Desvanecer

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4° CAPÍTULO

Había pasado ya un mes desde que el diputado Taylor había contratado los servicios del desvanecedor y tal como éste había prometido, no había ya ningún artículo en el periódico que perteneciera a Klaudia Comanely,  ya nadie recordaba aquello que había escrito y el corrupto Alfonzo Taylor disfrutaba del camino libre hacia la gubernatura del estado.

Valbert había esperado ansiosamente ese día, el día que según su ritual visitaría Bernard pues tenía un gran deseo de hablar con él, así que ese día al terminar su jornada laboral se dirigió a aquel barrio suburbano donde vivía su amigo.

Bernard lo observó desde el pórtico esperando ya su llegada. El anciano hombre se encontraba sentado en una cómoda silla de jardín con una copa de vino. Al bajar Valbert el anciano le dirigió una afectuosa sonrisa. Casi al instante se percató de que había algo extraño en su amigo.

-Bienvenido joven amigo.

-Muchas gracias Bernard, es un gusto verte de nuevo.

-Imagino que una vez más has logrado cumplir uno de tus trabajos.

-Me temo que esta vez no es así.

-¿A qué te refieres?

-No he podido completar mi último trabajo.

-Esto es nuevo en ti. Cuéntame ¿Qué ocurrió? ¿Quién es esta persona que ha logrado eludir tus habilidades y mantenerse aún existiendo?

-No entiendo cómo pudo haber pasado. Mira, lee esto.

Valbert le extendió a Bernard una libreta negra abierta en la última página que había escrito. Se trataba del diario personal de Valbert, con la única página que era capaz de recordar su contenido. El entregar a Bernard esa página y no leerla él mismo era un intento por borrar su contenido de su memoria, un intento que demás estaba decir, era fallido. Bernard comenzó a leer para sí mismo el contenido de aquella página de la bitácora del desvanecedor.

Bitácora de Valbert. Día #1129

No logro comprender qué es lo que me ocurre.

He hecho las cosas tal y como sé que las he de hacer, he seguido todos los pasos que mi maestro me mostró para lograr eliminar a una persona, pero aun así no he podido eliminar del todo a Klaudia Comanely.

A estas alturas incluso ese nombre debería serme indiferente, pero no he logrado que desaparezca, sigue existiendo y por más que intenté no logré cumplir con mi misión.

Nunca había experimentado tal confusión, mi vida entera está en riesgo de no cumplir el trabajo como es debido, pero aún así, no he podido lograr mi cometido.

Debo lograr hacer algo para terminar con mi trabajo.

Aún sin entender qué es lo que ocurre, se despide por hoy Valbert the Banisher.

Bernard, cerró el cuaderno y observó al joven quien se notaba tranquilo, aunque él conocía que en su interior se sentía profundamente perturbado.

-No recuerdo haber oído hablar antes de esta chica Klaudia Comanely, tampoco creo que alguien lo recuerde. ¿Dime quién es o por qué es que no has logrado eliminarla?

-He hecho mi trabajo bien y lo he terminado casi por completo, pero hay una sola persona que no he logrado que la olvide. Yo mismo.

Bernard se mostró con dudas ante tal declaración.

-Me avergüenza lo que acabo de decir. –Comentó Valbert a su amigo. –Pero no he logrado olvidar a esta joven, por más y más que trato de borrarla de mi cabeza no logro hacerla salir.

-Querido amigo, creo que sabes perfectamente de qué se trata y por qué no puedes hacer que ella abandone tu pensamiento.

-Me aterra la idea.

-Aun así, el negarlo no hará que esa razón desaparezca. Valbert, creo que te has enamorado de Klaudia Comanely.

-No tiene sentido. Ella no es la gran cosa, he conocido y he tenido a mujeres mucho más hermosas que ella y no dudo que inclusive haya eliminado a mujeres que son más atractivas que ella.

-El corazón es caprichoso y no da explicaciones. Algo hay en esa joven que cautivó tu mente y tu corazón.

-Esto no debe ser, mi trabajo era eliminarla y ahora me es imposible.

-Descuida, piensa que has hecho bien tu trabajo y si logras mantenerte indiferente por un tiempo creo que no importará si la recuerdas o no. Tu trabajo tiene sólo un desenlace y sabes que no toma mucho tiempo para que la persona eliminada encuentre definitivamente su final.

-Nunca me había detenido a pensar en ello. Dime Bernard ¿qué es lo que les ocurre a los eliminados?



EL PALADÍN

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Editado: 02.05.2018

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