Días cuentos cortos

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Capítulo 5 El destino del hielo

—Buenos días Elizabeth.

—¿Por qué me despiertas?, falta mucho para que inicie la avanzada, el ataque al castillo, m...

—No es así, hemos tomado el castillo hace dos horas. Los grupos de exploración y los gremios pequeños partieron hace cuarenta minutos. Nos darán las primeras impresiones del nivel para antes del atardecer.

—¡Qué!

—Es una larga historia, quise despertarte, luego vi lo satisfactorio de tu sueño y no pude hacerlo. Ven, aún podemos ver el amanecer desde lo más alto de la muralla.  —

Salimos de inmediato, a mitad del camino tome la mano de Elizabeth y empiezo a correr como alma que lleva el diablo, cuando llegamos al castillo empezamos nuestra travesía en las escaleras, piso tras piso los jugadores nos veían extrañados de tanta energía después de una atormentadora noche en donde no sufrimos bajas, un nuevo paladín se corono como nuestro campeón y el día más soleado del nivel nos esperaba, la niebla se despejo por vez primera mostrándonos la magnífica arquitectura del castillo del rey incrustado en un muralla de vista infinita al horizonte.

—Es muy hermoso, la niebla se despejará muy rápido. Mira—señaló con su mano al horizonte— ese debe ser la división de exploración, pronto llegaran al siguiente nivel.

—No hay nada, sólo es un páramo de hielo y pequeñas praderas verdes, las creaturas más peligrosas están de nuestro lado de la muralla, no tendrán problema alguno.

—Sabes, en la antigua china se creó la muralla para proteger las ciudades y los pueblos de los Unos, se decía eran los guerreros más desalmados de su tiempo—Elizabeth baja por un momento la mirada imaginando cuanto tiempo tardaría en llegar algo al suelo—ellos arrasaban contra todo dejando sólo cenizas.

La expresión de Dagresk se petrifico.

—¿Qué te pasa Dagresk?

Por un momento empieza Elizabeth titubea al girar su cabeza para ver hacia el horizonte del nuevo nivel. Gigantescas montañas de hielo y rocas negras se observaban en el horizonte, con ángulos agudos en toda su estructura, puntas afiladas y continuaciones de precipicios completamente lineales. Se levantaban por cientos en todo el horizonte, el hielo reflejaba una luz neón, las rocas negras parecían la oscuridad misma. Entre las montañas se observan paramos verdes que se adentraban en las proximidades de las cordilleras. Las partes bajas de las montañas parecieran estar completamente rasgadas, sus continuaciones parecieran ser parte de un cubo que fue destrozado, grabado en las montañas hay ondulaciones que reflejaban la luz en cada montaña. Algo más allá de la imaginación hasta ahora.

—Había leído de una máquina que se le ordeno hacer un dibujo en base a lo que sabía del mundo real, creo un dibujo completamente bizarro y sin ninguna coherencia. Dicen que el dibujo perturbó a sus creadores.

—Me pregunto si éste es el resultado que le hayan ordenado a una supercomputadora crear un mundo en base a lo que conoce del nuestro.

—Y yo me pregunto de que se estaban defendiéndose cuando construyeron este muro.

Cada persona en el castillo, en cada salón y pasillo de la muralla se acercaba a las ventanas para ver el nivel siguiente, nuestra fascinación por aventuras era insólita. Ante nuestros ojos se elevaba una luna oscura, una sensación fría recorría mi cuerpo, una respiración agitada y de pronto un pulso que provino de aquella tan extraña luna con dirección nuestra apareció, pude ver como recorría todo ese nivel y lo cambiaba, como paso en segundos toda montaña y todo prado, una línea azul barría con todo, llego hasta la división de exploración y después continuo, luces azules similares a una luciérnaga dejaba a su paso. De pronto paso por la gran muralla. Extendí mi mano y lo primero que toco ese pulso fue mi dedo, pude verlo todo con mucho detalle, como si el tiempo se alentara desde ese punto, la luz recorrió todo mi cuerpo y siguió su camino. Después sentí una leve tibieza en mi mano provocaba por la mano de Elizabeth, nunca había sentido nada igual en este juego tan real como ese momento.

Un segundo sol más pequeño que la luna apareció en el horizonte, cuando la luna tomo su lugar en el firmamento en el segundo sol se podía ver por completo un vórtice y éste segundo sol cambio la dirección del viento hacia nosotros. De pronto donde estaban esas extrañas luces cambiaron su color a verde, después a dorado y luego un bum de colores, una segunda ráfaga de viento ondulaba lo que pareciera ser plantas provocando el reflejo del sol en todas ellas, al llegar al hielo el viento causo enormes ondulaciones de colores, había visto en la televisión las auroras boreales, era lo más semejante a lo que estoy viendo. Tardo muy poco en alinearse con los otros dos astros, un momento de calma siguió, era muy extraño.

Un tercer coloso apareció, una luna más pequeña que el ultimo sol, un segundo pulso se creó y recorrió todo el nivel, un impacto se escuchó, como si se estuviera fracturando la tierra. Esta vez el cambio era más evidente, el espacio y el tiempo se distorsionaba; el polvo, los cristales y las pequeñas gotas de agua se elevaban, las montañas crujían, perdían y recuperaban su forma original, el pulso siguió y rápidamente llego a la muralla, mi cuerpo se sentía más pesado, las ventanas crujían, los salones temblaban y un color café en sepias eran todos los colores.



Dagresk

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En el texto hay: videojuegos, thriller, ciencia ficion

Editado: 12.08.2019

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