Detrás del antifaz

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La redención inesperada.

-Sal ahora mismo Nella…o voy a entrar yo.- La voz ansiosa de Greta se escucha detrás de la puerta.

Sonreí y alise la falda de mi vestido antes de mirarme al espejo. Si alguien me hubiera dicho hace unos meses que me encontraría haciendo esto, rompería su nariz. Aquella tarde hace cuatro meses, después de leer el mensaje que el padre de Noah le habia enviado hable con él, le dije lo que sentía y que deseaba casarme. Al principio me miro confuso y puso excusas extrañas, pero el brillo de sus ojos cuando comprendió que hablaba en serio me hizo ver que habia hecho lo correcto. Después de un festejo íntimo y sensual, decidimos tomarlo con calma y organizar todo a nuestro gusto y ahora nos encontrábamos solo a dos semanas de nuestra boda.

Estaba feliz por ello y ahora que miraba mi hermoso vestido de novia mi corazón estaba a punto de estallar. No habían sido meses fáciles, comencé a asistir al psicólogo días después de lo que paso con Ian, cuando Noah descubrió que no dormía por miedo a que los recuerdos me asalten. Podía decir que estaba mejor, pero todavía faltaba mucho para que Jean Paul me diera de alta y estaba bien con eso, al menos ya podía dormir sin la ayuda de pastillas.

Con mis padres me habia peleado ni bien me entere de su trato con los Parker y si no fuera por la noticia que trajo mi hermano de su luna de miel estaríamos sin hablar aun. Giorgio volvió con un niño debajo del brazo, o mejor dicho en el vientre de su flameante esposa al menos por unos cinco meses más. Al principio me enoje, habia dejado a su suerte a su primogénita y a la madre, quien era mi mejor amiga, y ahora estaba más que feliz por el futuro heredero pero, con el correr de los días y las charlas con mi hermano, entendí que él también tenía derecho a rehacer su vida a pesar de sus errores y que aunque no lo asumiera, le dolía todo lo que habia pasado con Greta y Rubí. Además, puso de su parte disculpándose con Greta por todo lo que habia sucedido y conmigo por no estar ahí como lo tendría que haber estado un hermano. Por otro lado, con lo que respecta a Rubí aún no teníamos noticias sobre la tenencia, y eso me mantenía impaciente. Los Parker venían aplazando la firma de los papeles y se me estaba agotando la paciencia.

-No me importara verte en ropa interior bella Nella.- La voz de Igor me volvió al presente y con un suspiro salí del vestidor para exhibir la maravillosa creación de madame Louisa.

La expresión de mis amigos era digna de una foto y no pude evitar reír, yo también habia quedado sorprendida cuando lo vi por primera vez. El escote corazón daba inicio a un corsé de encaje que se ajustaba hasta los muslos, la falda era corte sirena con una pequeña cola. Era como tal y como lo habia soñado.

-Estas hermosa amiga.- Los ojos de Greta estaban llenos de lágrimas.

-Si no estuvieras enamorada de ese idiota, te raptaría y nos casaríamos en Las Vegas. 

Las emociones se mezclaron, las risas llenaron el lugar pero las lágrimas comenzaron a caer de nuestras mejillas. Igor abrió sus brazos y fiel a nuestra tradición, nos unimos a su abrazo. Si bien estaba feliz por la boda, extrañaba a mi prima, y las cosas con Noah habían estado tensas esta última semana. Estaba distante y su humor era un infierno, vivía en la empresa y si no estaba ahí se encerraba en el despacho de casa y no salía hasta que estaba dormida. Habia intentado hasta lo imposible por llamar su atención  o mínimo que me contara que estaba ocupando su mente, pero eso solo desataba su fastidio. Habia pensado cancelar la boda, pero decidí no hacerlo… lo amaba y quería pensar que todo se iba a solucionar.

El sonido de mi celular interrumpió nuestro momento de ternura y nos separamos para que pudiera ver de qué se trataba.

Nella, necesito hablar contigo. Te espero en casa. Papa.

El mensaje de mi padre me resulto extraño, pero por algún motivo tenía la urgencia de verlo.  Con cuidado (y ayuda de los chicos) me saque el vestido, lo guarde en la bolsa y le pedí a Igor que me alcanzara a la casa de mis padres. Al principio dudo, pero accedió a regañadientes.

Cuando llegue a la que habia sido mi casa, me despedí de los chicos y de mi vestido ya que lo iba a guardar Greta en su casa y de manera cautelosa me dirigí a la puerta. Una muchacha que no reconocí abrió, y después de un amable saludo pase al comedor, un aroma delicioso perfumaba el ambiente y se oían risas desde alguna parte de la enorme mansión. Con pasos silenciosos, subí hasta el estudio de mi padre y golpee suavemente la puerta para luego entrar con su autorización.

Mi padre se encontraba sentado tras su escritorio leyendo unos documentos. Levanto la cabeza cuando escucho la puerta cerrarse y con una dulce sonrisa me invito a tomar asiento.

-Nella, hija, gracias por venir.- debía admitir que extrañaba su ronca voz. .- Tengo que hablar algo muy importante contigo.

Su semblante se tornó serio y simplemente pude tragar y asentir para que hablara.

-Voy a pedirte que no me interrumpas.-dijo suavemente.- Sé que no fui un padre ejemplar, ni cerca estuve de serlo y me arrepiento todos los días.- suspiro y la tristeza lleno sus ojos.- También sé que no voy a poder remediar todo el daño que te hice, ni a ti ni a tanta otra gente. Pero…- abre el cajón de su escritorio, saca un sobre madera de él y me lo entrega.-  creo que es hora de empezar a poner las cosas en su lugar y esto es lo primero que debo hacer.



ChicadePapel

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En el texto hay: traicion, desamor y amor, familia y amigos

Editado: 22.04.2019

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