Diario de Maik

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2009

Tres años. Y siento que el día de ayer apenas fue cuando Maik era un cachorrito. Hoy esta enorme. Y mi hijo todavía sigue siendo un pequeñin.

La semana pasada sucedió la peor catástrofe, lo que más temía... una serpiente en el patio.

El patio de mi casa es muy amplio, pero conecta con el bosque exterior de donde se encuentran animales feroces muy peligrosos.
Por ello, mantengo enrejada una hectárea cuadrada a toda la redonda, valga la redundancia.

Pero ese día, esa serpiente pasó por dos rejas muy finitas. Algo abiertas. Que no logré arreglar por pereza.

Hacerlo siempre es trabajo de todos los días. Y encontrar varios imperfectos en las mismas, al paso de los años. Es muy normal.

Lo que era desastroso. Es que mi niño se encontraba en el patio y por ende... cerca de esa serpiente.

Yo fui de salida con un gran tubo metálico puntiagudo directo a despedazarla. Pero me encontraba muy lejos de mi hijo.

No lograría llegar ni porque corriera en pique, como en mis mejores años. Sin embargo para mi desconcertante asombro, salió disparado como un león, Maik.

Decidido a terminar con la serpiente, corrió como un ferrari con la furia incontenible de un toro

Decidido a terminar con la serpiente, corrió como un ferrari con la furia incontenible de un toro.

Y antes que la serpiente se acercará a mi niño, la logró morder del cuello y partió corriendo a llevársela muy lejos del patio.

Tiempo después le apartó los dientes del cuello. Y ladró muy fuerte. Casi al punto del pitido de un carro.

Luego de escuchar a Maik. La serpiente se marchó despavorida. Devolviéndose en dirección al bosque hacia su hábitat natural.

Maik había salvado a mi niño.

Era un héroe.

No lo podía creer.

Mi hijo y yo salimos corriendo a buscar a Maik para darle las gracias y a ver si se encontraba bien y lo estaba. Aunque algo cansado del esfuerzo monumental que hizo para ahuyentar a la serpiente.

Gracias a Dios mi hijo y Maik están bien, que alivio... ¿que sería de mi niño, si Maik no estuviera con nosotros?

Me acerque a Maik y le di las gracias acariciándole la cabeza como siempre lo hacía.

Él solo movió la cola de un lado para otro, marchándose a paso lento por los alrededores del patio. Como un ángel guardián...

Recordándome tanto a mi Toby...

Que gran perro tengo a mi lado... junto con mi familia.



Eduardooo96

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En el texto hay: amor, amistad, caninos.

Editado: 22.04.2018

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