Días cuentos cortos

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Capítulo 9 Jaque

2 de marzo del 2056. Mundo 86.

Dagresk

Ocho miembros fundaron del gremio La Rebelión del Atlas entraron en conflicto en lo que se conoce como La Batalla en la Plaza de la Esperanza, Loztkill permaneció firme y protegiendo el cuartel, los siete miembros restantes arribaron al día siguiente Moth, FYnal, Curí, Moniquee, Dagresk, Reno y Tenay entraron por las puertas principales sin hablar con nadie hasta llegar al salón de los ocho donde las puertas se cerraron por horas, todos y cada uno tenían los ojos de color rojo.

 Los gremios participantes en este conflicto decidieron llevar a cabo una reunión veinte días después del enfrentamiento, jurando acudir al llamado de alguno en caso de un ataque.

Una vez establecida la alianza el cuartel de la Rebelión del Atlas fue abandonado 

—Hola, ¿Cómo has estado? — Dagresk interrumpía a Elizabeth mientras miraba por las enormes ventanas, los prados verdes y las pequeñas colinas adornaban el fondo. Sabía que su momento de calma había terminado cuando le hablaron.

—Sabes que no me gustan cuando me preguntan eso, ¿por qué me lo preguntas?, ¿por qué no simplemente me dices lo que tienes que decirme?, ¿Por qué no empiezas una conversación? —Elizabeth trató de hablar con desdén y poco interés, pero una sutil furia brotaba de sus labios en las últimas palabras.

—Debemos de hablar, no podemos seguir así. —La audacia de Dagresk disminuía al igual que su tono de voz mientras recitaba la última palabra.

—¿Por qué no hablas con tu pinche amiguita?, apenas recuperas la memoria y no esperas un segundo después de que terminara la guerra para ir a buscarla. —En un tono de furia Elizabeth le grito al vidrio y sin dirigirle una mirada a Dagresk, sólo observando el paisaje.

—¡Estábamos en una guerra! —. Dagresk hablo con fuerza, el aliento le falto en el último momento.

—No tienes que decir la última palabra, tus gritos no te llevaran a ningún lado—. Respondió el caballero blanco antes de marcharse, el cabello Dorado de Elizabeth reflejaba los rallos solares que entraban por las ventanas.

La guarida de la Rebelión del Atlas en el piso 78 yacía vacía, era demasiado peligroso para quedarse, al salir del laberinto de escaleras y calles que fue el piso 85 la Rebelión del Atlas movió todo su gremio al piso 86, un conjunto de valles, montañas, colinas y bosques no muy fuera de lo común, un lago llamado “El lago de la Dama” se encontraba en la parte norte del mundo, donde una pequeña unidad de exploración encontró una pequeña isla, cerca de un pueblo muy colorido lleno de comercios de todo tipo. Las nubes bajas de lluvia siempre se percataban al pasar los días y en el amanecer una neblina chocaba con los riscos de las orillas. La isla fue comprada por el gremio, una estancia más acorde a las necesidades numéricas, posé una elevación natural pronunciada, permitiéndole al faro una visualización a kilómetros por las noches, una serie de casas blancas con techo a dos aguas de color rojo. La casa más grande estaba en la parte más alta de la colina, esta tenía observatorios en todo el techo, un gran salón, armería, almacén principal de alimentos, cocina y todas las necesidades para ser una fortaleza. Después de comprarla, contrataron a programas del sistema para crear un muro perimetral. Dagresk se había quedado inmóvil a la salida de Elizabeth.

 —Te veo muy distante Dagresk—. Una voz apareció a espaldas de Dagresk, es Moth. —Venía a ver a Elizabeth y a ti, pero tú me servirás.

—Sí, no importa—. Moth como siempre manteniéndose alejada hasta que le pidan su ayuda, Dagresk piensa por un momento que si fuera más reservado se metería en menos problemas. — Dime para que me buscabas o en que quieres que te ayude.

—Me gustaría que me dijeras más sobre la historia que nos contaste del venado en el mundo 83. —menciona Moth con un tono más serio y sutil.

—Ya les dijimos todo lo que sabemos, no parecía un programa común, lo encontramos por casualidad dentro de Bum del sistema—. Dagresk habla sin ánimos, cualquiera que lo viera diría que con pesimismo. —Así como lo encontramos desapareció.

Moth se queda observándolo, sus ojos mostraban desesperación al no encontrar una respuesta asertiva, al ver por la ventana su mirada decía que no encontraría un mejor resultado de Elizabeth. —Déjame recordar, un Venado de tres metros de alto, un pelaje dorado y unos cuernos cuyas hasta parecen prolongaciones que se mueven a voluntad y bailan con el viento, aunque este sea muy poca información es todo lo que sabes.

Dagresk la observa por un segundo directo a los ojos, Moth despeja la mirada de la ventana para verlo.

—Hacía mucho viento para asegurar eso, pero sí, es exactamente la descripción que vivos. Sus ojos parecían un mar de galaxias al parpadear y después tenía una mirada penetrante como si viera dentro de lo que eres. Sus iris eran de color café casi humanos. —Dagresk no tenía nada más que decir, su mente está perdida en la chica que se acaba de ir, su mundo está en riesgo.



Dagresk

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En el texto hay: videojuegos, thriller, ciencia ficion

Editado: 12.08.2019

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