Detrás del antifaz

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La ultima noche.

-Hasta que llegas Nella, Diego ya tiene la comida lista.- El regaño de Greta quedo opacado por el grito de Rubí, quien vino corriendo a mi encuentro ni bien abrí la puerta del departamento.

-Ya llego por quien lloraban.- Respondí sonriendo mientras tomaba a mi sobrina en brazos y escuchaba atentamente lo que habia hecho en mi ausencia.

Cuando entramos a la cocina, efectivamente Diego estaba terminando de preparar el almuerzo mientras que Igor ponía la mesa, una escena digna de admirar. Diego… no podíamos estar más agradecidos con él, cuando se enteró de que su primo necesitaba un lugar donde quedarse en España nos abrió la puerta de su casa  sin pensarlo dos veces y se llevó un gran premio a cambio, el corazón de Greta y Rubí.

Tomamos asiento en nuestros lugares para disfrutar la especialidad de la casa: la paella. De inmediato las conversaciones comenzaron a llenar el silencio y vinieron acompañadas de risas y bromas. Diría que lo extrañaría cuando partiéramos, pero la realidad es solo cambiaría el lugar, porque Diego vendría con nosotros y nuestra pequeña familia seguiría intacta.

-¿Están listos para despedir Marbella como se debe?

-Claro que sí, salimos pocas veces y todo debido a la señorita y su reposo.- Respondió Igor a su primo, pero dirigiendo su mirada a mí.

Levante mi dedo medio y recordé como fue que terminamos en el hospital a los pocos días de haber llegado.

Me habia desmayado mientras estábamos de compras con los chicos y preocupados al ver que no reaccionaba, me llevaron al médico quien luego de un chequeo general, determino que era solamente estrés y me dio unos días de reposo. Luego de ese pequeño flashback, continuamos conversando y riendo como siempre y yo me tome un momento para observar la escena. Estaba más que feliz de que la vida nos encontrara juntos y no lo cambiaría por nada del mundo.

 (***)

-¿Es normal que sienta culpa por haber dejado a Rubí con doña Rosa?

Sonrió con cariño desde el asiento trasero. Habíamos dejado a la niña con la vecina de Diego, Rosa. Ella nos habia adoptado ni bien la conocimos y se habia encariñado demasiado con la pequeña. Cuando quise responderle a mi amiga, me di cuenta que habíamos llegado y toda conversación quedo truncada.

Nos encontrábamos en un boliche de moda que habia sido inaugurado hacia poco y pasamos sin la necesidad de hacer la exagerada fila gracias a los contactos de Die. Teníamos un lugar privilegiado en el VIP y una vez dentro no tardamos mucho en perder a Igor entre la multitud de mujeres españolas.

-Voy a buscar algo para beber, ¿Qué van a querer?

-Un daiquiri para mí, un gin tonic para Nella.- Respondió Greta a la pregunta de su chico dejando un pico en los labios.

No espero a que le dijera nada y me mando a callar provocando que me riera con ganas. Verla bien con Diego me hacía feliz, eran el claro ejemplo de que no importa el tiempo que lleves conociendo una persona, siempre y cuando sea la indicada. Sin esperar más la arrastre a la pista para movernos al compás de J Balvin, necesitaba despejarme un rato. Hace una semana me habia llegado por correo la invitación a la boda de Noah, que seria mañana. Y a la que por supuesto, no iba a ir. Todavía dolía como si hubiera sido ayer.

Una mirada sobre mi espalda hizo que saliera de mis pensamientos y cuando gire en busca de ella, me encontré con unos penetrantes ojos que no perdían detalle de mis movimientos. El magnetismo que se generó entre ambos me incito a mover mi cuerpo mi cuerpo de manera más sensual y comencé a bailar para mi admirador, estoy segura de que él lo noto porque una sonrisa predadora se dibujó en su rostro semi oculto por las sombras.

-Tome bella dama.- Diego se interpuso en mi atractiva visión, haciendo que perdiera la concentración y tuviera que sostenerme de su brazo para no caerme. - ¿Te encuentras bien?

Asentí, pero comencé a buscar nuevamente a mi contrincante de miradas sin éxito. Decidí no darle demasiada importancia y disfrutar de la noche que recién comenzaba aunque no pudiera sacar su intensa mirada de mi cabeza.

 

No sabía qué hora era, ni cuanto habia tomado, pero necesitaba de manera urgente ir al baño antes de hacerme encima. Me di vuelta buscando a mi amiga, pero al ver que estaba en medio de un fogoso beso con Diego, decidí no interrumpirla total serian solo unos minutos. Camine esquivando cuerpos sudorosos y manos atrevidas hasta que llegue a la fila del baño de damas que para mi suerte, no era muy larga. Mientras esperaba, me puse a pensar en mi magnético admirador. Lo habia buscado sin éxito toda la noche, pero de solo recordar el fuego con el que me miraba una electricidad me recorría el cuerpo. Cuando me quise dar cuenta ya era mi turno por lo que descargue todo el líquido, arregle un poco mi maquillaje y cabello y lave mis manos antes de salir nuevamente.  Aunque por supuesto no contaba con chocar contra una muralla humana.

-¿Estas bien?- pregunto el dueño de los brazos que me sostenían evitando que me cayera. Al levantar la cabeza, me encontré con esos ojos que habían quedado en mi mente y que ahora podía apreciar, eran negros como la noche.

Las palabras no me salían y eso pareció resultarle gracioso, ya que una hermosa sonrisa socarrona se dibujó en su rostro. Me ayudo a enderezarme y sin quitar su brazo de alrededor de mi cintura dijo:



ChicadePapel

#495 en Joven Adulto
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En el texto hay: traicion, desamor y amor, familia y amigos

Editado: 22.04.2019

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