Detrás del antifaz

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Un mal presentimiento.

*Zafiro*

Durante toda la semana había estado pasando mis tardes con Jade. No se había tomado muy bien la noticia de su embarazo y menos después de la reacción del padre del bebe. La única que estaba al tanto de la situación era yo, ni sus padres lo sabían. 

Siendo sincera, estaba preocupada. Si bien los primeros días había estado sumida en una fuerte depresión, no se quería levantar de la cama, no comía nada y había pasado parte de enferma en la oficina, pero desde el jueves había cambiado radicalmente, había vuelto al trabajo, comía por dos y estaba radiante. Algo la había hecho cambiar y tenía un mal presentimiento. 

Toque el timbre de la casa con el codo y apareció por la puerta una Jade con cara de dormida, rascándose la cabeza.

-Buenas tardes dormilona. Traje para merendar - Dije levantando las bebidas de Starbucks y la bolsa con muffins.

-Eres la mejor prima del puto mundo- Dijo tomando los cafés y abrazándome con su mano libre mientras me arrastraba al interior de la casa.- Mis padres no están, salieron de compras así que tenemos la casa para las dos solas.- Dejo las cosas sobre la mesa de la cocina y se subió a ella. 

-Ya bájate de ahí niña- Dijo una voz de fondo. Al darnos vuelta, vimos a Carmella, la nana de Jade. 

-Oh bella nana, déjame sentarme en mi sillón real- Puso cara de pollito mojado y provoco que ambas estalláramos en risas.

-Solo porque tus padres no se encuentran, si se enteran... de patitas a la calle....- Al pasar a mi lado, beso mi frente- Buenas tardes pequeña.- Carmella había pertenecido a esa familia desde hacia años, y siempre fue un amor con nosotras. Nos malcriaba siempre que podía y cuando no estaban mis tíos, era quien arreglaba nuestras travesuras antes de que regresen. 

Nos sentamos a merendar. No teníamos mucho tiempo, nos habían contratado para una fiesta de disfraces en un gran salón de fiestas y teníamos que prepararnos. Entre risas y charla, había pasado el tiempo y cuando nos dimos cuenta, escuchamos abrirse la puerta de entrada. 

La madre de Jade estaba entrando a la cocina cuando se dio cuenta de mi presencia y no dudo en correr (como pudo con sus enormes tacones) a saludarme. Cuando venia, ni ella ni su marido estaban por lo que hacia mucho que no nos veíamos. 

Después de conversar un rato, algo que sentí muy tenso por el secreto que escondíamos, subimos a al habitación de mi amiga y mientras ella se duchaba yo me acosté en su cama para ver un rato la tele. Mientras acomodaba la almohada, divise debajo de ella un cuaderno abierto y mi nombre coronaba la primer pagina. La curiosidad me gano y quise comenzar a leer, pero antes de que pudiera hacerlo, sonó la puerta del baño y acomode todo rápidamente. 

-Bueno bueno , es hora de arreglarme el cabello.- dijo Jade, a quien había apodado Campanita los últimos días, sentándose en tu tocador.

-Bien cariño, este es mi pie para retirarme- dije poniéndome de pie y besando su cabeza. Acordamos encontrarnos en el lugar a las 23. 

Camine hasta mi casa, y cuando llegue no había nadie. Subí, y me duche rápidamente mientras pensaba en la carta que había encontrado en el cuaderno, porque si, era una carta y me daba mala espina. Luego de programar la alarma para que me de tiempo a arreglarme y caí rendida.

(...)

Me encontraba apoyada una barra lateral mientras observaba todo con detenimiento. Por suerte, estaba escondida de la vista de la mayoría. El lugar estaba a estallar de ricachones disfrazados, las fiestas de Halloween de esta gente eran un lujo. Antes de llevarme la copa a la boca, unas manos se posan en mis ojos por encima del antifaz. Reconocería ese perfume en cualquier lugar, mi querida Rubí ya estaba lista. 

-Vamos querida, ya es hora.- Susurró en mi oído. Sacó las manos y giró mi banqueta quedando enfrentadas. 

-Vamos entonces.- Dije dejando un pico sobre sus labios. Era un juego típico entre nosotras, confundía aun mas a las personas sobre nuestras identidades. 

Visualice a Jade y Amatista al costado del escenario improvisado. Eramos fáciles de reconocer, nuestras enormes alas negras se distinguían desde una gran distancia. Nos acercamos a ellas lentamente, este era el último evento antes de unas merecidas vacaciones para nosotros. 1 mes libre. Oro puro. Antes de llegar hasta las chicas, alguien se interpone en mi camino y reconozco a ojitos lindos, el amigo del idiota de Kellian. Me mira fijamente a los ojos y antes de poder decir algo, aparece Hades pasando un brazo por mi cintura y me saca de ahí de inmediato. 

-Sabes que no pueden reconocernos. ¿En que piensas cuando te lo cruzas? ¿Eres consciente del riesgo al que nos expones a todos, Zafiro? Él nunca va a ser para ti y lo sabes.- Dijo apretando su agarre y resaltando mi nombre falso. 

-Lo se Hades y ya suéltame que me lastimas.- Dije forcejeando por soltarme, ya no me gustaba nada su actitud y estaba haciendo lo posible por no estallar ahí mismo.

-¿Todo bien, cielo?- Habíamos llegado a donde estaban los chicos y Thanos habia hecho su heroica entrada.... otra vez. 

-Si, vamos que ya es hora.- Dije dando un beso en su mejilla y tomando mi lugar junto a las chicas. 



ChicadePapel

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Text includes: traicion, desamor y amor, familia y amigos

Edited: 18.01.2019

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