio lo había llevado suelto en ondas y solo me aplique el maquillaje básico. "Wow, te ves hermosa" había dicho Andrew al verme y no pude evitar sonrojarme, no quiero ser la típica chica que no sabe que es linda, sé lo que valgo, pero nunca me voy a creer lo suficientemente bonita, no cuando hace un par de años hubo más de un chico me calificó de fea, más de uno dijo que jamás se metería conmigo y que no tenía cuerpo, cuando decían que "no tenía" se referían a que mi cuerpo no tenía curvas, ni trasero o tetas de tamaño decentes, de hecho tenía el cuerpo delgado, ese al que la gente ve y cataloga como "la chica con anorexia", claro que esto último era cierto. Eso bajó mi autoestima de tal manera que no me sentía a gusto con mi cuerpo, siempre he sido la típica chica delgada a la que llaman "tabla" y si a eso le sumabamos mis problemas alimenticios producidos por la depresión, se podría imaginar hasta que nivel llegué.

 

Antes me sentía bien con mi cuerpo, hasta que comenzaron a decirme aquello y peor si mi propia familia me lo decía a cada rato y hacían bromas al respecto, creyendo que era divertido. Eso me provocó varios problemas mentales, a tal punto de que crearon está inseguridad en mi que hasta el día de hoy, aún me afecta, a pesar de que aprendí a quererme a mí misma y a decirme que mi cuerpo estaba bien, pues por algo las modelos mejores pagadas del mundo son súper delgadas ¿no? Eso me decía a diario y por supuesto, desde entonces decidí asistir a un gimnasio, cosa que todavía hago pero no tan excesivo como antes y también empece a arreglarme más y a cuidarme la piel.
 

—Llegamos —dijo, y si antes me había quedado asombrada viendo su audi en la preparatoria, ahora quedé el doble de impactada al ver la mansión en la que vivía.
 

—No sabía que tenías tanta plata —comenté y el se echo a reír.

 

—No seas tonta y cierra la boca, si vas a pertenecer a mi grupo, cosas como estás verás a diario —salió del auto y lo imite, caminamos hasta la puerta y la abrió con las llaves que tenía entre sus dedos— Hoy todos los empleados tienen su día de descanso y mis padres no la pasan mucho aquí, así que por eso quise pasar el rato con ustedes —dijo mientras caminábamos hacia no sé donde. Entramos a un salón y pude ver a los demás, estaban los otros cuatro, Melissa y un par de chicas más, se encontraban esparcidos por todo el lugar, en el gran mueble estaban El pelinegro, Colson, Melissa y una chica que no conozco, al lado de ellos, en el suelo, estaba Marcus con la otra chica desconocida para mí, al fondo de la habitación había un gran ventanal -que se encontraba abierto- y daba a una mini terraza, ahí estaba Aaron sentado en un sofá individual con un cigarrillo entre los dedos y en la otra mano una botella de vodka, miraba hacia afuera distraído.

 

—Este salón lo acogí para las reuniones con mis amigos, es completamente mío —dijo mientras caminábamos hacia los chicos en el mueble.

—Oh, eso es genial —fue todo lo que dije y él sonrió— Hola —saludé a los seis que se encontraban en el sillón.
 

—Hola Molly, me alegra que hayas venido —me saludó Marcus con su típica sonrisa encantadora. 
 

—Y a mí me alegró venir —respondí igual con una sonrisa. Colson me saludó con un movimiento de cabeza y le respondí el gesto con una sonrisa.
 

—¿Quieres? —me ofreció Melissa la botella de vodka.
 

—No gracias.

—¡Oh, vamos! Viniste a divertirte —dijo tratando de convencerme.
 

—Okay, solo un sorbo —dije aceptando la botella.
 

—Eso es, Molly —celebró Andrew cuando tomé de la botella. Me senté al lado de Andrew y me dispuse a charlar con ellos, al frente de nosotros había una chimenea y la llama de fuego era baja, no proporcionaba casi calor lo que era bueno, pues no estábamos en invierno y supongo que la prendieron solo para darle ese toque hogareño e intimo al encuentro. Ellos eran agradables, no eran los típicos ricos y populares que les gustaba humillar a los demás, de hecho eran amables, tampoco digo que sean santos, he captado ciertos toques de arrogancia en sus voces, pero más que presumir cualquier dinero o cosas de valor, eran por sus físicos o personalidades, es tipo; mierda, están buenos y ellos lo saben.
 

Después de divagar un poco en mi mente y dos tragos más de vodka, me levanto y decido ir a saludar a Aaron; quien se ha mantenido solo todo este tiempo desde que llegué, me pregunto porqué no estará la novia aquí con él. No soy la persona más sociable, pero puedo llegar y saludar a alguien normal y después de tres tragos de vodka estoy un poco más relajada.



Moonlight

Editado: 15.09.2019

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