Detrás del antifaz

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Una llegada inesperada.

Cuando éramos chicos, Igor y yo, hicimos un pacto.
Desde que pudimos razonar ( y antes también) se sabia que nuestros matrimonios iban a ser "arreglados". Nuestros padres, no iban a permitir que nos casáramos con alguien "socialmente inferior" por lo que no les importaba quien era nuestra pareja siempre y cuando, fuera de su circulo. 
Con tan solo 8 años, habíamos prometido que, si a los 30 seguíamos solteros, nos íbamos a casar formalmente. Pero.. si antes de los 30, a alguno lo querían obligar a casarse con alguien que no deseaba, nos íbamos a escapar y casarnos a escondidas. 
Redactamos un contrato, como solo dos niños de 8 que viven rodeados de documentos pueden hacer, lo firmamos y cada uno guardo una copia.

Justo ahora, sentada en el piso de mi habitación, estoy leyendo eso mientras debato que vestido ponerme. Greta se había ido a primera hora para hacer lo mismo.
Es sábado y el cumpleaños de un socio de mi padre. No deseaba ir, pero los chicos iban a estar e íbamos volvernos temprano. 
Estaba cansada de esta vida de lujos y restricciones. Ni siquiera podía estudiar lo que verdaderamente me apasionaba porque no encajaba con el prototipo de familia que mi padre esperaba. Lo había enfrentado, claro, pero a cambio me había quitado todo el apoyo económico para estudiar, prometiendo que el iba a dármelo solo si estudiaba leyes. 
Estaba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando alguien toco la puerta y paso.

- ¿Lell?- Preguntó el pequeño Romeo, mientras se acercaba a mi abrazado a la jirafa con la que dormía.

Romeo. Mi hermanito menor, con solo 5 años era mi persona favorita en el mundo, por él haría cualquier cosa, incluso obedecer a mi padre sin chistar.

- Ven aquí, pequeño mutante- Dije mientras abría los brazos, invitándolo a que se sentara sobre mis piernas. - ¿Porque esa enorme sonrisa? ¿Nana te regalo un libro nuevo?

- No jajaja - Dijo escondiendo su cara tras sus manitos. - Gio viene a casa.-

Giorgio Katsaros. Mi adorado hermano mayor. Se había ido a estudiar y manejar las empresas de la familia al extranjero, solo para contentar a nuestro padre. Dejo acá, no solo a sus hermanos menores, si no que a sus sueños y al amor de su vida. Greta y el mantuvieron un romance secreto por años, hasta que el señor Katsaros los descubrió y tomo "las medidas necesarias". Mi mejor amiga quedo destrozada y mi hermano se fue sin mirar atrás para no perder la herencia.

-¿En serio pequeño? Eso es excelente- dije abrazándolo para esconder mi cara de sorpresa. - Tengo algo para ti...- Lo deje sentado en el suelo y me dirigí a mi vestidor. Saque un pequeño paquete y se lo entregue.

-¿Que es....? GRACIAAAAAAAAAS LELII!!!- me respondió después de haber roto el envoltorio y descubrir el libro ilustrado de "Harry Potter y el cáliz de fuego". Rorro amaba los libros y los coleccionaba, nana o yo se los leíamos hasta que se los sabia de memoria. Corrió a abrazarme y me lleno de besos. Lo amaba, era el amor mas puro que había conocido.

Un carraspeo nos interrumpe, y vemos a mi madre en el marco de la puerta observándonos con los ojos llenos de lágrimas.

-Lamento interrumpir su momento mis ángeles, pero es hora del baño de Rorro y tu Leli tienes que comenzar a arreglarte.- Camine con Romeo en brazos y abrazamos a la mujer que nos dio la vida. Si Giorgio estaba de vuelta en casa, ella iba a ser la mas afectada.

(...)

Eran las 7 de la tarde y estaba terminando de arreglar mi cabello mientras escuchaba Reckless serenade, de los Artic Monkeys. El vestido que había elegido ya se encontraba sobre la cama. Solo llevaba puesta mi bata azul de ceda , medias y tacones. Tenía los ánimos por el suelo, mis padres habían estado particularmente insistentes en mi asistencia a este evento y presentía que había un motivo oculto tras ello y que, por supuesto, no me iba a gustar.

Justo cuando terminaba de hacer la última onda en mi largo cabello, tocaron la puerta de la habitación. Antes de pararme, me observo en el espejo, había hecho un buen trabajo con mi maquillaje, teniendo en cuenta que eran pocos los eventos en los que me dejaban hacerlo. Mis ojos claros resaltaban gracias a la sombra oscura que había colocado en ellos y el toque final iba a ser el magnífico labial rojo cereza que me había traído Brina de su último viaje a Italia.

Dirigí mis pasos hacia la puerta, segura de que debía ser mi madre para inspeccionar que todo estaba en orden y que no me iba a rebelar haciendo una de las mías. Abrí la puerta sin mirar realmente y me di la vuelta para terminar de arreglarme mientras decía:

- Todo esta bien mamma, ya te dije que no iba a tomar somníferos para evitar ir o ponerme una minifalda y escapar por la ventana.- Una risa ronca y masculina, que claramente no correspondía a la matriarca de la casa resonó en el cuarto, provocando que me diera vuelta inmediatamente. Como había estado aplicándome perfume, no había distinguido su característica fragancia y estaba tan enfurruñada con el evento para darme cuenta de que no se había sentido el taconeo de mi madre siguiéndome al entrar. - Gio -fue lo único que pude susurrar antes de que sus brazos me envolvieran y mis lágrimas amenazaran con arruinar mi "obra de arte".



ChicadePapel

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Text includes: traicion, desamor y amor, familia y amigos

Edited: 18.01.2019

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