Devorador de Emociones

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El Despertar, Cuarta Parte

     No podía ver nada, solo escuchaba susurros cerca de mi oído, alguien me llama con una voz muy suave y pausada, mi cuerpo se sentía pesado, estaba cansado pero la voz era insistente y llamó mi atención, abrí los ojos y aun permanecía en la oscuridad, sabía que estaba dentro de la jaula, podía adivinar su silueta entre las sombras y las luces que entraban por los pequeños ventanales del hangar. No tenía la certeza de cuánto tiempo había dormido pero me sentía más ligero, apreté mis manos un par de veces y note cierta diferencia, frote mi rostro y me senté en la cama, no podía más que escuchar aquel susurro que me llamaba, me levanté e intenté adivinar de donde venía aquel susurro, no era mucho lo que podía hacer dentro de la jaula, pero justo en el marco de la cama que estaba soldada al suelo había un interruptor que encendía la lámpara que tenía en la parte más alta de la jaula, no sirvió de mucho, ahora podía ver con claridad lo que había dentro de la jaula, pero afuera… todo estaba sumido en las sombras.

  • ¿Hay alguien ahí? – Dije en voz alta mirando en dirección al habitáculo.
  • Aquiles – Dijo de nuevo aquella voz femenina, me resultaba familiar.
  • ¿Quién anda ahí?

Sus manos se apoyaron en la jaula rodeando los barrotes con sus dedos, me miró sonriente al otro lado de la jaula, Ivanna me miraba de arriba abajo, Parecía alarmada, giró rápidamente la cabeza hacia atrás y volvió a mirarme.

  • ¿Estás bien?
  • Sí, pero… ¿qué sucede?

En ese momento se escuchó claramente una explosión fuera del hangar, algo grave estaba pasando.

  • ¡Tenemos que irnos, rápido! ¿Dime como se abre esta cosa? – decía Ivanna mirando los barrotes.
  • Hay una palanca en el panel ¿Dónde están los demás?
  • Se fueron a ver – Dijo Ivanna corriendo al habitáculo.

Luego de un par de minutos Ivanna logró abrir la jaula, caminé hacia la habitación, encontrándome a Ivanna saliendo de ella. Trotó hasta mí y me abrazó por el cuello con demasiado entusiasmo, me pareció extraño.

  • Hey - Le dije abrazándola de vuelta – Estoy bien… eso creo.
  • Pensé que habías muerto cuando vi que caíste al suelo.
  • Aun así aquí estoy.

Se separó de mí un instante y me tomó con ambas manos de las mejillas, mirándome a los ojos, no estaba actuando como siempre, algo pasaba pero no podía saber qué. Algo llamó mi atención, allá donde estaba la puerta del cuarto de control se asomaba una mano en el suelo.

  • ¿Qué es…?

Y mis palabras fueron calladas por un beso que recibí de improvisto, con los ojos abiertos de par en par solo pida sentir los labios de Ivanna pegados a los míos, fue suave, apurado al principio la sensación se apoderó de mi cuerpo, cerré mis ojos y la tomé de la cintura, sentí el deseo aumentar en mi cuerpo e Ivanna abrió la boca al tiempo que su lengua y la mía comenzaban a explorarse, era explosivo, una sensación de lujuria que… ¿qué?

Un dolor agudo laceraba mi abdomen, abrí los ojos y los de Luisa me dieron la bienvenida, ya era demasiado tarde para hacer algo. Cuando miré hacia abajo encontré el cuchillo justo bajo mi costillar derecho, la mano de Luisa sostenía firmemente el mango de color negro con su uñas pintadas de rojo, soltó el cuchillo suavemente y lo dejó ahí donde lo enterró. Me empujó hacia atrás y yo di dos pasos por la inercia antes de dejarme caer en el suelo, mi cuerpo se había vuelto pesado, por más que intentaba levantarme de nuevo mi cuerpo no reaccionaba.

  • Lo siento – Dijo Luisa caminando a mi lado, podía escuchar sus tacones mientras miraba al suelo en dirección al cuarto de control, intentaba reconocer de quien era la mano que sobresalía del marco de la puerta. Era Brenda; Maldición.

Lo único que pude hacer fue sonreír, intentando no reírme por el dolor que sentía en el abdomen. Ira sentía tal vez, pero mi cuerpo era incapaz de expresarla, intentaba levantar la mano para llevarla a mi abdomen pero mis músculos no respondían.

  • ¿Sabes por qué me sorprendiste verdad? – Le pregunté dejando de intentar en vano levantar mi mano.

- La viste a ella - Respondió

  • Si – Susurré – A pesar de todo la sigo viendo a ella.



AquilesRGMora

Editado: 23.01.2019

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