Diario de un apasionado

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Día 8

Era una jodida tentación 

y lo sabíamos

porque en el día

eramos ajenos uno del otro

pero en las noches, cuando el sol se escondía

las sabanas dejaban de estar frías 

fuera tu cama o fuera la mía...

 

Sea amor o deseo,

lo peligroso lo volvía placentero. 

 



C. Moreno

Editado: 25.08.2018

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