Días cuentos cortos

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Capítulo 3 Vientos de invierno

29 de noviembre del 2055

Ha pasado un mes desde que perdí la memoria, la delantera llego al nivel 81 y ahora ha encontrado lo que parece la entrada hacia la guarida del último jefe. Los chicos me han ayudado en sus posibilidades y hemos entrenado hasta desfallecer en mazmorras secundarías. Ahora soy el espadachín doble del grupo un puesto que yo mismo deje vacante y nadie había podido sustituir, FYnal es ahora paladín pesado y la delantera del equipo. El conflicto del nivel 68 termino sin ningún muerto en ambos bandos, el gremio que nos atacó se desintegró al ver que su líder era una estatua de mármol y no había nadie más lo suficientemente loco para ocuparse del cargo, ahora son seis personas los que aún intentan sacar a su líder, para finales de este año yo lo sacaré, si no se me olvida. Todo parece solucionarse excepto una cosa.

—¿Cuándo fue qué te pasaste a mi cama?

—En la noche, hoy hacía frío.

Su cuerpo delgado y cálido estaba a mi lado con las cobijas descubiertas. Su pijama es de una sola pieza sin mangas y a la rodilla, su cabello tenía ese olor a cítricos.

—Deja de verme así.

—Es mi cama, te veo como yo quiera.

—Aún estas molesto porque te desperté.

—Estaba profundamente dormido cuando entraste, no note tu presencia.

Levantó mis cobijas y las extiendo para cubrir todo su cuerpo. Me acercó un poco y tomo sus manos.

—Estas fría.

¬—Te dije que tenía frío.

En ningún momento abrimos los ojos. Comenzamos a hablar con los ojos cerrados, una sensación extraña al estar tu mente hundida en un mundo virtual, los recuerdos son identificados como imágenes y audio vividos que el sistema coloca en tu mente.

—Recuerdas cuando tocaste mis manos de esta misma manera, hacía mucho más frio que ahora y estábamos en una casa de manera en medio de un bosque.

—Quiero recordar Elizabeth, pero no puedo. Solo te veo aquí y ahora, en este momento.

—No sé si sea bueno o malo.

—Velo como algo bueno, tal vez no estoy contigo como antes, pero estoy contigo ahora y quiero estar contigo.

—Te contaré una historia

La casa en la playa es lo único que se observa a kilómetros a distancia, un pequeño paraíso en exactamente un kilómetro cuadrado del nivel 79, el más desconocido de todos hasta el momento.

La razón de que fuera el más desconocido fue su diseño que permitió un rápido avance de los gremios hacia la entrada del nivel 80.

Su diseño tenía cuatro caminos directos a una torre, un ejército en cada hemisferio bloqueaba los cuatro portales, se tenía que pasar por los cuatro portales para abrir una sola entrada donde solo dieciséis guerreros podían pasar. 

Todos los niveles tienen tres kilómetros de alto, pero éste en especial es el único con una torre de dos kilómetros de alto y el jefe se encontraba en lo más alto de esa torre.

En un único intento todos los gremios y sus más grandes guerreros hicieron una alianza lo que llevo a 1200 jugadores a luchar en la delantera, logrando pasar los cuatro portales.

Todos creían que era una misión suicida, pero aun así los gremios eligieron a los mejores, entre ellos uno que tenía a una amada preocupada por él. Ese guerrero armado con dos de las espadas más poderosas encabezó la avanzada. Antes de su partida él le prometió a su amada que volvería para estar juntos una vez más, porque en el juego de la muerte sólo se puede prometer eso, una única y última vez corriendo el gran riesgo de mentir.

Su capucha y saco oscuro lo distinguían de entre los elegidos, los ojos de mil guerreros posaban su mirada y su fe en cada uno de ellos. Impotentes para ayudar sólo podían observar cómo se habrían paso en cada nivel de esa torre y ante la sorpresa de todos los dieciséis llegaron al último nivel.

Encontraron una arena de combate en el último nivel, donde los esperaba el Paladín Definitivo, cuando llegaron se encendieron las antorchas iluminando todo, se escuchaban pasos y rechinidos de una enorme armadura que se acercaba proveniente de lo más profundo de la habitación. 

Sin pensarlo nuestros dieciséis héroes se abalanzaron ante el Paladín Definitivo, él de igual modo se abalanzó contra ellos. Con la velocidad de cada contendiente sus golpes se multiplicaban así fue como uno a uno cayeron ante el escudo y la espada, pero antes del golpe definitivo el paladín daba una sola oportunidad de retirarse para no pelear más.

El Paladín Definitivo era de 3 metros de alto, poseía un escudo en forma de estrella que lo defendía totalmente y una espada tan grande como la mitad de su cuerpo. Su armadura lo cubría completamente así que sólo se podía ver una sombra donde debía estar su rostro, increíblemente rápido a pesar de que era un tanque. Sin ninguna habilidad especial era un caballero digno de un combate uno a uno

La batalla duro horas y en el ocaso, el espadachín de dos espadas se encontró en un duelo con el Paladín, en esa batalla demostró que no era el mejor por especulación: Durante todo el enfrentamiento el cambio lugar con sus compañeros para que estos no recibieran el último golpe, en cada nivel de la torre ayudó a sus aliados y hasta el último segundo de la batalla contra el ejército no abandonó el frente.



Dagresk

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En el texto hay: videojuegos, thriller, ciencia ficion

Editado: 12.08.2019

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