Detrás de la luna

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Soy un cachuate

Odio mi vida.

«Trabajo de mierda, jefe de mierda, sueldo de mierda» Repetí en mi cabeza mientras cumplía con mis labores frente a una computadora.

Eran las 10:00 pm de un sábado, y ustedes se preguntarán ¿qué mierda hacía trabajando?

Les daré un consejo: Jamás se burlen de sus jefes o hagan chistes sobre su situación familiar, pueden llegar a ofenderse.

«Trabajo de mierda, jefe de mierda, sueldo de mierda, trabajo de mierda, jefe de mierda, sueldo de mierda...»

"Soy un cacahuateeee" Resonó por toda la sala, desviándome de mis patéticos pensamientos.

Sí, era mi tono de llamada.
¿Qué? No me miren así, la canción era genial.

- ¿Qué quieres? Estoy trabajando. -  Contesté.

- ¡Mi amooooor! Estoy en un bar con dos chicos riquisímos, son amigos, uno quiere conmigo y no quiero dejar al otro solo, así que pensé en ti. No es que no quiera con los dos, lo que pasa es que dudo que quieran un trío, pero yo sí les daba a los dos, o mejor dicho, dejaba que ellos me den a...

- Cállate, por favor.

- Entonces, ¿no vendrás? El chico que tengo para ti es un rico morenazo, de esos que ves y dices "Hazme tuya, hazme llamarte daddy, dime que soy tu zorra, azótame, ahorca...''

- ¡Dios! Cállate, Danna, enserio.

- Bueno, ¿vendrás o no?

- Me encantaría, lo juro, pero como ya te dije, estoy trabajando, necesito terminar para mañana, y no quiero hacer enojar más a Shrek.

- ¿Qué pasó con Shrek? - Se escuchó como una voz masculina murmuró algo. - Bueno, me cuentas después. ¡Diviértete, mi amor! - Exclamó lo último entre risas.

«Jefe de mierda, jefe de mierda, jefe de mierda, jefe de mierda. ¡Por su culpa no fornicaré con el rico morenazo! Mañana buscaré a su maldita asistente y escupiré su maldito café»

"Soy un cacahuateeee"

- ¿Qué sucede, Liam?

- Esscucha. - Con solo pronunciar esa palabra yo ya sabía que estaba ebrio. - Tú, yo, una botella de tequila y un montón de zorras baratas. - Guardó silencio un momento. - Olvida lo de las zorras baratas.

¿Por qué siempre me pasaba eso mientras estaba ocupada? Pero claro, cuando estaba libre ni un alma me invitaba a salir.

- Lo siento, Liam, estoy trabajando, pero enserio me gustaría ir a ver esas zorras contigo.

- Olvidalo, ¿quieres? Olvidé que eras una chica. No, olvidé que eras hetero.

- Oh cariño, estás demasiado ebrio.

- No me digas cariño. - Dijo en un leve sollozo. - Mamá me llama cariño. Oh, como estraño a mamá.

- Oye, no te pongas así.

- ¡¿Que no me ponga así?! ¡¿Cómo quieres que no me ponga así?! Es que mamá me lo dijo. Ella me dijo que me quedara en el pueblo, ella tenía razón, la ciudad no es para mí. ¿Sabes qué? Mañana volveré, mañana iré y abrazaré a mamá. Mi mamá...

Y sí, estaba llorando.

- Liam, ¿recuerdas cómo llegar a casa?

- ¿Te refieres al cielo y regresar a casa con mi creador? Bueno, muriendo o algo así.

- ¿Recuerdas como volver a casa, a tu casa aquí en Los Angeles?

- Para serte sincero, ni siquiera recuerdo quién eres tú.

- Santo Jesús... ¿sabes dónde estás?

- En este momento no. Creo que ya estoy en la adultez, pero me siento en la adolescencia aún.

- Un lugar físico, Liam.

- Estoy en un bar, hay gente, y musica, y mucho, mucho alcohol, ah, y también hay una chica linda que no deja de mirarme.

- ¡Oh, por supuesto! Ya sé dónde estás.

- ¿Enserio?

- No, imbécil. Puede ser cualquier bar. ¿Puedes preguntarle a alguien?

- ¿Liam? - Hablé cuando pasaron cinco minutos y él no respondía.

- ¿Ams?

- Sí, estúpido.

- ¡Qué gusto hablar contigo! ¿Cómo va todo?

Golpeé mi frente con mi mano y suspiré.

- ¿Dónde estás, Liam? Dame un nombre.

- Oyeee, ¿dónde esstamos? - Preguntó a alguien y hubo un corto silencio antes de volver a escuchar la voz de Liam - Sí, ya sé que en el planeta tierra, pero en qué lugar en concreto. - Silencio... - Sí, sé que es un bar, pero el nombre del bar. - Otro silencio. - No, no quiero drogas, quiero el nombre del... ¿qué clase de drogas?

- ¡Liam, no! ¡Oye!

Grité, pero ya era tarde, él ya había colgado y seguramente para consumir Dios sabe qué.

Miré al techo y consideré mis opciones: Buscarlo y llevarlo a casa. Mmm, esa opción no me convencía, no me gustaba lidiar con borrachos, aunque Liam borracho era muy gracioso. Si cuando estaba sobrio era estúpido, ya se imaginarán como era con alcohol en la sangre.

La segunda era quedarme ahí e ignorar que mi mejor amigo, ese que sostenía mi cabello cuando vomitaba de la ebriedad, el que me daba sopa cada vez que estaba enferma y se quedaba conmigo en casa a ver maratones de Bob Esponja, estaba expuesto a un montón de problemas y que seguramente mientras yo pensaba esto, él se estaba inyectando heroína.

- Maldita sea.

Intenté llamarlo y no fue hasta la sexta vez que respondió.

- ¿Liam?

- No, yo soy Baaaatman...

- Liam, ¿dónde estás? - Dije lentamente, para ver si así me entendía.

- En... En Zeus.

- ¿Estás en Zeus?

- Sí, Zeus... No lo sé. ¿Hades? Sí... en Apolo.

Oh Dios mío, estaba peor que antes, le costaba muchísimo pronunciar las palabras y se demoraba mucho tiempo entre palabra y palabra.
Antes por lo menos decía cosas coherentes.

Bueno, solo un poco coherentes.

¿Apolo? ¿Zeus? El pobre estaba demasiado ebrio, ¿qué tenían que ver los Dioses? Oh, esperen...

- ¡Ya sé! ¡En el Olimpo! ¡Estás en el Olimpo!

- ¿Enserio? Wow, ese lugar es muy caro.

- Quédate ahí donde estás, ¡no te vayas a mover!

Manejé hasta el bar, y por supuesto, un sábado por la noche era imposible que el tráfico estuviese calmado, así que me demoré más de lo que creí.
Pero ese ya no era el problema, el problema era que no sabía dónde estaba Liam.

Miré todo el lugar desde la entrada y algo llamó mi atención: el chico encima de la barra haciendo striptease.



Emigubler

#5174 en Novela romántica

En el texto hay: tragedia, dolor

Editado: 04.10.2019

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