Días cuentos cortos

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Capítulo 21 El pulso del fuego

Mundo 99, 8 de noviembre del 2056.

FYnal

La ciudad sin nombre se extendía en toda la orilla del lago, un gigantesco puente con pilares colapsados, todos en dirección a una penumbra, negándole completamente la vista a cualquier mirada extraña. La ciudad dejaba ver una decadencia de días dorados, las grandes construcciones en oro se extendían por los caminos, en cada ventana, en cada portal adornado en oro. Las plantas se extendían en una capa de moho por kilómetros ocultando parte del camino. Las estatuas colosales de sus antiguos gobernantes eran rostros petrificados sin cuerpo o manos atravesando las construcciones, caminos y plazas al mismo tiempo.

El viento ondeaba una figura en lo alto de un puente, su rostro estaba cubierto sobre algunos cuantos harapos. Mientras extendía sus brazos para sentir la fuerte briza que movía poco a poco su cuerpo. Las grandes estructuras son tan fáciles de distinguir, los detalles en los caminos y los símbolos kilométricos que hacían figuras eran hermosos como un conjunto. En un instante dejo de recorrer los grandes y monumentales paisajes para concentrar su mirada en una pequeña pancha negra en el horizonte.

A dos kilómetros a la distancia un grupo de exploradores se encontraba preparando un campamento de avanzada de un gremio menor.

—¿Dónde estará Lirik2? —. Pregunto una jugadora con uniforme verde, su armadura un complejo de pechera, rodilleras, coderas y un escudo atado a su brazo izquierdo. Su rostro joven denotaba una edad de 17 años.

—No lo sé, fue a buscar agua al lago hace unos años—. Su voz denotaba una gran burla. Respondió un hombre de 20 años, mientras cargaba un gran tronco. —Tal vez debí ser yo quien fuera por el agua.

El grupo de veinte jugadores se repartían los deberes de comida, casería y campamento.

A unos cuantos kilómetros se encontraba otra porción, con una armaduras verdes y escudos plateados tres jugadores ondeaban un estandarte color rojo y verde, el águila se posada con tres flores peculiares.

—Oye Berik3, ven aquí—. Los ruidos de sus voces eran molestos.

—No hemos encontrada nada? — decía el jugador más alto, Berik3. Su armadura verde con gris oscura era la típica de un jugador tanque, sin casco dejando ver sus toscos rasgos.

—Debimos quedarnos para construir el campamento o recoger el agua—. El jugador más delgado comenzó a refunfuñar a cada paso mientras caminaba. Su armadura verde con rojo no tenía una protección blindada. Solo algunos refuerzos de piel gruesa.

—No encontramos nada, debemos regresar para apoyar a los pescaderos—. El jugador con el equipo más complejo comenzó a hablar, su armadura, aunque intento pintarla de los colores de su gremio, fracaso vilmente, pintar piel fosilizada de dragón es muy complejo si no tienes los elementos adecuados, pero a pocos le importaría ir caminando como un tonto si así fueras el único sobreviviente.

No se habían dado cuenta que alguien los acechaba, seis patas muy ruidosas, si no fanfarroneas, se estaba acercando ágilmente. Su respiración se volvió brusca en los últimos momentos, sus poderosas patas se extendían con velocidad. El piso se desplomo en una cortina de humo ante los pies de la bestia, ninguno de los tres guerreros se percató hasta que escucho la explosión. Los tres voltearon, trataron de desenfundar, la resiliencia de la bestia fue imponente, apenas un parpadeo ante la sorpresa.

La garra afilada devasto la cara del caballero tanque, arrojándolo por los cielos, sus poderosos colmillos se cerraron en la armadura de cureo de uno de ellos, apenas el ataque del caballero de la armadura mal pintada respondió. Su espada se detuvo en una de sus garras, su fuerza fue monumento al ver que detuvo su ataque. Eran tan sólo unos novatos en este mundo, termino por pensar La sombra.

El segundo ataque al cuerpo en el suelo del caballero con la armadura pintada iba hacer el último, la sombra desato sus dos espadas, enterrando una en su cuerpo y hacerlo breñar de un intenso dolor. Continúo sacando una espada más, el soldado de la armadura pintada solo lo observaba. Ataco con dos espadas, quitándole la espada e insertándola una nueva en otro punto específico del cuerpo. Las grandes fauces de la creatura se cerraban con tal fuerza, como el ruido de las rocas fragmentándose, más y más cerca de su cabeza. El filo de sus garras chocaba con sus dos espadas mientras su tercer espada lograba afligirlo. La batalla se extendió, los puntos de vida de tal sombra no llegaron ni cerca del color amarillo, mientras que la creatura se reducía a color rojo hasta llegar a cero.

Los tres caballeros con puntos de vida críticos se levantaron. Sólo uno observo con detenimiento toda la batalla, aun así, no lo podía creer. Mano a mano.

La sombra tan rápido como llego se marchó, a tan solo cien metros del campamento se encontraba la jugadora más débil. La creatura miraba con cautela a milímetros de distancia, un golpe de la sombra fue necesario para retirar a la creatura hasta el comienzo del campamento. La sombra cogió con una mano la pequeña vasija con agua. Camino con tranquilidad mientras la jugadora quedaba sentada a las orillas del rio. En el campamento se habían armado todos con sus espadas y escudos, tratando de vencer a la bestia. Su llegada en el campamento fue notada por todo aquel que estaba confundido, asustados atacan con toda su fuerza, mientras que este no se detiene ni se distrae de su camino, directo a la fogata en el centro del campamento. Todos confundidos gritaron «fantasma, es un fantasma». Llegando hasta el centro donde todos podían observarlo, vertió toda el agua en la fogata apagando las llamas. La creatura que hasta hace un momento furioso combatiendo contra toda forma que se movía, le voltio por completo abalanzándose contra la creatura, sus juggles ocultaban cualquier rastro humano, una manera práctica de defenderse contra los ataques de la creatura, un segundo golpe fue necesario para alejar a la bestia del campamento.



Dagresk

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En el texto hay: videojuegos, thriller, ciencia ficion

Editado: 12.08.2019

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